Objetivo del Estudio: Que todos sepan que el leer las Escrituras, la Palabra se nos convierte en una letra viva y no muerta. También, que debemos lograr amar al Señor como Él nos ama a nosotros. Si logramos esto, lo capturaríamos, lo tomaríamos con nosotros y si así fuera, de seguro que lo conoceríamos mejor.
Hay cosas que nos oprimen y nos angustian. Un buen ejemplo de esto lo es nuestro hermano Spurgeon, a quien se le conoce como el mejor predicador del año 1800. Se dice que él amaba al Señor con todas las fuerzas. Todo su presupuesto era para repartir la Palabra de Dios en el mundo entero. Pero se agolpaba sobre él el peso de las críticas de la gente. Aún su esposa, quien tenía una parálisis de sus piernas, le escribía versículos cuando éste estaba abrumado por esas cargas y luchas. Sin embargo, su verdadero aliento era su Señor.
Mis hermanos, cuando logramos conocer a Jesús nos damos a orar porque Él es el único que conoce todo nuestro ser. Como conoce a Spurgeon, te conoce a ti. Este Jesús, nuestro amado, nos tomó y agarró todo nuestro ser. Por eso, no nos deja pecar diciéndonos: "No lo hagas." Este Jesús nos ha tomado y no nos ha soltado. Es Dios quien nos ha llamado y nos ha dominado.
Cuando uno decide invitar a alguien a comer. Todo lo mejor quiere hacer uno para complacer al invitado. Según la narración bíblica de Cantares 5: 2-8, éste Maestro que se comprometió con nosotros un día, le da el deseo de visitarnos y de estar con nosotros. Le agrada el llegar y sentarse, nos quiere sanar, bendecir, observar nuestros gestos, quitar las cadenas. Pero, lamentablemente, vivimos muy ajetreados y no le correspondemos. Así es muy dificil que disfrutemos la visitacion del Maestro. No lo sentimos en nuestro espíritu si estamos envueltos como aquel que se envuelve en los preparativos para el invitado y no en el invitado mismo. Pregunto yo: ¿Por qué no lo sienten algunos? No podemos servirle bien a Jesús si nos estamos moviendo de acuerdo a los ajetreos y asuntos que hay en nuestra casa y bajo las preocupaciones personales de cada cual. Recordemos que Jesús con los carnales indiferentes no se lleva, pues Él busca que nuestro espíritu busque al Espíritu Santo. Juan 4: 23 1 Juan 1: 5
Jesús quiere y está envuelto en todo lo que es nuestra vida. Si lloramos, Él también; si nos preocupamos, Él también. Dios no tiene ningun empeño en dejarnos y sin embargo, nosotros tenemos mil razones para dejarlo. Entonces, por eso es que cuando no sentimos nada, es porque el Maestro no está, se ha ido por culpa de nuestro desaire. Hoy día hay personas que toman a Jesús como un amuleto, pero recuerden que Jesús no es un amuleto sino que Jesús es nuestro Amado, y Él es el Señor. Jesús está muy cerca de los que son de Él. Un día Jesús nos dijo: "Ábreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, perfecta mía." Bienaventurado el que le responde.
¿Crees que Jesús llegó con palabras de desprecio, con intenciones de hacer algun mal? Jesús lo perdió todo para darnos de ganar. Entonces, muchos le dicen ¿cómo he de ensuciar mis pies para ir donde ti? Cantares 5: 3 Pero Jesús sí se desprendió de todo. Consideremos su grandeza y su lugar en el Cielo, que las vestiduras de Él no son las mismas de nosotros, son de diamantes, de una gloria que jamás imaginamos. Pero, pudiendo el Señor tener el mundo a sus pies, decidió despojarse de todo aquello. Prefirió, solo tener sus rodillas para orar al Padre.
Como ustedes saben mis hermanos, Jesús vivió muchas grandes angustias, sus gotas de sudor fueron como gotas de sangre. Lucas 22: 44 Todo lo malo que era mío, Jesús lo tomó y lo comenzó a sufrir en su cuerpo. Dio su vida, su todo para librarme. Lo triste es que luego de todo eso nuestro amado viene y nos toca y nosotros no le abrimos la puerta. Según los textos bíblicos del Cantar de los Cantares, era que la Amada, que es la Iglesia, estaba muy cómoda. Él la había hecho reina, Dios le había dado muchas bendiciones, como cuando Dios nos llama y nos bendice, y nos volvemos cómodos. Pero la Amada cuando se da cuenta y decide levantarse y buscar al Amado, ya el Amado se había ido. Vers. 6 ¿ Saben mis hermanos lo que es que el Amado se vaya? Sería volver a lo mismo de antes. No permitamos que se nos vaya el Amado.
La gente hace fiesta con la gracia de Dios, viviendo injustamente, Romanos 6: 15 pero cuando el Amado se vá, se lo lleva todo y entonces les empieza el ¡Ay bendito! Vers. 7 Vemos que cuando la Amada se encuentra desesperada va corriendo a la ciudad y los guardas le caen encima, le dieron duro, porque a ella se le olvidó que ya no estaba bajo la protección o el amparo del Señor. ¿Qué necesidad hay de tener que padecer todo esto para luego tener que volver al Señor después de que estemos destruidos? Así de malo es cuando el Maestro se va, porque luego empieza el diablo a golpearnos. Por eso, nunca dejes que Jesús se vaya. Cuando Jesús se vá, tal es el dolor y entonces nos enfermamos de amor. Cantares 5: 7,8 Queremos que cuando el Maestro toque, todos le abramos. No queremos que los guardas nos azoten. El Maestro hizo pacto con nosotros y ahora, nosotros no le servivos a cualquiera, sino al Rey de Reyes y Señor de Señores. Que nunca se vaya de nuestra vida. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Que no se vaya el Amado
Cantares 5:2-8
“Abrí yo a mi amado; Pero mi amado se había ido, había ya pasado; Y tras su hablar salió mi alma. Lo busqué, y no lo hallé; Lo llamé, y no me respondió.”
Al leer las Escrituras la Palabra se vuelve letra viva, y debemos llegar a amar al Señor como Él nos ama. Jesús, nuestro Amado, toca a la puerta y quiere entrar; lo triste es no abrirle a tiempo. Estos son los puntos para la semana.
- Spurgeon, llamado el mejor predicador del siglo XIX, cargaba con el peso de las críticas de la gente, pero su verdadero aliento era su Señor. Jesús conoce todo nuestro ser como lo conocía a él.
- Como quien se envuelve en los preparativos para un invitado y se olvida del invitado mismo, vivimos tan ajetreados que no disfrutamos la visitación del Maestro. Él busca que nuestro espíritu busque al Espíritu Santo.
- Jesús está envuelto en toda nuestra vida: si lloramos, Él también. Dios no tiene empeño en dejarnos, pero nosotros tenemos mil razones para dejarlo. Jesús no es un amuleto: es nuestro Amado y es el Señor.
- La Amada decía: ¿cómo he de ensuciar mis pies? Pero Jesús sí se desprendió de todo. Pudiendo tener el mundo a sus pies, prefirió sus rodillas para orar al Padre, y su sudor fue como gotas de sangre.
- La Amada, que es la Iglesia, estaba cómoda con las bendiciones que había recibido. Cuando por fin se levantó a abrir, el Amado ya se había ido. Que se vaya el Amado sería volver a lo de antes.
- Cuando la Amada salió desesperada, los guardas la golpearon, porque ya no estaba bajo el amparo del Señor. Así de malo es cuando el Maestro se va: el diablo empieza a golpear.
- No servimos a cualquiera, sino al Rey de reyes y Señor de señores, que hizo pacto con nosotros. Cuando el Maestro toque, abrámosle; que nunca se vaya de nuestra vida.
Cuando sientas que el Señor te llama a orar o a leer la Palabra, no lo dejes para después: deja lo que estás haciendo y ábrele en ese momento.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
La Mano por la Ventanilla
Cantares 5:2-8
Para leer en voz alta con los niños
“Abrí yo a mi amado; Pero mi amado se había ido, había ya pasado; Y tras su hablar salió mi alma. Lo busqué, y no lo hallé; Lo llamé, y no me respondió.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: la muchacha tardó en abrir la puerta, y cuando abrió, su amado ya se había ido, y lo buscó y no lo encontró. Él había metido la mano por la ventanilla para llamarla, pero ella estaba muy cómoda en su cama.
- En esta historia el amado es como Jesús y la muchacha es como la iglesia. Jesús viene a visitarnos porque nos quiere sanar, bendecir y estar con nosotros.
- La muchacha dijo: «Ya me lavé los pies, ¿cómo me los voy a ensuciar?». Le dio pereza levantarse. A veces nosotros también le decimos a Jesús: «Ahora no».
- Jesús nunca tuvo pereza por nosotros. Dejó toda su gloria en el cielo, vino a la tierra y dio su vida para salvarnos.
- Cuando la muchacha por fin abrió, él ya no estaba. Salió a buscarlo de noche y los guardias le pegaron. Dejar a Jesús afuera trae consecuencias tristes.
- Jesús no es un amuleto de la suerte que se usa cuando uno quiere. Es nuestro Amado y nuestro Señor, y quiere estar contigo todos los días.
- Cuando Jesús toque a tu corazón para que ores, perdones u obedezcas, ábrele enseguida. No lo dejes esperando afuera, porque Él vino a buscarte con mucho amor.
¿Cuándo sientes que Jesús te llama?
Esta semana, cuando te toque orar antes de dormir, hazlo enseguida, sin decir «ahora no».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
