Podemos ser los me jores instrumentos para el Señor porque tenemos lo me jor con nosotros, la gracia de
Dios y el poder del Espíritu Santo. Podemos ser lo máximo. Somos instrumentos en las manos de Dios para
que el nombre de nuestro Señor sea puesto en alto. Veamos el caso de Abraham que tenía una promesa; iba a
tener un hi jo. Así Dios comienza a traba jar con el instrumento, comienza a revelársele a Abraham día a día.
Así también lo hace con nosotros día a día. Con nuestra actitud le de jamos ver a Dios cuan dispuestos estamos
para ÉL Ese día que estamos solos en clamor es cuando le demostramos a Dios, "qué somos" y "qué no
somos." En lo que nos parece trágico es donde demostramos que Dios traba ja con nosotros minuto a minuto.
Fue en aquella soledad y paciencia donde Dios traba jó constantemente con Abraham.
Presenciar la gloria de Dios no es lo que nos hace buenos creyentes. Es enfrentarnos con fe en el Señor
en el día malo. Eso es lo que nos deja ver cuan brillante somos. Es ese día cuando nos tiramos a orar teniendo
deseos o no. Cuando Dios te escoge como instrumento suyo comienza a hacer en tu vida día a día. A veces
pensamos que somos un instrumento porque hay gente que nos sigue, pero no es así. En lo que fue la vida
terrenal de Abraham no hubo multitudes. A veces nos vamos fuera de foco y no entendemos lo que es ser un
instrumento de Dios. Abraham tuvo fe día tras día, en medio de un sol ardiente y mientras estaba con los suyos
se convirtió en un instrumento de fe. Y así se convirtió en padre de la fe. Gálatas 3: 7 A veces pretendemos
hacemos hombres de Dios con los sueños, con las profecías, etc, pero de la única forma que nos convertimos en
instrumentos de Dios es metiéndonos en el calor del día los siete días de la semana.
Igual que con Abraham Dios traba ja con nosotros día tras día para que hagamos lo que nos corresponde.
Esperemos lo que nos toca hacer y seamos mansos. La fe de Abraham fue probada día a día, momento tras
momento. El fue creciendo en fe pues Dios trató con él para convertirlo en ese hombre de fe. Le puso un lazo
con un hi jo, se iba a llenar de fe día a día ba jo el sol, en el cansancio y en medio del problema.
A veces huimos a lo dificil, abandonamos el lugar que nos corresponde porque preferimos lo fácil, ser
instrumentos para la profecía, para que la gente nos aplauda, ser grandes. Pero ser instrumentos es pelarse las
rodillas en oración, etc., buscando la comunión con Dios, superándonos en nuestra vida espiritual. El Señor nos
pone algo dificil delante de nosotros para que nos entrenemos y nos hagamos ese instrumento con un buen
sonido, perf ecto, afinado. Dios llevó a Abraham a través del proceso lento de la espera de su hi jo. La vida de
Abraham no fue luchar por un hi jo, su vida fue ser un instrumento de Dios.
Para Dios formamos en instrumentos y llevamos nos tiene que someter a mansedumbre. El que logra
serlo será bienaventurado. En Hechos 9: 15 leemos de Pablo, que fue escogido como instrumento para predicar
el evangelio a los gentiles. ¡ Cuanto tuvo que traba jar Dios en él! Pablo respiraba amenaza y muerte para los
creyentes. Le tomó a Dios años y años para poder domarlo. Dios nos aprieta y nos amarra, y le huimos a ese
trato. Nos somete para quitar lo malo en nosotros para que seamos sus instrumentos. Vemos que Pablo estaba
lleno de mucho odio y contienda. Por eso es que Dios tiene que traba jar con nosotros fuertemente porque en
ocasiones respiramos mal. Pablo pensó que podía vencer al Dios de los cristianos, pero se estaba metiendo con
el Padre. Los hombres piensan que pueden destruir la Iglesia, pero eso nadie lo puede hacer.
Cuando vivamos en humildad encontraremos vivir en gracia ante los ojos de Dios. Algunos dejan a
Dios porque no son humildes ni mansos. Jesús fue manso, fue a la cruz, enmudeció, no abrió su boca. Bien
podía defenderse, pero quería enseñamos. Abraham y Pablo también encontraron gracia a los ojos de Dios.
Pablo iba a Damasco porque pidió permiso para apresar a los cristianos, pero ahí comenzó el trato de
Dios con él. Su propósito era acabar a un pueblo, pero el propósito de Dios era salvar al pueblo. Cuando Dios
nos derriba del caballo como lo hizo con Pablo nos sentimos como eso: que estamos en el piso. Pero es parte de
lo que nos es necesario. En el hombre hay mucha sed de venganza. A Pablo se le había olvidado que Dios
controla el universo y se le reveló el Señor cuando éste pensaba que Jesús estaba muerto en una tumba.
¿Por qué algunos que son instrumentos de Dios se llenan de odio, de contienda y dejan que el mundo
entre a sus vidas? Se ponen rebeldes contra la Iglesia, con los hermanos, pero como Pablo, su contienda es con
Dios. Cuando se es manso se llora, se ba ja la cabeza y no se respira venganza sino que se respira amor. Dios
quiere convertimos en esos instrumentos. Él quiere traba jar contigo como lo hizo con Pablo. Él estará
traba jando con nosotros hasta el día de nuestra muerte, el día de la perf ección de nuestro cuerpo. Lo dificil de
la vida no es lo que vamos a hacer sino vivir cada día en esa mansedumbre, y eso cuesta. Pablo fue llamado y
quedó ciego, cuando era aquel hombre prepotente que todo lo que pedía se le daba. Cuando se nos va lo de
prepotente comienza Dios a traba jar con nosotros para santificamos. Podemos ser instrumentos de Dios sin
tener que pasar por todos esos quebrantos. Al pasar de los años Pablo caminó ligero como instrumento útil para
Dios. Lo que Dios tiene que hacer en cada uno, si lo tiene que hacer mañana es mañana, no hoy. Porque Él
cree en nosotros, confia en nosotros. Pensamos que no servimos, pero Dios nos ve desde la eternidad.
Dios le ofreció a Abraham ser padre de multitudes y le ofreció a Pablo que sería ganador de almas, que
ganaría reyes, pero lo haría ba jo quebranto porque sería instrumento de Dios. Comenzó a caminar el mismo
proceso de Abraham. ¿Entonces por qué no queremos metemos en ese proceso? Es en silencio, a escondidas
que Dios brega con el que El escoge como instrumento. Debemos anhelar lo que Dios no ha dado a nosotros.
Eso nos hará felices. A veces queremos lo grande, lo que resplandece, los halagos de la gente y tenemos que
cuidamos de eso porque nos llenamos de vanidad y eso es peligroso. El hombre y la mujer deben comenzar a
caminar en el proceso, en el quebranto de Dios, en comunión con Dios. Porque los vientos de la tentación
. soplan violentos y solamente nos sostenemos al ser mansos y vivir en comunión con Dios.
El hombre y la mujer quebrantados saben que pase lo que pase van a seguir siendo un instrumento. El
quebrantamiento duele y muchos prefieren huir a ser quebrantados, pero Dios nos llamó. En el Versículo 16
Dios le mostró a Pablo lo que le era necesario padecer por su nombre. Miremos lo que hay que traba jar en
nosotros v no en los dem:ls_ Seamos instmmentos en las manos de Dios v ohtendremos nuestra corona_ Amén_
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
