Mega Zoé
Estudio #1521Iglesia en las casas

No Muera la Fe

Atender la palabra de dios y permanecer en la verdad sostienen el llamado central de este estudio.

Nuevo TestamentoMarcosDomingo, 20 de julio de 202510 min lectura

Al pasar los tiempos, los días, los años y las décadas, es muy fácil convertirse de nuevo en ordinario y común; es más fácil eso que ser un creyente que va aumentando de gloria en gloria. Dios quiere repartir, pero Dios no puede repartirle a nadie con un corazón tibio, ni a nadie que esté pendiente de otras cosas que no sean el Señor. Lo que nos ha motivado y lo que nos permite estar hoy de pie es la fe; no hay nada más. Es fácil, cuando se sale por las puertas, volver a lo antiguo; lo difícil es mantenerse en la fe. Por eso el título de este mensaje es: no muera la fe.

I. Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá (Marcos 11:24).

A. Nuestra existencia la compone nuestra fe.

1. ¿Qué fue Abraham sino un hombre de fe? ¿Qué fue Isaac? ¿Qué fue Jacob? Todos fueron hombres mansos, capacitados en la fe; ninguno más grande que otro en nivel espiritual.

2. ¿Qué es la fe? La certeza de lo que no se ve; es lo que nunca se va a ver por naturaleza, y hay un esfuerzo de nuestra parte.

3. Si dejas que la fe muera, el problema es que no seguimos creciendo espiritualmente; porque para crecer y conocer a Dios directamente es mediante la fe.

4. Y no es difícil que la fe no muera: es fácil que muera. Tú dices yo sigo viniendo a la iglesia, y el problema es que la fe, en vez de ir en aumento, va careciendo.

5. Por tal razón hay cosas que se dejan de hacer: dejas de orar, dejas de leer la Palabra, dejas de cantar con entusiasmo y de levantar las manos con acción de gracias.

6. Y de momento eso se va opacando, porque nos aficionamos más al afán de la tierra; y la tierra tiene mucho para afanarse.

B. Si la fe muere, viene la derrota.

1. ¿Qué es la derrota? Un vencimiento. Si faltas a un culto y no te preocupa nada, se te ha vencido; y en la derrota comienzan los fracasos en todo.

2. Hoy todavía ves esperanza; pero no te puedo asegurar que dentro de tres años la tendrás, si hoy le has puesto el corazón a lo que te lleva a la derrota de la fe. Cuando viene la tormenta, arranca de raíz.

3. Cuando vemos que ya estamos negociando más con el mundo que con los santos, ahí hay una derrota, porque se ha escaseado la fe.

4. En lo militar, un ejército vencido queda desordenado y viene la aniquilación; y si esos soldados representan a un país, ese país llega a la ruina y queda destruida la nación donde viven.

5. Cuando uno le permite a Satanás tomar mucho lugar, viene la gran derrota; porque darle lugar a Satanás es tener el alejamiento de los ángeles, y nuestros soldados son ángeles.

6. Si los ángeles ven que tú no estás colocado en lugar de guerra, se echan hacia atrás; porque el Padre dice: yo con los tibios no me llevo.

II. Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1).

A. La fe no es vanidad ni fantasía.

1. Tal vez tú tienes metas de ambiciones; eso no es fe, eso es vanidad. La fe no es vanidosa ni pretende algo.

2. Yo quiero estudiar esto y oro para que Dios me lo dé: ¿no ves que eso es para después presumir con los demás? Eso es meramente una necesidad para sentirse uno tranquilo.

3. La fe son los misterios que no podemos alcanzar con una mente común; es todo aquello sobrenatural que viene del cielo para nuestras vidas.

4. Cuando la fe se te ha dormido, es porque tú la dejaste dormir. Cuando uno está ausente de fe, es porque uno se ha puesto a dormir espiritualmente.

5. La fe es para traspasar aquello a lo que nosotros no podemos llegar. ¿Te preocupa que alguien no crezca espiritualmente? Si eres alguien de fe, oras para que Dios sea el que haga, y esperas lo que oraste.

6. Con un poquito que Dios haga, va a seguir creciendo nuestra fe. Porque por creer, tú vas a creer mucho; y siempre lo que crees es negativo, hundido y fracasado.

B. La permanencia de la fe.

1. Cuando nos convertimos tenemos pasión y fuerza; y va pasando el tiempo, y después comenzamos otra vez a ver la vanidad y lo que el mundo ofrece.

2. ¿Dónde pusiste los ojos? Donde pusiste los ojos, pusiste el corazón; por tal razón el corazón pierde la fe, y todo el sistema pierde la fe.

3. Abraham no podía tener hijos; Isaac se tardó en tener hijos. Todo ha sido luchado mediante la fe: creerle a Dios donde había un pozo para dar de beber a sus animales y a sus criados.

4. Tú abres la pluma y hay agua; todo se ha acomodado tanto que parece que no es necesario ejercitar la fe. Pero cuando llega el día malo, no la ejercitaste y te estás ahogando.

5. A aquellos hombres les fue común conocer la fe, porque necesitaban un milagro para el agua. ¿Y nosotros? Esta marca de agua está un poquito amarga, abre otro pote. ¿En qué nos hemos ahogado? En tonterías.

6. La fe hace que las realidades que se esperan se nos hagan tan reales como si ya las poseyésemos; nos trae el futuro al presente y hace visto lo invisible.

III. La fe es la confianza en la fiabilidad de Dios, y Dios la prueba en el crisol.

A. La convicción de que lo que Dios dice es verdad.

1. Es el convencimiento de que lo que Dios promete se cumplirá. Busquémoslo en espíritu y en verdad, porque no es pedir capricho.

2. Hay convicciones que sabemos que tenemos que pedirle a Dios y que tenemos que luchar; y tenemos que demostrarle que le somos fieles y que Él es el absoluto en nuestra vida.

3. Dejarle ver que siempre tenemos una espada en la mano, que vamos hacia adelante, que no tenemos quejas en la boca, y que lo que más nos pesa es que todo sea bueno, santo y puro.

4. Pero hoy un poquito y mañana cinco para atrás; y entonces se nos hace una ambición lo que es la tierra. No sigas luchando tanto por la tierra: conviértete en soldado del Señor Jesucristo.

5. Si estuvieses manejando la fe en tu existencia, llegarías por la puerta con acción de gracias y con cánticos, porque aquí Dios siempre nos tiene palabras activas para crecimiento y para ser libres.

B. La fe comienza donde terminan las posibilidades.

1. No es un salto a las tinieblas: la fe exige la más segura evidencia, y el encuentro está en la Palabra de Dios. Si tú ni oras ni lees la Palabra, estás en ruina.

2. Hoy estás atado porque hay cosas que pensabas que iban a ser posibles y se han vuelto imposibles. Pues la fe comienza a actuar en lo imposible.

3. Si algo es posible, no hay gloria para Dios en aquello; después no vas a decir: Señor, gracias porque obraste. La fe solo a Dios mira, se ríe de las imposibilidades y grita: así será.

C. Dios prueba nuestra fe en el crisol.

1. El crisol es donde se hacen las piezas, hecho de un material que resiste mucho calor; y ese calor entra a la pieza, que al fin y al cabo es barro.

2. La porcelana es barro sometido a alta temperatura y por más horas; cuando no llega a serlo, es cerámica. Para convertirse en porcelana el molde se reduce, pero será más brillante, más fuerte y más duro.

3. Toda tu vida es metida en ese horno para formarte a imagen y semejanza de nuestro Señor Jesucristo: en las pruebas, en el cansancio, en la enfermedad que llegó, en el problema. Mira a ver si sale porcelana o cerámica común.

4. Dios prueba nuestra fe en el crisol para ver si es genuina. Cuando estamos sometidos a ese crisol gritamos como niños y nos ponemos cobardes; tenemos que aguantar el calor.

5. Alguien dijo: las dificultades son el alimento de la fe. Todo lo que uno vive lo que hace es aumentar la fe; por eso ya no lo mueve a uno aquello ni lo otro.

6. ¿Y sabes por qué estás siendo tan probado? Porque tu fe está escasa. Si uno crece en fe, no eres débil ni vulnerable, no tienes cara de víctima, sino de soldado preparado para guerrear.

IV. Por fe andamos, no por vista (2 Corintios 5:7); esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe (1 Juan 5:4).

A. Solamente por la fe le hemos podido ver.

1. ¿Dónde está Él? A la diestra del Padre; no lo vemos. Los discípulos podían caminar por vista y lo tuvieron presente; nosotros lo hemos creído por fe.

2. Cuando Él caminaba entre las multitudes era por vista, y ahí estaban los milagros. Nosotros hemos tenido que ejercitar la fe para conocerlo y verlo.

3. Y lo sentimos cuando oramos, cuando sentimos su presencia, cuando estamos envueltos con las manos en alto: sentimos que lo tocamos.

4. No hay un amado más grande en esta tierra que nos ame, que esté con nosotros cuando dormimos y en el día del problema. Aun siendo nosotros tan torpes a veces, Él sigue a nuestro lado y no se va.

5. Pida con fe, no dudando nada (Santiago 1:6). Acércate a Dios; no cuesta nada, porque lo que Dios está esperando es que tú te acerques.

B. La fe vence al mundo.

1. El sistema mundano es un monstruoso artificio, un arte de tentaciones, siempre tratando de alejarnos de Dios y de lo eterno, y de ocuparnos con lo temporal y lo carnal.

2. La gente de este mundo está totalmente dada a las cosas del tiempo y de los sentidos; el ser humano hoy se ha vuelto víctima de las cosas pasajeras.

3. Tenerlo todo, pero como si no lo tuviese. Cuando las cosas de este mundo ocupan el primer lugar, ya eres preso del mundo; y si eres preso del mundo, vas a actuar de acuerdo al mundo y no en fe.

4. Solo el que verdaderamente es nacido de Dios vence al mundo, porque por la fe puede elevarse por encima de las cosas y contemplarlas en su verdadera perspectiva, la eterna.

5. Cuando tomas la decisión de darle prioridad a lo eterno, beneficias tu vida: eres un guerrero, todo se te hace pan comido, y vas a hacer que los tuyos no se pierdan.

C. Velad, estad firmes en la fe (1 Corintios 16:13).

1. Deben velar, y no una semana sí y otra no; velar constantemente. No es una carga: debe ser propio en uno.

2. Lo que usted vea que es para destruir, mueva la fe. Pero velen y cuiden; no dejen que aquel, ni el otro, ni las tonterías nos ahoguen.

3. Portarse varonilmente es ser valiente y con fuerza. ¿Y qué es ser fuerte? Ser firme, ser resistente.

4. Si alguien viene corriendo a darte un golpe para que caigas, y tú te quedas ahí, el que se cae es el que te dio; porque tú estás firme, sembrado completamente en la fe.

5. El que tiene fe, nadie lo mueve; el que tiene fe, nadie lo puede destruir. Pablo sabe bien del peligro de los falsos maestros que buscan almas débiles y vulnerables. Sea de fe. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz