Mega Zoé
Estudio #0303Iglesia en las casas

Más Que Vencedores Por Medio De Aquél Que Nos Amó

Más Que Vencedores Por Medio De Aquél Que Nos Amó llama a recuperar el primer amor y vivir con la mirada puesta en la vida eterna.

Nuevo TestamentoRomanosSEMANA DEL 17 @ 23 DE JUNIO DE 20035 min lectura

Las Escrituras no están basadas en cómo los seres humanos aman al Señor, sino que ellas se basan claramente en el amor del Padre para con nosotros. Si pudiéramos medir y pesar en una balanza el amor que nosotros tenemos por el Señor y lo comparáramos con el amor que Él nos tiene a nosotros ¿crees que la balanza quedaría nivelada? Claro que no. Su amor es muy especial. Pero aún así, tenemos nosotros que tener la meta de luchar todos los días hasta el final para amarlo con todas nuestras fuerzas.

El amor que sentimos por Jesús no puede ser en términos medios. En ocasiones, oímos a personas diciendo que no pueden terminar con lo que les atormenta (el alcohol, las drogas, la lujuria, etc.) ¿Sabes por qué? Porque, por lo general, el amor del ser humano hacia Dios es tibio. Si nuestro amor fuera fuerte todo aquello de la carne que le atrae moriría, pues el amor débil es el que no permite terminar con el mal de nuestro cuerpo. Debemos corresponderle al Padre quien dio lo mejor que tenía por amor a nosotros, envió a su único Hijo. Sin embargo, nosotros devolvemos con un amor débil, pobre, escaso y mediocre. El amor de Dios hacia nosotros es total. Si le amáramos como Él merece hubiese en nosotros mucha fuerza y mucha determinación, no tanto titubeo. Así seríamos fieles a Dios.

Pablo les escribe a los cristianos de Roma (Romanos 8:35-39) y les dice que aún si ellos pasaran por tribulación, por angustia, por persecución, por hambre, por desnudez o espada, nada les debe sacar de la fe del Hijo de Dios. Es claro para Pablo que ninguna de estas cosas nos puede separar de Cristo. Sólo la incapacidad de amar a Dios es lo que nos puede separar de Él. No hay ninguna circunstancia en nuestras vidas que sea más grande que este amor.

Pablo estaba a menudo en cárceles y en tribulaciones. Su amor a Cristo le hacía padecer por Él. Por eso tenemos que saber que cuando venimos a Dios nosotros también tenemos una muerte día tras día, pues somos muertos todo el tiempo. Romanos 8: 36 Pablo tenía todo lo difícil sobre él, persecución, tribulación, angustia, aflicción (dolor que arropa nuestro cuerpo y nuestra mente) porque estaba dispuesto hasta a morir. (2da Timoteo 4:5-7) El apóstol Pablo fue más que vencedor, pues somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. (Romanos 8:37)

Nuestra carne tiene que morir todo el tiempo para amarlo a Él. Dios nos da el espacio y el tiempo para que nuestra carne muera y vayamos delante de Él en perfección. (2 Corintios 7: 1) Por eso, iglesia, muere día a día y será para bien, mientras más tú mengües, más Cristo crece en ti. (Juan 3:30; Gálatas 2: 20) Somos como ovejas llevadas al matadero. Por eso tenemos que guardar silencio (Hechos 8: 32) y como ovejas no tenemos que defendernos nosotros mismos utilizando nuestras fuerzas humanas. (Lucas 12: 11) Cuando nos defendemos con nuestros débiles recursos humanos, entonces sí que las cosas se nos ponen difíciles. Él nos llamó, nos escogió desde el vientre de nuestra madre y el día que respondimos su amor, ¡comenzó a darnos la victoria, la que nos da fuerza para perseverar y durar hasta el final, hasta la eternidad! Pablo fue más allá de lo natural, él fue más allá de lo que es terrenal (Romanos 8:38), pues entendía que lo que nos puede separar del amor de Dios es la carnalidad.

Nada tiene derecho a separarnos de Él, ni ángeles, ni principados, ni aquello que Satanás pueda planificar en nuestra contra. Pues no hay nada más grande que Él. Ni lo que vendrá mañana, ni lo alto, ni lo profundo, ni todas las fuerzas ocultas nos podrán separar de este amor, pues ninguna cosa creada puede destruir nuestras vidas. Considera que aquello que es tentación y hoy se te ofrece en "bandeja de plata" mañana se pudre. Pero tú eres el que decide, si quieres vida o muerte. Recuerda que después de la muerte ya no se puede hacer nada. (Hebreos 9: 27) ¿Qué verdad nos conviene más que ésta? Jesús nos ama con un amor limpio que viene exclusivamente del Padre para ser entregado a hombres y a mujeres que le buscan. Por eso es imposible para mí apartarme de ese amor, pues no hay ninguna circunstancia que sea más grande en mi vida que este enorme amor. Nada nos puede separar de Él, ni la vida, ni lo que me pueda ofrecer el futuro, ni la vanagloria de la vida, ni aún lo que soplen los vientos mañana, ni aún la muerte, pues, al contrario, ésta nos lleva a mayor plenitud, a su presencia en el Cielo. Hermano, no hay razón para vivir en derrota, pues puerta que se abre aquí es puerta abierta en el Cielo, puerta cerrada aquí es puerta cerrada en el Cielo. Por eso iglesia, ámalo con todas tus fuerzas y verás el bien en tu casa, en tu isla y en Mega Zoé.

Piensa en todo lo que nos espera en el Cielo, un nombre nuevo, el árbol de la vida, una morada, y sobre todo la vida eterna. Por eso, aunque seamos contados como oveja día tras día, tenemos que morir a la carne, pues todo se hace pequeño ante tan grande amor. Un amor que trae paz y mucha oportunidad, pues aunque el diablo busque mil formas para separarme de Él todas ellas me acercan más, pues soy y somos más que vencedores. Acuérdate iglesia, ¡MÁS QUE VENCEDORES POR MEDIO DE AQUEL QUE NOS AMÓ! Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz