Mega Zoé
Estudio #0382

Estaré Siempre Gozoso

Estaré Siempre Gozoso enseña a atender la Palabra de Dios y velar con perseverancia.

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¡Estad siempre gozosos! Es el reclamo de Dios a través del apóstol Pablo. Que pena que muchos viven la mayor parte del tiempo molestos. Cuando alguien se molesta busca que todo el mundo se entere. Si está molesto lo demuestra mediante la carne; la que puede hacer cautivo al hombre. En la persona que le es fácil molestarse hay ira, chisme, enojo los cuales son obras de la carne. Si Jehová guía nuestras vidas no podemos vivir torcidos por la ira ni molestos. Cuando vivimos molestos, amargados y turbados necesitamos que Dios venga y nos libre. Siempre se buscará más al que vive tranquilo y sosegado que a la persona que vive molesto. A ese la gente le huye. Está en nosotros no permitir que la gente se aleje de nosotros. Miremos bien lo que es estar lleno de ira y de molestia y hagamos la diferencia con lo que es ¡estar siempre gozoso! La amargura no es buena para nadie. ¿Qué has buscado para tu vida? ¿Amargura o gozo? Lo que hemos buscado es lo que tenemos. Hay algo que es seguro para el que ha buscado al Señor Jesucristo y lo ha recibido como salvador y señor: su nombre está escrito en el libro de la vida en el cielo. Ser un escogido, ser separado por Dios para una nueva vida, implica que nuestro nombre está escrito en el libro de la vida. No está escrito en una lista del infierno. Es el primer motivo para estar gozosos, alegres. Aun en la pérdida nos tenemos que gozar. Hay mucho que trabajar cuando servimos al Señor. Pero, el que vive gozoso tiene poder para todo. Nosotros tenemos vida eterna. Hay mucho por qué regocijarse, por qué alegrarse. Esta vida es fuerte, es como un fuego que arde, entonces por qué vivirla pasivamente. Aunque vivimos en pleno fuego aquí en la tierra, en el fuego de las circunstancias, lo hacemos gozosos, vivimos disfrutando la vida en el Señor. Pero cuando las personas se pasan rebuscándolo todo con quisquilla para quejarse y molestarse hacen mucho daño a su espíritu. De acuerdo a cómo nutrimos nuestro espíritu será la forma en que viviremos. Somos cuerpo, alma y espíritu. 1 Tesalonicenses 5: 23 Si se vive para la carne, de acuerdo a ella se vivirá cada día. Entonces, el espíritu lo debemos nutrir para vivir como personas espirituales. Dios tiene comunión con los hombres que viven en el Espíritu. Nutrimos el espíritu con lo que oímos. Vivamos gozosos, por nuestra salvación, la vida eterna, porque ya no hay condenación para nosotros. El que reconoce los días que vive añade para sí sabiduría. Por eso, Dios comienza a obrar en el hombre que le teme. Hay que ser buen administrador del día que Dios nos ha dado. Toda persona que no ora, que no busca a Dios, cuando se meta en el fuego de la vida le llegarán malas noticias a sus oídos y se deformará su vida porque no hubo oración, ni búsqueda. En su vida no habrá gozo. Tenemos que ver lo qué es nuestra vida, qué es lo que tenemos que hacer, cómo vivir. Para eso tenemos que vivir alegres, regocijados porque Dios nos ha dado mucho. Dios nos ha dado talentos, moradas celestiales, galardones, etc. Esas moradas son para nosotros. Hay premios, etc. A veces se vive mirando con recelo lo que es el fuego de la vida, pero ese fuego es para vencerlo estando regocijados, gozosos, mirando lo dado por Dios. Alegrémonos y regocijémonos en el Dios que nos llamó. Nuestra alegría y gozo no son las circunstancias que están a nuestro airededor sino el Señor. Él que nos hace reír, ilorar, nos hace crecer, nos da bendiciones, nos cuida, nos prospera y contesta nuestras peticiones. Entonces, regocijémonos en el Señor. Nuestro gozo no es por lo que está a nuestro alrededor, ni si gano o pierdo, ni por nada de esta tierra, sino Dios. Por eso tenemos que vivir para El. No es la fortuna que tenemos lo que nos hace felices, sino la nueva vida en el Señor. No es que no hallan problemas, es que nos regocijamos en el Señor que nos levanta. Nuestro regocijo no es que todo esté bien, no es que no tengamos pruebas, sino que el Señor es nuestra esperanza. Miremos quien es nuestro Jesús, el que está dentro de nosotros, el que está a la diestra del Padre, nuestro abogado que nos defiende. Él es nuestro compañero en el día oscuro, así como en el día bueno. Nunca recibiremos una traición de Jesús, aunque de la vida si recibiremos muchas. Jesús no es variable, siempre es el mismo. El problema es a quien le hemos dado nuestro mejor tiempo. Si se lo hemos dado al mundo de él no podremos esperar nada bueno. Solo Jesús no es cambiante con las circunstancias. Es contrario al ser humano que actúa de acuerdo a las circunstancias. Jesús nunca se cansa de oírnos. Nosotros sí somos muy variables. Aprendamos de Él. Podemos tener lágrimas porque la vida es fuego, pero eso no significa que no estemos gozosos. Dios siempre sale a favor nuestro. Jesús es el que nos alumbra el día. Él prometió estar con nosotros todos los días, los siete días de la semana, las 24 horas del día. Mateo 28: 20 No se cansa, no cambia, prospera nuestro camino. En el día de la adversidad nos saca a la luz. No deja nada oculto. Entonces, nos tenemos que gozar en nuestro Creador. La vida es corta y nos la dio Dios para que nos regocijemos, para que vivamos gozosos. Tenemos que desarrollar más fe y tener más esperanza de la que hemos tenido hasta hoy. ¡Cómo hemos gritado y temido en el día de la adversidad! Dos veces nos dice el Señor "regocijaos". La vida es hermosa y si ésta se paraliza por el fuego de la vida, se dañará todo. Regocijémonos con lo que Dios nos ha dado. Dios nos ha creado únicos a cada uno, no nos hizo iguales a otros y su promesa es que nos regocijaremos en nuestro Dios. Lucas 10:20 Regocijémonos de que nuestro nombre no es pisoteado por nadie. Nuestro nombre es bendito porque el Dios que hemos creído lo escribió en el Cielo. En el Cielo nuestro nombre es respetado. Pero, tengamos cuidado pues con el coraje, con la molestia la fe mengua en el que ha creído. No vivamos atribulados por nuestros problemas sino regocijémonos porque nuestros nombres están escritos en el "Libro de la Vida". Romanos 14:17 El reino de Dios es gozo porque hemos recibido al Señor y tiene que serlo de adentro hacia afuera. Viene por el Espíritu Santo de quien se experimenta lo que es el gozo. Cuando no tenemos comunión con el Espíritu Santo el gozo nos deja, se pierde. Disciplinemos nuestras vidas en todo; ordenémonos en todo. Romanos 15:13 El Dios de esperanza nos llena de todo gozo. ¿Por qué ahogarnos? Nuestro gozo no son las circunstancias, no son los hijos, ni los padres, ni nadie en particular sino el Dios de gozo. Mientras más nos regocijemos en nuestro Dios más vamos a obtener. Regocijate hermano, siempre regocíjate. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz