En este camino del Evangelio de Jesucristo hay una transformación de nuestras vidas todos los días. Las
Escrituras nos dejan ver claramente cómo es el mover de Dios en la vida de los seres humanos. En la vida de
Jacob y sus hi jos hay mucho para aprender. La situación que estaba viviendo Jacob y su familia lo llevó a decidir
que tenía que pedir ayuda a Egipto. Cuando Dios quiere tratar con los hombres, lo hace y su trato es bueno.
A veces nos molestan las circunstancias que tenemos que vivir, pero lo que Dios desea es que nos
examinemos. En el capítulo 37 Judá vendió a su hermano José. Pero, Judá fue un hombre llamado por Dios y
por tal razón tenía que pasar por el proceso de quebrantamiento. El hombre de Dios tiene que ser moldeado por el
Señor para que llegue a ser perf ecto. Somos escogidos y llamados por Dios a caminar por este camino estrecho y
hay mucho que cambiar y sacar fuera de nuestra vida. Judá le tenía que demostrar a su padre que sería el fiador
de su hermano. Judá estaba pasando por el proceso de ser quebrantado por Dios.
El escogido de Dios tiene una gran meta y es llegar a perf eccionarse. Un escogido no permite que el mal
entre a su vida. Si deja entrar la perversidad no es escogido. Nuestros actos dicen si somos escogidos o no.
Esaú y Jacob aún no habían nacido, para que el propósito de Dios permaneciese no según sus obras sino
porque Dios los llamó. Romanos 9: 11 Dios conoce lo que hay en nuestro corazón. Los actos de las personas
dejan ver cuanta crueldad, dureza o perversidad hay dentro de ellos. Eso se de ja ver en un gesto, en una mirada,
en un movimiento. ¿Qué hay en nosotros? ¿Deseo de perversidad o deseos hacia la pureza? Eso nos dice si,
somos llamados o no. Cuando en nosotros hay el deseo de ser puros, de santificarnos para Dios, entonces somos
personas escogidas, llamadas por Dios como lo fueron Isaac, Jacob, José y Judá.
Jacob fue un hombre santo que le interesaba lo que era divino. El que ama a Dios, el que es llamado no
corre de aquí para allá, sino que está en el lugar donde Dios quiere. Capítulo 43:8-14 Dios estaba preparando a
Jacob y a su familia, enfilándolo hacia Egipto conf orme a los propósitos por los cuales Dios los había llamado. A
veces en nosotros hay cosas que nos acorralan, pero eso pasa porque somos escogidos y Dios nos llevará al
lugar que Él ha preparado para nosotros. Cuando sabemos que somos llamados, Dios nos lo va a recordar en
todo. El nos va a ir acorralando según sus propósitos.
Dios inquietó a Faraón para obrar en el futuro a favor de la familia de Jacob estando José preso. Dios
estaba moviendo su mano. Comenzó Dios a traba jar alrededor de aquel a quien llamó, alrededor de Judá. Habían
sucedido muchas cosas en la vida de Judá que lo habían marcado con dolor. Dios nos mete en aprietos cuando
somos escogidos de Dios. Al diablo le seria me jor no meterse con nosotros porque siempre sale perdiendo. Es
que hay un propósito en nosotros que se ha de cumplir. En Judá hubo un verdadero arrepentimiento por haber
vendido a su hermano José. Un arrepentimiento como lo hay en una persona Uamada, escogida por Dios y por
este arrepentimiento la vida le recompensó, Dios le hizo justicia En su arrepentimiento Judá decidió proteger a
Ben jamín con su propia vida Cuando amamos protegemos al débil con nuestra propia vida. Judá comenzó en su
nuevo camino a proteger a Ben jamín con su propia vida. Es que nos toca caminar lo que el día nos da. Judá tuvo
que hacer un pacto con su padre; dar su vida por la de Benjamín_
El arrepentimiento tiene que estar constantemente en nosotros. Dios nos lleva hasta la suma humillación
porque Él nos quiere llevar al Cielo. Hay cosas de las que hay que arrepentirse, humillarse delante de Dios.
Arreglemos con el Dios que nos llamó y que nos dio un destino. José vio en la mirada de Judá la pasión y amor
por su hermano. Sobre todas las cosas tenemos que entender que somos escogidos, llamados por Dios. Cuan do
aquellos hombres vendieron a José no pensaron en el dolor que le vendría a su padre. En aquellos momentos en
ellos había mucho celo contra José y éste celo es perverso. El celo es algo enf ermizo. No permitamos que los
celos entren en nuestra vida. El celo no viene de Dios. Cuando hay un corazón humillado no es necesario bm.ca!rpalabras
rebuscadas para justificarnos, sino sencillamente ir a un arrepentimiento. Lo mejor es buscar dentro de
nosotros para que tengamos un verdadero arrepe ntimiento, porque no hay mucho más que decir.
Cuando Judá vio a José di jo: "¡Ay Señor mío!'', reconociendo la grandeza de José. El corazón de Judá ya
había sido transfonnado totalmente. Son llamados todos.,, pero son escogidos los que saben. que tienen que �
con perf ección. Cuando somos llamados y hacemos su:für
a otros sabemos que hay unas oomecaencias que
paig.al"- Judá JllO defendió a Benj� no discutió si él había robado o:oo. Judá había hecho un pacto con su padre
de su vida a cambio de la de Benjamín. A veces DOS defendemos mucho y eso es un pecado del que un escogido
tiene que librarse. Judá seria el fiador de su he.r:mano � d íir:.tal
Capitulo 49:8 Judá dejo ver que fue un hombre oom ODlllle a Dios;. Si somos llamados,, decidamos viü
COJIJ[llO Judá pm.a luego tener un bienestar. De 1a descendencia de Judá salió Jesús. A Judá lo escogió y lo llamó
Dios. J"udá seitá abbado por SllJ!S hamaoos., dice el vasiculo. Judá se convirtió en ese hombre de confianza, en
ese hombre escogido de Dios. Ya no había en él pasiones desordenadas. José no interrum pió las palabras de
ni un segundo. Cada palabra suya trasformaba la vida de José. Por eso José hizo silencio, para ver cuánto había
crecido y se había rnepentido su hermano. Aquel varón,. Uam.ado Judá, no buscó defensa sino que dejó ver
claramente quien era, de jo ver que era un escogido, un Jlamado de Dios. Llegarán muchas situaciones a nuestra
vida que de jarán ver quienes somos.
Nuestro deseo de arrepentimiento siempre arregla nuestro mal proceder y dejamos ver el bien que vamos a
vivir. La tJr:ibn de Judá fue muy poderosa. Anhelemos que cuando somos escogidos por Dios nuestros hermanos
que esián a ruJlleStro akededor nos alaben porque somos capaces de amar a otros y ver sus necesidades. Amén.
Judá
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
