En la vida hay muchas cosas que se convierten en trampas para nuestró caminar. Tenemos que cuidarnos
de esas trampas que muchas veces nos inducen a pecar. Sabemos que si el �ombre llega a desear el pecado se
empeñará en obtenerlo. Hay cristianos que pretenden estar en medio de esas c�\sas que el hombre desea y caen en
la trampa del diablo. La carne es el estuche de nuestra alma y de nuestro espíritu. Ese estuche perecerá y verá
tierra un día. 1 Tesalonisenses 5: 23 Si algo debemos luchar es por nuestro espíritu y alma, porque si luchamos
por ser creyentes espírituales, venceremos la carne. Para el hombre la vida es un juego. Habla, se ríe, se mueve,
va al trabajo y todo esto ajeno de lo firme que deben ser sus hechos. Debemos luchar de todo corazón para tener
buenos días en la vejez. El estar en altas y bajas se convierte en un juego. Están muy equivocados qillenes lo
hacen. El que ama a Dios y está agradecido siempre debe luchar para estar en altas y no en bajas, para poder
vencer el juego de la vida. De lo contrario, ella le burlará y lo hará caer en sus trampas.
El pecado es algo abominable, es mn�rte. Romanos 6: 23 El arrepentimiento es una salida pero como
quiera el pecado trae terribles consecuencias. Por la oportunidad que Dios nos da para el arrepentimiento a veces
se sonrie mucho con el pecado; se hace tan natural que algunos piensan: "Ni tengo que arrepentirme." Pero, la
Biblia dice: ''y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado." Santiago 4: 17, y ¡cuánto pecamos
durante el día! ¿Quién es capaz de detenerse cuando el trabajo le ocupa todo el día? Es que estar fuera de la
Palabra de Dios trae mucho mal. Esta vida nos la dio Dios para que logremos le. vida que es eterna.
Lo que el hombre consigue en esta tierra, tanto lo material como lo espíri�J.al, son dados por Dios. Ei pecado
es como un comején en un árbol. Si no cuidamos nuestro árbol, esos animalitos comenzarán a atacar el:ronco y
lo irán pudriendo poco a poco hasta que se le caerán las ramas y se destruirá', totalmente. Aunque el pecado es
atractivo, parece bonito y se ve tan pequeño...la verdad es que,... ¡viene para d€i'strucción!
Aprendamos en Génesis 4 sobre Abel y Caín. El que es mayor siempre Úene un sentido de responsabilidad,
tiene el deber de cuidar y librar al menor. Pero no fue así, sino todo lo contrari(). Eran hijos de Adán, el que había
sido creado sin un solo pecado. Es que también para nosotros hay dos cam!1os a escoger: la vida et�rna o la
condenación eterna y lo peor de todo es condenarnos sentados en una silla en la iglesia. Romanos 2: 6-8
En Hebreos 11:4 Dios dejó ver la fe de Abel y div testimonio de que le agradó su ofrenda. La persona de
Abel era grata para Dios. Comenzaba a mover la presencia de Dios; movía el cielo y preparó un camino derecho.
Había conseguido llegar delante de Dios; había alcanzado fe. Sabía que su vida era un reto, que el hombre
quería pecar, pero él no. Supo llevar un sacrificio excelente a Dios. Por eso, nosotros como Abel debemos ver
lo que somos delante de Dios y delante de los hombres. Un justo que agrada a Dios no es igual al hombre de la
tierra. El justo agrada a Dios, pero el injusto le <lesa.grada y Dios da buena paga al que le agrada.
Caín, siendo hermano mató a Abel Como Iglesia, tenemos que tener cuidado con "Caín". En los que son
como Caín no hay ninguna consideración, aunque seamos sus hermanos. ¡Ojo al criminal! Nos debemos é. un Dios
Santo que nos bendice,-que nos prepar:&·er camino. 5,,�onces como caer eng<.°'iados por Caín, o cómo eser en el
pecado de Caín después que Dios nos libró de tanto maL Seamos fieles.
