El hombre se echa a perder porque le es más cómodo no luchar, le es f11ás fácil seguir el camino ancho.
Tenemos que enfrentarnos con nosotros mismos, con lo que somos, con lo que hacemos, con nuestra
responsabilidad ante nuestro Creador y a quien finalmente rendiremos cuentas:. A veces conocemos bien al que
está a nuestro alrededor, pero es bien dificil conocernos a nosotros mismos. E,s
una necesidad grande, debemos
entender bien cómo es y como debe ser nuestra vida. Si no lo hacemos, sepa.Ii10s que Dios tiene que quebrantar
nuestras vidas en pedazos, lo que somos y lo que tenemos, aún destrozar en l1rt vida de nuestros seres queridos.
¿Por qué a veces hay tantas lágrimas en nosotros? Es porque Dios nos quebt�ta, nos rompe pedazo a pedazo
para hacernos de nuevo. Por eso, cuando Dios está haciendo esto con alguie�;l, no nos metamos porque Él está
bregando con cada vida como El quiere y como El sabe hacerlo con tanta perfección.
Muchas veces nos preocupamos por lo de afuera, pero nuestro ser interior es lo que tenemos que preparar
para no echarnos a perder y que Dios nos quebrante como El crea ser necesario. No es culpa de Dios que el
hombre se deforrne, sino que éste se deforma solo y por esta razón Dios tiene que formarnos como Él quiere. Su
plan es formarnos a Sil voluntad para nuestro bien porque definitivamente vai.J.1os a caer en sus manos. Nos es
necesario caer en las manos de un Dios viv,;:;, t.::ro depende de cómo y en qué aditud vamos a caer. Si lo hacemos
con ma.I1sedumbre, D�os nos cuidará en el proceso y hará. en nosotros por nuest! 1) bien.
Hay muchas defomlidades y males del hombre de las que cuidarse. Algunas son el odio y la contienda. Es
que se olvida el ser humano que es barro, polvo. Pero a nuestro Creador no se le olvida. Ciertamente somos
barro. Tenemos un término en la vida y tenemos que saher administrarlo bien. 'Es más fácil olvidarse que uno es
barro y pensar que sabemos llevar la vida bien calculada sin entender que es n1:;;cesario luchar por mejoraJ·. Pero
Dios pasa por alto la ignora.I1cia y va trabajando con ella. Hay que dejarse caer kn las manos del Alfarero. No nos
preocupemos tanto de lo externo. Nuestra vasija se tiene que romper un poco tiara que veamos que somos barro.
Las grietas en la vasija crean humedad y ahí comienza el hongo espiritual. Es !�or eso necesario que cada uno de
nosotros como vasijas, seamos rotos por Dios para que no haya humedad ni hrmgo. Reconozcamos que somos
creados, que somos barro y estamos en las ma.I1os de nuestro creador. De acu:�rdo a cómo nos dejemos trabajar
por el Alfarero, si como mansos o como rebeldes, alcanzaremos bendiciones o j�)icios. ¿Qué actitud es la tuya?
Podemos hacernos de la vista larga y no aceptar la Palabra. Eso es cu;?,ndo en nuestras vidas no hay un
j
arrepentimiento o un cambio. El verdadero arrepentimiento es un cambio de mente total. A veces pensamos que
estamos tan bien que sabemos cómo conducirnos. Es por eso que necesitamos la oración todo los días para pedir
al Espíritu Santo que nos guíe. Muchas veces no sabemos lo que queremos y así estamos tan lejos de lo que Dios
quiere. En ocasiones queremos cosas que nunca iráE con nosotros y se convierten en un capricho r,uestro.
