Mega Zoé
Estudio #0338Iglesia en las casas

Debemos Hallar Buena Opinión Ante Dios Y Los Hombres

Debemos Hallar Buena Opinión Ante Dios Y Los Hombres enseña a cuidar la vida del hogar delante de Dios.

Antiguo TestamentoProverbios5 min lectura

Proverbios 3:1-4

Algunas personas viven como si no les importaran los demás. Viven solo para ellos y hacen un mundo exclusivo donde solo entran los que ellos deciden dejar entrar, ya sean los hijos, esposo(a), padres, etc. Estas personas se creen que pueden seguir viviendo de esa manera sin que eso les afecte. El detalle es que tendrán un resultado bien negativo por su conducta de excluír a los demás, de excluír al prójimo. Si leemos bien el vers. 4, que dice, "Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres.", nos daremos cuenta que para Dios es importante que también los hombres tengan buena opinión de nosotros. Vemos que Jesús procuraba entrar a las vidas de los que le rodeaban ayudándoles, sirviéndoles y atendiéndolos y a la misma vez agradaba al Padre. Así es el corazón de Jesús, un corazón justo con Dios y con los hombres. Esto quiere decir que nos debemos el uno al otro. Que tenemos un compromiso con los que nos rodean, y que nos debemos atender el uno al otro con amor y responsabilidad. Somos la sal de la tierra, la luz del mundo y si no atendemos a nuestro prójimo éste se podría perder. Debemos sentir el compromiso de atender a todos aquellos que están a nuestro alrededor. No podemos vivir como que no nos importa nadie. Sería un gran error. Nosotros los cristianos nos debemos a un cuerpo (a la iglesia) y a un ministro. La Biblia dice, "Haced bien a los de la familia de la fe." Gálatas 6: 10 El impío le hace bien a su familia, entonces, ¿Cómo hemos de vivir como separados de los nuestros? Busquemos siempre el bien para todo el mundo. Yo me debo a Dios y me debo al hombre de la Tierra. Lo hago así porque Dios también se debe a todos. Dios tiene el compromiso de enviar hombres a la Tierra, sostiene la Tierra y nos da el pan. Por eso me doy a mis hermanos en la fe y a los demás. Bueno es vivir en paz. Pero, ¡qué mucho le gusta a la gente vivir en contienda! Nosotros los cristianos estamos para bendecir la Tierra. A veces pensamos muy equivocados: "Yo le agrado a Dios y a nadie más." Pero, aunque tratemos de hablar bien de nuestra vida con Dios, justificándonos de alguna manera, recordemos que no es lo que decimos con nuestra boca, sino que son nuestros actos los que hablan. ¡Cuántas situaciones tristes de otras personas hay a nuestro alrededor! Muchos ni se inmutan pues no les importa, ni siquiera se dan cuenta. Tal vez es que estamos muy bien y muy bendecidos en nuestra isla, estamos muy comódos. ¡Atendamos al que nos necesita! Hay mucho bien para hacer. No nos neguemos a hacerlo mientras podamos. Podemos deleitarnos en lo que Dios ha hecho en nuestras vidas. Es mucho y maravilloso. Entonces, si tú agradas a Dios por agradecimiento y le honras, tienes que entender que también nos debemos a los hombres. Somos personas que hemos agradado a Dios y por eso tenemos que hacer justicia a los hombres porque hay un mundo que nos espera. "Salgamos de la cueva." Muchas de las vivencias duras por las que pasamos son para que podamos demostrar a Dios y a los hombres nuestra transpariencia en el amor. No quiere decir que cambiarán mi vida para peor sino para mejor. Sucede que cuando comenzamos a experimentar cosas muy difíciles el corazón tiende a defenderse y a ponerse duro para con los demás. Tengamos cuidado de que eso no nos ocurra. Jesús tomó todas las leyes del Antiguo Testamento y las resumió en esto: "Amarás a Dios con todo tu corazón, con todas tus fuerzas, etc. y a tu prójimo como a ti mismo." Si te amas tú, amarás también a tu projimo. El que ama no hace mal a otros. Así Jesús perfeccionó la ley. La dureza de corazón hacia las demás personas hace que uno se desangre espiritualmente y por eso se comienzan a experimentar una serie de situaciones negativas. Pensamos que podemos vivir con dureza y no se puede. El que vive así empieza a hablar como el impío y comienza su rostro a llenarse de amargura. Tenemos que ser justos, no podemos ser como el mundo. No podemos ser movidos por lo del mundo porque entonces dejamos de ser obedientes al Señor. Tú sabes si agradas a Dios o no. Tenemos que ser justos con Dios y con los demás. Algo Dios demanda de uno y es cumplir los mandamientos. Él me manda a amar con fuerzas, no a amar con flojeras. Hay que amar como Él nos enseña. Dios amó tanto que envió a su Hijo a morir por nosotros. Si lograramos amar a Dios con todas nuestras fuerzas, todo nos será mejor. ¿Hasta dónde es la pasión que me mueve amar a Dios? Recuerda que antes de la creación Dios ya tenía mi nombre y está escrito todo lo que tengo que hacer. ¿Cómo piensa Dios de ti? ¿Quieres que piensen bien de ti? Si lo logras es porque guardastes la ley del amor en tu corazón. Los días son alargados y Dios quiere que lo agrades a Él y también busques tener buena opinión de los hombres y comiences a sembrar y a llevarles el bien. ¡Amemos! Ese es el mandamiento y no te atormentes por lo que no vale la pena, por lo que te quiere impedir que lo hagas. No le prestemos atención a lo que te perturba. Haz bien, ama y hallarás gracia y favor ante Dios y los hombres. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz