Juan les exhortó a que demostrasen su sinceridad dando "frutos dignos de arrepentimiento". El verdadero arrepentimiento, como escribió J.R. Miller, "de nada sirve si produce solo unas pocas lágrimas, un espanto (horror, terror, pánico) de sentimiento y un poco de temor". "Hemos de dejar los pecados" de los que nos arrepentimos y andar en "los caminos nuevos y limpios de la santidad".
Haced frutos dignos de arrepentimiento.
El fruto son las acciones, pero también las palabras.
La calidad del árbol también se conoce de las palabras.
No hay árbol "bueno" que dé fruto malo y a la inversa (contrario) no hay árbol "malo" que dé buen fruto, imposible.
(Mateo 5:15-16) Nadie enciende una lámpara para ponerla debajo de un almud (cuarto, tabla, encima).
En lugar de ello, la pone sobre el candelero para que alumbre a "todos los que están en la casa".
No es Su intención que acaparemos la luz de Su enseñanza para nosotros, sino que tenemos que enseñarla a otros.
Deberíamos hacer que "alumbre" nuestra luz de modo que cuando los demás vean "nuestras buenas obras", glorifiquen a nuestro "Padre que está en los cielos".
El atractivo de unas vidas en las que vive Cristo habla más allá que la persecución (influir en la persona para cambiar) de las palabras.
(Marcos 4:20) La tierra buena tenemos una verdadera aceptación de la Palabra, cueste lo que cueste.
Estas personas han nacido verdaderamente de nuevo.
Son leales súbditos (siervo, sujeto, obedecer) de Cristo, el Rey.
"Ni el mundo" "ni la carne" ni "el diablo" pueden sacudir la confianza que tiene en Él.
Incluso entre los oyentes de tierra buena "hay varios grados de feracidad (fertilidad, fructífero).
Algunos dan fruto al treinta, al sesenta y al ciento por uno.
¿Qué determina el grado de productividad?
La vida más "productiva" es aquella que "obedece" a la palabra "con prontitud", de manera implícita (sobreentendido, directo) y con gozo.
(Lucas 13:9) "Dios dio orden de tres años para servir a Jesús", no se quiso, pues se terminó el tiempo. Se había dado la orden, "Córtala"; se había vuelto a rebasar (pasa un límite) la paciencia divina.
Ni nación alguna ni "ninguna persona" tiene ninguna razón alguna "para gozar del cuidado de Dios", "si no da los frutos de justicia" (honorable con Dios al humillarnos para andar con Él) para gloria y alabanza de Dios.
El hombre existe para el honor y placer del Creador: cuando no sirve a este "justo fin", ¿Por qué no habría de recaer sentencia de muerte sobre "este pecaminoso fracaso", y ser eliminado de "ser puesto de privilegio?"
(Lucas 19:23) Si pensaba que el amo era "exigente", tanto mayor razón para que "él fuese diligente".
Además, con haber puesto el dinero en el banco, se conformaba el amo" "eso, pocos oidores, había de "costarle al siervo".
Aquí vemos que las razones del holgazán (vago, perezoso) son siempre sin razones.
Así que le es quitado la mina y entregada al que mejor había negociado, puesto que todo amo prudente promueve al que mejor le sirve en el negocio y "despide" al que no le es útil. (26)
(Lucas 20:10) Que quienes disfrutan de los privilegios son como arrendadores que tienen a su cargo el cuidado de una viña y han de pagar la renta correspondiente.
El trabajo en esta viña del Señor es laborioso, necesario y constante; pero es también agradable y provechoso.
Es menester presentar al Señor "los frutos" de esta viña y rendir los servicios que el cuidado de la viña comparta (repartirlo).
Que la obra de los ministros de Jesucristo consiste en llamar la atención de los que disfrutan de los privilegios de la iglesia, a fin de que rindan al Señor los frutos espirituales que les son exigidos.
(Juan 15:8) "Cuando los hijos de Dios" "exhiben la semejanza de Cristo" ante el mundo, "el Padre es glorificado".