¿Quién puede engañar a, Dios? Mientras más se tape peor es el pecado. Proverbios 28: 13 El hombre por
naturaleza vive creyendo que puede engañar a Dios, pero Dios no puede ser pngañado. Tomó y acepto Dios la
ofrenda de Abel y su sangre fue delante de Dios. Entonces Caín fue castigadré y fue un forastero. Toda su vida
vivió en soledad y no tenía a nadie. Esa fue su paga. Vemos que el sencillo y,d simple no será confundido, pero
el graride vive enredado. Caín y Abel tenían que llevar ofrenda a Dios y no a ·::,tro hombre mortal. Yo tengo que
saber que me congrego en esta Iglesia y que voy delante de Dios. Aunque a_p�rrentemos delante de la gente que
somos de una o de otra manera, lo que le llevemos a Dios será lo que le agradar� o le que le desagradará.
I Corintios 1;;:3 No nos equivoquemos con el �vangelio. Caín podía I¡'evar las ofrendas que fueran, pero
¿cómo estaba su corazón? Aunque Abel desconocía las verdaderas intenciones de su hermano, Dios sí las conocía.
Agradable o desagradable lo nuestro llegará delante de Dios. Procuremos que nuestros hechos sean agradables
ante Dios porque se manifestarán. Lo que había en Caín llego a manifestarse en cuestión de segundos.
El que ama no tiene doble propósito; no se mueve a conveniencia ni busca lo suyo. Cuando hay mal se
derrama sangre inocente. Dios lo ve y trae paga. Alguien como Caín puede hacer algún trabajo en la Iglesia como
su ofrenda y quizás nos engañe, pero la diferencia la marcará Dios. Dios ne necesita nada del hombrt sino el
hombre de Dios. Y si alguien no quiere hacer las cosas, Dios levantará a otros que lo hagan. Lo triste es que
pierden por no obedecer. Algunos dicen: "Hay tiempo para esperar. Después haremos." Pero la sangre de los que
nos esperan se levantará sobre aquellos que tenían que hacer en esos años. Peligrosa es la vida, hermano.
Abe! y Caín fueron a llevar su ofrenda. Pero Dios se la había dado, se las había provisto; no era porque salía
de ellos sino porque Él mismo se las dió para que la administraran. Abel le llevó a Dios lo mejor de lo qut. Dios le
había dado. Caín se enseñoreó. De nosotros no sale nada. Tenemos que hacer 1ie tal manera que cuando Dios nos
mire vea en nosotros a un Abel y no a un Caín. Hoy en día el hombre vive para, si y por causa del diezmo muchos
se llenan de demonios y dicen que los pastores los toman y dicen no doy nada: ¿Qué harán con Malaqufas 3: 8-
1 O? J\lstifican su avaricia y dicen que estamos en el tiempo de la gracia. Cuarido vemos que abunda la maldad y
la rebelión nos tenemos que preguntar cuál es la ofrenda que le dimos,:·· Dios. Si hacemos bien seremos
enaltecidos, seremos puestos en alto, nos prosperará Jehová y no faltará nada e!l'nuestra casa.
Más grande es el hombre que el pecado. Este está en la puerta; no ha enhado, pero el hombre es más grande
y tiene que resistirlo. Nunca el pecado puede ser más grande que yo. Entonces,�i fuera así no seríamos capaces de
amar a Jesús. ¡No le abriré la puerta! Si tomamos el pec�ado no le agradará a Di'os y los días estarán Gontados para
muerte. Se cambiará la forma de hablar llevando maldición, muerte y regando el pecado. El pecado no debe
enseñorearse de nosotros. Luego todo el que apoyaba nuestro pecado se va de nuestro lado y se tiene que llorar
delante de Dios día tras día y las consecuencias las paga una solo. Jesús llegó para que seamos libres; para que
nadie ru nada nos tenga presos. Soy mayor que el pecado. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