Pretencl�mos vivi- en una fantasía como Alicia "en el pds de las maravillas." Jejémonos romper por el 1qfarero
para que Él plante en nosotros su voluntad; esa dt!bería ser nuestra m¡;::ta. Dios nos tiene que mmper
completamente pa:a que nos movamos en 10 T ' '..:: C3 s:u '/oluntad. Nuestros pe.nsamientos son a flor de pid, pero
los de Dios son elevados. Solamente de:jándc.1os rompe:· en las manos de Dios �mtenderemos muchas cosas.
Una vasija tiene que ser llena. Si fai:a no tiene un buen nivel se inclh:a y se pierde lo que está dentro.
Cuando nos paramos en brecha por los nuestros es porqJ.e estamos llenos de víno, aceite y agua. Pero, cuando el
enemigo viene a atacarnos duro, si hay grietas en nosotros se puede partir la va::,ija. El enemigo tiene que ver que
tenemos altar y que subimos al Cielo en oración, donde somos conocidos y oídos por Dios. Nuestra vasija tiene
que ser perfecta. A veces nos acostumbramos a las grietas, al desnivel y Dios nó quiere eso para nosotros.
A veces no nos ocupamos de nosotros mismos porque estamos mirando ¡:'ara todos lados y si queremos ser
de bendición a los nuestros tenemos que tener bendición. Cuando una vasija tiene rotos, tiene hongo, se pudre,
se va perdiendo lo que hay dentro de ella poco a poco. Es por eso que se viene i�l culto y luego la vida sigue igual
y peor porque no ha habido un deseo de ser transformado por Dios. El mañara no lo podemos vivir den-otados
sino como dignos de haber luchado. Dios quiere seguir.:cha.I1do agua, vino y al�eite en nosotros porque Él quiere
que haya abundancia en nosotros. Dios quiere que tu vasija esté llena. Si no rtos dejamos trabajar y con-egir las
grietas cuando se nos vaya a buscar el vino, el agua y el aceite, no habrá nada..: El quiere que alcancemos lo que
preparó para nosotros antes de la fundación del mundo; que crezcamos en gracia y en su abundancia.
Si Dios nos llamó para ser hospedadores y nuestra vasija se llena de grietas entonces cerramos las pLertas a
lo que Dios quería para nuestras vidas. Dios nos ha llan1ado a ser una vasija para que seamos de bendición para
nosotros y para 1os nuestros. No dejemos que el diablo nos rompa lo que Dios ha establecido. La solución que
debemos buscar es que nuestra vasija sea rota. Tener que romper nuestra vasija se convierte en un sufrir, en un
quebranto y dolor. Pero no es malo, es para bien el C'l:harnos a perder en lás m'1nos de Dios. Tenemos que amar y
anhelar sus misericordias. Si no nos levantamos en nuestras vidas no vamos a tener victoria en Dios.
El único que nos puede romper, destrozar como a una vasija de su propif:dad es quien nos creó. El rehace
una vasija sin grietas, sin desniveles, que sigue siendo de barro, pero perfeccionada. Dios busca que estemos más
cerca de Él cada día. El no nos va a tirar a la basura, sino que en sus manos nos vuelve a hacer según le parece
mejor. Es su compromiso con nosotros. No le tenemos que dar ideas al Señor para hacer en nosotros, porque Él
nos hace de nuevo de acuerdo a su gran sabiduría y conocimiento para que lleguemos a ser lo mejor.
Podemos pensar que todo está bien en nosotros, pero insisto, es necesa•.io rompernos de una vez y para
siempre para ser lo mejor. Dios pudo haber buscado otro barro, pero nos seled,ionó a nosotros. Te seleccionó a
ti. Cuando somos de bendición para otros es porque así el Padre lo quiso. ·
¡Cuánto silencio hay en cada uno de nosotros como vasijas! Pero, quien:·,;)onoce bien en nosotros es Dios.
Por eso és mejor entregarnos en sus manos y que nos rompa para luego pod�r veF su rostro y conocerlo bien.
Conocerlo como El nos ha conocido a nosotros. Amemos a Aquel que nos llani-0 para su gloria. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