La gente se ve obligada a confesar que ha de ser "un gran Dios cuando puede transformar" a unos "pecadores tan malvados" "en unos santos tan piadosos."
"Y seáis así Mis discípulos."
Esto significa que cuando permanecemos en Él demostramos que somos Sus discípulos.
Otros pueden entonces ver que somos verdaderos discípulos, que nos asemejamos a nuestro Señor.
(Juan 15:16) Para que no tuviesen ninguna tendencia (corriente, patrón de comportamiento, influencia) a que se desalentasen y cejasen (retroceder, ir hacia atrás, aflojar) en su camino.
Jesús les recordó que había sido Él quien los había escogido.
Los escogió para salvación eterna, para el discipulado o "para dar fruto".
Lo que está claro es que Él había designado a los discípulos para la "obra que tenían delante".
"Deberíamos" ir y llevar "frutos".
Frutos: las gracias de la vida cristiana, el amor, gozo, paz.
"Vuestro fruto permanezca."
Para que todo lo pidáis.
El secreto de la eficacia es la oración. Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Escogidos Para Llevar Frutos
Mateo 3:8
“Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”
Juan exhortó a demostrar la sinceridad con frutos dignos de arrepentimiento: de nada sirve un arrepentimiento que solo produce unas lágrimas y un poco de temor. Hay que dejar los pecados y andar en caminos nuevos y limpios de santidad. Estos son los puntos para la semana.
- El fruto son las acciones, pero también las palabras: la calidad del árbol se conoce por lo que habla. No hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé buen fruto.
- Nadie enciende una lámpara para ponerla debajo de un almud. La luz no es para acapararla: debe alumbrar de modo que, al ver nuestras buenas obras, los demás glorifiquen al Padre que está en los cielos.
- La tierra buena recibe la Palabra cueste lo que cueste, y ni el mundo, ni la carne, ni el diablo sacuden su confianza. La vida más productiva es la que obedece la Palabra con prontitud y con gozo.
- A la higuera que no dio fruto se le dio la orden: «Córtala». Nadie tiene razón para gozar del cuidado de Dios si no da frutos de justicia; la paciencia divina también tiene su límite.
- Al siervo que guardó la mina sin negociar se la quitaron y la dieron al que mejor negoció. Las razones del holgazán son siempre sin razones: si el amo era exigente, más razón para ser diligente.
- Los que disfrutan de los privilegios de la iglesia son como arrendatarios de una viña: el trabajo es laborioso y constante, pero agradable y provechoso, y hay que presentarle al Señor los frutos.
- Jesús nos escogió para que vayamos y llevemos fruto, y que el fruto permanezca: amor, gozo, paz. Cuando mostramos la semejanza de Cristo, el Padre es glorificado. El secreto de la eficacia es la oración.
Escoge un fruto concreto para esta semana, una palabra buena donde antes había queja o una obra que alumbre, y ora cada mañana para darlo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
La Higuera sin Higos
Mateo 3:8
Para leer en voz alta con los niños
“Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: si de verdad te arrepientes de lo malo, se tiene que notar en lo que haces y en lo que dices. Jesús contó de una higuera que pasó tres años sin dar ni un higo, y el dueño dijo: «Córtala».
- Un árbol bueno da frutas buenas, y un árbol malo da frutas malas. Tus frutos son lo que haces y también lo que dices.
- Nadie prende una lámpara para esconderla debajo de una caja. Tu luz son tus buenas obras: cuando otros las ven, le dan gloria a Dios.
- La tierra buena recibe la Palabra de Dios y da mucho fruto. El que más fruto da es el que obedece rápido y contento.
- Cuidado: la higuera tuvo tres años para dar fruto y no dio nada. La paciencia de Dios es grande, pero no es para siempre.
- Un siervo guardó escondido el dinero de su amo y no hizo nada con él. Se lo quitaron, porque las excusas del vago no sirven.
- Jesús te escogió para que des frutos que duren: amor, alegría y paz. Y el secreto para dar fruto es orar.
¿Qué fruto bueno pueden ver los demás en ti?
Esta semana, escoge una buena obra y hazla cada día sin que nadie te lo pida.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
