La mujer de Lot miró atrás buscando que Lot no �>:� diera cuenta de lo qud ella hacía. Quizás Lot no se dio
cuenta, pero los ojos de Dios estaban sobre ella. Así hacen muchos, hacen lo i:talo, lo prohibido y miran a todos
lados a ver si alguien los está mirando. ¡Qaé torpeza! Esconder el pecado de)os ojos de los mortales sabiendo
que siempre estaremos al descubierto ante el Juez de teda la Tierra! Hechos �
:: 3-5 Tenemos que cuida�nos en
todo lo que hacemos porque muchos llegan a pensar y a hacer cosas locamente y después les viene el lamento
.
cuando ya es tJrde. No pensemos que podemos decidir por nosotros mismm)con relación al curso de nuestras
vidas, eso es imp0sible, ¿y la voluntad de Dios? Por aí:íos hemos visto que k{s: personas que han pensado hacer
locil.ras con sus vidas y lo que les place no duran muchc, Hay que cuidarse ci:¡.mdo se quieren tomar decisiones
propias buscando salirse con la suya, hay que buscar que sea Dios glorificad.1¿) con todo lo que hacemos. Las
locuras traen grandes pérdidas y se puede perder todo. Por eso es que se dice
q�:1e en el Infierno habrá sorpresas.
La esposa de Lot era ur.a mujer para ser salva. En Génesis 19: 17 vem;/
<; la advertencia de Dios y ella no
obedeció. Al mirar atrás demostró que anhelaba lo que dejaba en Sodoma. Dios le había dado grandes
responsabilidades a Lot como lo hizo con Abraham. El error es pensar que hay cosas que son buenas y no lo son.
Dios nunca nos obliga a nada, pero por sus misericordias nos convence para que caminemos tras Él. Todo pasó
como Dios advilti.ó, se convirtió en estatua de sal. Se le acabaron las oportur 1idades pues toda negligenc'.
a tiene
consecuencias. Dios ha dado responsabilidades a todos. La Biblia dice que en:c tanto el mal en aquellas cmdades
que el Señor los entregó a sus pecados. Romf!l.:.�·•f!I L 2�, 26 Dios nos quiere librar del infierno, por eso traba ja y
trata con nuestras vidas, nos da responsabilic; ?,des y nos muestra el camino a s;;:guir. En la juventud se dk;e: "Yo
hago con mi vida lo que me place.", pero luego se Hora amargamente. Hagamo.'i con nuestra vida mucho bi,;:n y no
la destmyamos haciendo locuras de las cuales luego nos tengamos que arrepentu. Eclesiastés 12: 1
La mujer de Lot miró, pensó que dejó muchas c0��as y mucha gente. Al ¡1asar los años perdemos la pasión
por aquello que tenemos que cuidar, que proteger y llf:var. Podemos caer en un nivel de frialdad, de tfoieza y
lavarnos las manos como Pilatos. El que bace esto no 0s capaz de amar y vi".�t su vida ligeramente. Lm llegó a
Sodoma con manos llenas, pero salió con manos vacías. La vida puede ser de ;h.ucho valor o puede ser v::na. La
vida es muy Importante como para dejarla correr por ahí. Es grande, hermoE�11 y plena en Dios. Podemos por
mucho tiempo buscar otras cosas y sentir e:l vacío porque no se busca lo que n·�s es necesario. ¿Cuánto estamos
pendientes de los nuestros? Por eso, cuando son atacados no pueden vencer. L;f, que alguien no vela se lo entrega
al malo y eso es lo que le deja como herencia a los suyos, Lot fue cuidado e · ¡ los brazos de Abraham. Dios lo
libró de todo lo malo gracias a la oración de aquel just:r Por su fe Abraham lo�/ó convencer a Dios de librar a Lot
del castigo de Sodoma. Tengamos cuidado de nuestros actos, porque si no com i:mcemos a Dios para que cuide de
los nuestros, van a perecer. Debemos ser responsables con lo que Dios ha p1esto en nuestras vidas. Nuestra
torpeza puede estar en algo muy pequeño que se de j a pasar. Nuestras vidas tier 1,;:n que estar muy alerta en Lodo.
