El que ha recibido al Señor Jesucristo tiene que saber que Él llegó y llegó para hacer en nuestras vidas. ¿Qué hubiese pasado si no hubiésemos aceptado al Señor Jesucristo? ¿Tú lo has aceptado? Tal vez hubiésemos llegado a ser ladrones, homicidas, prostitutas, homosexuales, en fin, estaríamos en mucho pecado. De seguro que no hubiéramos tenido compasión de nadie y hubiéramos hecho una vida cómoda a todo lo que se nos antojara. Pero, Jesús llegó porque al Padre le plació mandarlo a la Tierra por causa de nosotros. Fue como si el Padre dijera: Si esta humanidad sigue así terminará destruida. Entonces, Dios nos mostró su amor enviándonos a su HIJO. Romanos 5: 8 Con todo y eso gran parte de la humanidad vive endurecida en su corazón y persiste en pecar. Un caso de ejemplo lo fue el pueblo de Israel. A ellos les hizo milagros, les abrió el mar en dos, les daba de comer el maná día tras día, la nube caminaba con ellos de día y el fuego de noche, y sin embargo, ninguna de esas maravillas hizo que el pueblo le buscara. Porque el ojo del hombre nunca se sacia. Eclesiastés 1: 8 y 6: 7
En Mateo 3: 17 dice que una voz del Cielo habló y el Padre, que no conoce pecado, dijo: "Este es mi Hijo amado en el cual tengo complacencia." Él se complacía cuando miraba a Jesús. Por eso el Padre responde cuando le oramos y le pedimos en el nombre de Jesús. Juan 15: 16 Vemos que Jesús por quien ha hecho es por ti. Si el Padre podía decir: "Ciento complacencia por mi Hijo", ¿qué tal nuestras vidas como para sentirnos complacidos, felices por el Hijo de Dios? Jesús estaba en pleno bautismo en las aguas del Río Jordán, pues estaba cumpliendo todo lo que el Padre le había enviado a hacer. Él fue obediente hasta la cruz, vivió en pura obediencia al Padre. Cuando uno complace a alguien es porque uno accede a cumplir con sus deseos. Así vivió Jesús y así complació al Padre haciendo lo que el Padre quería. Y al fin y al cabo, todo eso fue a favor tuyo. El Padre podría decir: "Yo puedo hacerles milagros, haré el Cielo y la Tierra, les di espíritu a ellos, a los hombres les he dado lo mejor." Por eso, nos envió a su Hijo. Cuando el Padre vio que al pueblo lo que le gusta es todo lo que es malo y se inclina al pecado, resolvió enviar al Hijo para que pagara el precio del pecado en una dolorosa cruz. Por eso, Jesús accedió a lo que el Padre quería hacer a favor nuestro. Porque, siempre el Padre ha trabajado a favor nuestro. Jesús, entonces, comenzó a agradar al Padre haciendo lo que su Padre quería y vino con un cuerpo tan mortal como lo es el mío. Tan lleno de temor en el momento de las malas circunstancias, como nosotros. Y pagó el duro precio de una muerte de cruz.
Mateo 8:28-29 Jesús es conocido por el Padre y es conocido por los ángeles. También, los demonios sabían quién era Jesús. Es importante que todos lo conozcamos. Porque, la preciosa sangre de Jesús nos ha lavado. 1 Pedro 1: 18,19 Debemos entender lo que nos pertenece gracias a él. ¿Cuál debe ser nuestro conocimiento de su gracia? ¿Cómo es que debemos caminar? ¿Cómo movernos en esta Tierra pecadora? ¿Cómo es que debemos amarlo? Vimos que al Padre, le complace el Hijo. Que el Padre estaba satisfecho. Pero, los demonios le temen y le decían: ¿Qué haces aquí, Hijo de Dios? Les fue de asombro el ver a Jesús aquí en la Tierra. Nosotros lo amamos.
Lucas 1:35 Hoy en día los hombres son insensibles y no conocen a Jesús tal cual es, sino que lo conocen como si fuera un tirano que les fuera a quitar sus vidas, como si fuera alguien que destroza cuando llega, pero Él es el santo Hijo de Dios. Él en vez de quitar la vida, la da en abundancia. Es un gozo cuando hemos conocido a Jesús como es en verdad. Es nuestra meta más sagrada encontrarnos con Él. Lo hacemos en la oración, en el culto, porque así se hace más presente en nuestra vida. María tuvo una gran revelación del ángel Gabriel. El ángel se le revela a una mujer humilde, a una sierva de Dios. Dios llega sobre ésta mujer y aquí vemos la trinidad en acción. 1 Juan 5: 7 Está el poder del Altísimo que va a enviar a su Hijo al vientre de una mujer. A un santo ser. ¡Al Hijo de Dios! El Altísimo le cubre con una sombra, es una manifestación muy grande. Allí estaba el Padre, Hijo y el Espíritu Santo para que entonces llegara el Hijo a la Tierra con un propósito y es para que tú, en tu día, fueras lavado con su sangre. Con el propósito de quitar los juicios, de establecer su reino sobre ti y salvar tu alma que estaba perdida. Con un propósito que es, también, sanar tu cuerpo enfermo. Por eso, Él llegó a mi vida y quitó la maldición. El único que puede libertar es el Hijo de Dios, Él es el que rompe las cadenas. Juan 8: 36 Jesús quita todo lo que es maldición de mi vida. Mis hermanos, de una forma milagrosa llegó Jesús a ésta Tierra. Llegó con el Espíritu Santo. Vemos que cuando el Cielo se fue a despedir del Hijo de Dios, no fue de gran gozo ni de alegría. Así que el Padre con su presencia cubrió aquella mujer y esa sombra hermosa salió del mismo Cielo. Se abrieron los Cielos. Es el momento en que el Hijo llega a la Tierra como salvador de los hombres. ¿Ya eres salvo?
Juan 3:18 El que cree en Él no es condenado, pero el que no le cree ya es condenado. Por lo que luchamos es para que las personas no sean condenadas. El que no cree es condenado, está en condenación, está para muerte eterna, estará en el Infierno para la eternidad. ¡El que le cree no es condenado y es libre! Cuando nos mira el Padre, ve una sangre que me cubre. Porque cuando el Espíritu llega a nosotros, tiene que ver que en nosotros está la sangre de nuestro Señor Jesucristo. 1 Pedro 1: 2 Mientras más yo le creo, más se mueve Su mano. Mientras más yo le creo se me quita toda condenación, por eso puedo alcanzar. Si le creo a Dios no soy condenado.
Juan 14:13 El mundo que no le cree tiene condenación y la iglesia por el contrario, tiene que amar al Hijo con todas las fuerzas. Iglesia, si queremos santificar a Dios en medio del mundo, debemos pedir en el nombre del Hijo y Él lo hará. Pedimos en el nombre de Jesús. Vamos al Padre a través del Hijo, Jesús. Las oraciones de los justos están en unos cofres y son de olor grato a Jehová. No hay cofre para los impíos, sino para los santos. Juan 15:7 Si la Palabra permanece en mi, pediré y me será hecho. Le pido a Dios y Dios contesta. 2 de Pedro 1:17, 1 de Juan 4:15. Si tu le confiesas, Dios va a permanecer en ti. En Dios somos una familia, somos uno. Jesús permanece en ti. En el Padre tú permaneces por Jesús y de seguro el Padre te va a tomar como a un hijo. ¡Si amamos a Jesús como Él merece ser amado, si no tomamos en vano su sangre preciosa, si le damos el valor y si así enseñamos a nuestros hijos, seremos una iglesia triunfante! ¡AMÉN!
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
La Trinidad, El Hijo- Jesús Nuestro Salvador
Mateo 3:17
“Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.”
Jesús llegó porque al Padre le plació enviarlo por causa de nosotros. El Padre se complacía en su Hijo, que fue obediente hasta la cruz, y todo eso fue a favor tuyo. Estos son los puntos para la semana.
- Sin Jesús estaríamos en mucho pecado, sin compasión de nadie. El Padre vio que la humanidad terminaría destruida y nos mostró su amor enviando al Hijo; aun así, muchos siguen endurecidos, porque el ojo del hombre nunca se sacia.
- En el Jordán el Padre dijo: «Este es mi Hijo amado». Se complacía en Él porque vivió en pura obediencia, haciendo lo que el Padre quería, hasta pagar el precio del pecado en una dolorosa cruz.
- Jesús vino con un cuerpo tan mortal como el nuestro, tan lleno de temor en las malas circunstancias como nosotros, y aun así pagó el duro precio de la cruz. Por eso el Padre responde cuando pedimos en su nombre.
- Al Hijo lo conoce el Padre, lo conocen los ángeles y hasta los demonios, que le temían y le preguntaban qué hacía aquí. Nosotros debemos conocerlo también, porque su preciosa sangre nos ha lavado.
- Muchos ven a Jesús como un tirano que viene a quitarles la vida, pero Él es el santo Hijo de Dios y da vida en abundancia. En su llegada por María obra la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
- Vino para lavarnos con su sangre, quitar la maldición, romper las cadenas y salvar el alma perdida. El que cree en Él no es condenado; el que no cree ya es condenado.
- Vamos al Padre por el Hijo: pedimos en el nombre de Jesús y Él lo hará. Si lo amamos como merece, no tomamos en vano su sangre y así enseñamos a nuestros hijos, seremos una iglesia triunfante.
Esta semana, antes de pedirle cualquier cosa al Padre en oración, dale gracias por haber enviado a su Hijo por ti.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Jesús en el Río Jordán
Mateo 3:17
Para leer en voz alta con los niños
“Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios Padre habló desde el cielo y dijo que Jesús es su Hijo amado, y que estaba muy contento con Él. Jesús se estaba bautizando en el río Jordán, y el Padre se alegraba porque Jesús siempre hacía lo que Él quería.
- Dios vio que la gente se estaba portando muy mal y se iba a perder. Por eso, porque nos ama, mandó a su Hijo Jesús a la Tierra.
- Jesús obedeció al Padre en todo, aun cuando le tocó sufrir en la cruz. Tenía un cuerpo como el tuyo y sentía miedo, pero obedeció por amor a ti.
- Todos saben quién es Jesús: el Padre, los ángeles, ¡y hasta los demonios le tenían miedo! Tú también lo conoces más cuando oras, lees la Biblia y vas a la iglesia.
- Algunas personas piensan que Jesús viene a quitarles la alegría. ¡Al contrario! Él vino a darnos vida, a lavarnos con su sangre y a romper las cadenas del pecado.
- Pero la Biblia es clara: el que cree en Jesús no es condenado, y el que no cree ya está condenado. Por eso es tan importante creerle de verdad.
- Cuando oras, le hablas al Padre en el nombre de Jesús, y el Padre te escucha. Jesús es el camino para llegar al Padre.
¿Por qué crees que el Padre estaba tan contento con Jesús?
Esta semana, termina cada oración dándole gracias al Padre por enviar a Jesús.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
