Cuando nos enterramos una espina, por más pequeña que ésta pueda ser n/:,s molesta grandemente. Cada ser
humano tiene una espina en su carne. De hecho, sabemos muy bien que l�, carne es vanidosa, que presume
mucho. Pero Dios hará su obra en nosotros los creyentes. El quiere que tengaimos una completa dependencia de
ÉL Siempre buscamos depender de alguien o de algo. Cuando eso nos faltji. caemos en un estado depresivo.
Cuando nos son quitadas muchas cosas de las cuales dependemos, entonces tenicmos que decir: "Ahora tengo que
depender de Dios." El quiere que dependarrios de Él hasta para nuestro ;respirar. Debemos entender que
debemos depender de Dios para todo. Si así lo hiciéramos viviríamos más tran4uilos. Pacientemente Dios nos va
a guiar hasta que finalmente y voluntariamente nos dobleguemos ante Él y dependamos de Él para todo.
La vida nos va acorralar y se encargará de que vivamos doblegados delante de Dios. El Espíritu Santo nos
va a llevar hasta que lo que deseemos sea vivir delante de Su presencia. A veces nos molestamos con el hermano
y pensamos que él es nuestro aguijón, pero no es así. Con el hermano tenemos que mantener unidad; amarle
mucho. Podemos tener mil razones para pensar que alguien es un estorbo, pero en 1 Corintios 13 dice que el
amor es sufrido, que todo lo soporta. Dios nos demanda que amemos a los otros como a nosotros mismos. Lo
que sucede en tantas ocasiones es que nuestro orguilo es molestado y ahí es donde está nuestra espina o aguijón.
Tengamos cuidado de cómo reaccionamos porque nos es necesaria esa espina.
Pablo nos enseña de su experiencia en 2 Corintios 12: 7-10. El �auijón es un objeto punzante que era
hecho de un pedazo de madera bien afilado en un extremo y se usaba para hacer caminar a los bueyes testarudos.
Pablo usa la comparación del aguijón para con su propia vida. Es que Dios lo lleva a trabajar y a ser manso
mediante el aguijón. Por lo tanto, nosotros no somos la excepción, también lÍn �auijón nos va a estar incando
para que crezcamos en mansedumbre y hagamos la voluntad de Dios. Nosotré)S, como los bueyes testarudos no
somos fáciles para ser llevados, sino que somos bastante complicados. Es que¡'el hombre se ha ido deformando.
Peleamos con el hermano en vez de doblegar nuestra carne y presentarnos ank de Dios. Nuestra.respuesta tiene
que venir de Dios; nuestra solución y nuestro socorro vienen de Jehová y n/) de ningún hombre en la Tierra.
Mientras más Dios nos hable, nos usará más y su poder se hará manifies�o, pero mientras más comunión
tengamos con Él, también nos será necesario sufrir la espina en la carne para qf¡ie no nos exaltemos demasiado.
Hoy día las:frecuentes caídas de los hombres son debido a que no ha;podido el hombre vivir una vida
quebrantada ante Dios, porque se ha vivido en la vanidad. Lo menos que: pudo experimentar Pablo fue la
vanidad. Para que Dios nos use, tendremos que pasar experiencias como Pablo. Tenemos que saber que como a
Pablo, habrá serpientes que nos morderán, pero tenemos que desarrollar nuestra confianza en Dios de que la
mordida de i"- vfoora no nos matará, ni que el agua del naufragio nos ahogará. Hechos 27: 44; Hechos 2&: 5
Tenemos que amar nuestro aguijón porque por nosotros están esperando Y-idas y tenemos que llegar a ellas.
En ocasiones se piensa que la experiencia de tener revelaciones cambia al hon.cbre, pero ninguna ha hecho que el
hombre se corrija y busque de Dios; ninguna cor!ig:e la carne. Se necesita una espina en la carne para vivir
doblegados delante de Diós y vivir haciendo su voluntad.. La vanagloria es lo que hace caer al hombre porque le
gusta que se le aplauda Cualquiera que sea nuestro aguijón, nos es necesario porque sino no podemos ser
personas doblegadas a la voluntad de Dios. Si no, la vida se llena de todo eso de lo que no se sacia la vista y de
seguro que se pierde. ¡Que bueno es cuando se nos felicita! A todos nos gusta cuando se nos da la palmadita en el
hombro felicitá..tJdonos. Pero, la verdad es que aun no hemos logrado miramos.'hacia adentro nuestra:fragilidad y
pensamos que estamos encumbrados en el primer lugar. De todo eso es de lo qúe Dios nos libra.
El Padre no quiere que en nosotros haya caída porque estas son de vergüe:nza. Pablo ve que su espina es un
mensajero del diablo y que lo abofeteaba. Hoy día no se enseña eso. Todo el tiempo se dice: "Dios es bueno." Y
ciertamente lo es, pero a veces vemos que su justicia no está obrando de acuercfo a lo que esperamos. Dios. quiere
que veamos que si no tuviéramos ese aguijón nos perderíamos. El aguijón no§ produce bien. Cuando hay dolor
en nuestras vidas no hay espacio para la vanidad. Satanás se esfuerza en estorbár la obra de Dios, pero no lo
logrará porque ésta va a crecer más.,Mientras más débi.1 yo pueda ser, el poder:1e Cristo me va a acompañar más.
Tres veces pidió Pablo que se le quitara aquella espina, pero Dios no le contestó a lo que quería. Dios no se
lo quitó sino que le dijo: "Bástate mi gracia." Hagámonos fuertes a esa graciaº porque más vamos a ver el poder
de Cristo en nosotros. A veces hacemos un escándalo con nuestra espina, pero si Dios la quita su gracia no se
hará grande en nosotros. Para que esa gracia nos llene no podemos tener nada de nosotros; tenemos que
vaciarnos. Dios no nos quiere dar lo que pedimos sino lo que más necesitamos. Pedirnos que Dios nos arregle el
camino. Pero, Dios nos quiere dar fuerza y poder, porque vienen de Él para que veamos que no tenemos nada de
grandes. De nosotros no puede venir poder porque somos seres comunes. Dios quiere doblegamos ante su
presencia para que no haya en nosotros altiv�z por11u� ésta no nos ayuda. Nos hace rebeldes y nos destruye. Más
que huirle al dolor y al sufrir, el aceptar las pruebas tales como son, son el mejor compañerismo del hijo de Dios.
Si se nos quitan las pruebas no vamos a aprender y a llegar a lo que Dios quiere. Tenemos que ver la gracia que
viene del Señor. Abramos nuestros ojos para verla. Que seamos capaces de decir: "Vivo en la gracia, es parte
mía, vivo doblegado completamente a lo que es su voluntad, aunque Satanás haga el esfuerzo por estorbar la obra
de Dios." Que podamos decir como dijo Pablo: ".De buena gana me gloriaré en mis debilidades... "
Todo hombre es débil. No hay ninguno fuerte. La:fragilidad nos agarra a todos y en ella debemos
doblegarnos a Dios y dejar de murmurar acerca de la espina. Debemos glori�1mos en nuestras debilidades. La
filosofia del r;;undo es que lo que no se puede curar se ha de soportar. Pero, Pablo llegó más lejos, sabía muy
bien gozarse en sus debilidades; tan maravilloso le era la gracia de Dios que inc'uso disfrutaba de su espina.
Que nos atrevamos a decir cuando estemos en dificultades que nos gozados en la afrenta, en persecuciones,
necesidades, angustias, en lo que nos toque vivir y podamos decir: "Por cuanfo soy débil, entonces soy füerte."
Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