Los co::npañeros de Lot eran los de Sodoma. Lot vivió rodeado de gente impía, mundana. Somos
separados pa..·,: "f)ios. Los impíos t:stán para que le f rediquemos a Cristo. Si estar nos concientes de lo que
tenemos, estaremcs concientes también para batallar. 1' 0s debemos a Dios y ;'.)or eso nos tenemos que dar a Él.
No juguemos co�1 la vida; con lo que Dios nos ha d<>.d�. Lo de Dios no se puede mezclar con nada. Lot no le
enseñó a los suyos::iuien era Dios y por eso,.;maron i:. mundano. La Biblia dice que hay pecados que mm en lo
oculto no se deben hablar. El qué lleva con honor lo que Dios le ha dado n oi_ra hacia el frente y no atrás. No
podemos recoger las cenizas de Sodoma. La esposa de Lot amó más al pecado que a Dios y se perdió.
En Levítico 10:1 se encuentra otro caso similar. Son los hijos de Aarón J.os perdedores. Ellos no tenían por
qué ser engañados porque estaban constantemente en lo de Dios. La Iglesia n�1 puede estar engañada; no puede
ceder y complacerse en hacer lo que a Dios no le agrada. A todo lo divino S(� le tiene que tener el ojo puesto.
Todo lo que es santo, todo lo puro, lo tenemos que cuidar. Velamos por nues1;rn carro, casa, etc., pero le. que es
divino lo tenemos que velar, conservar y cuidar más. Nadab y Abiú eran hijo'.i de Aarón del sacerdote, del que
lleva un pueblo en su pecho; en sus hombros. Es algo sagrado. En el sacerdo<:io está puesta la vida del,1ombre
que Dios escoge. Sin embargo, l)ios ei,ecuta juicios. Los hi jos de Aaréh ofrecieron sacrificios que solo
correspondía hacer a Aarón y salió fuego que los quemó y murieron delante de -�'�hová.
Hay muchas cosas que tenemos que cuidar. f 1 que no conoce a Dio';� hace muchas cosas por falta de
conocimiento, pero el que conoce a Dios tiene que cuicJ;_rse más. ¡Con cuánta J�ta de temor se ha traba j a.do en la
familia, complaciendo el pecado y buscando compañeros que apoyen lo que está mal! Debemos temer a Jehová
porque su Palabra no de j a de cumplirse. Dios nos de j ó rn Palabra, su mente para que temamos a ella.
En 1 Samuel 13:13 se habla del rey Saúl. Erróneamente se dice que Dios nos dio dones y que na,die nos
los puede qui far. Cierto es que Dios no los quitará al qu:� se santifica y se dá a Él todos los días. Pero, loe amente
piensa el que pr..:-tenda vivir como los hi j os de Aarón o.;orno Saúl. A Saúl r,,; le correspondía hacer sa{ rificios
sino a Samuel. Saúl era el rey, pero no era el sacerdote. Son los ojos del Sacerdote los que tienen que vekr por el
orden de la Iglesia. Saúl terminó suicídándo;;:; úilli s1endo llamado y escogie:t.::> por Dios. Por eso tenernos que
cuidar y meditar las cosas. La Iglesia tiene:1ue cuidarse y velar por los nuest·Js. El diablo quisiera dest•:uimos.
El desorden es propio de la carne. Nos debe dar temor de perder, porque lo que tenemos no es nuestro sino de
Dios. Se pierde porque no se busca a Di1)S con sinceridad, con pureza; en Espíritu y en Verdad. A Dios le
tenemos que te!ner porque nos llamó con seriedad, Él mismo nos tra jo. Dios e� ¡Santo, témele y búscalo cada día.
Jesús vivió constantemente para los discípulos, día tras día. Vivió par2� celar y velar lo suyo y cuidarlo.
Juan 2:13 Jesús celó lo que el Padre le.'.1abía dado. Tenía responsabilidad ':Je su deber. Cuidemos nosotros
también y démosle valor a lo que Dios nos ha dado. Jesús no hizo locamentto �\.::orno la mu jer de Lot, o como los
hi jos de Aarón, ni como Saúl. Lo que Dios nos ha dado debemos amarlo Guidarlo intensamente. Es me jor
llorar ahÓra que estar remediando después. La escasez está en el que vive C03tO Saúl y Lot, pero la abundancia
está en el que vive como Jesús. lera de Jmm 2: 6 Ai."'11 �n. ··
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
