Mega Zoé
Estudio #0394Iglesia en las casas

Haré Tal Como Dios Ha Dicho, No A Mi Conveniencia

Haré Tal Como Dios Ha Dicho, No A Mi Conveniencia enseña a buscar la bendición de Dios y atender la Palabra de Dios.

Antiguo Testamento1 Samuel13 min lectura

Cuan ' do Dios nos envía es con dirección, con instrucciones. Nunca nos envía a ningún sitio sin reglas. Donde más

reglas hay es en Dios. Saúl no pudo hacer la obra de Dios porque no cumplió las instrucciones que Dios le había

dado para vencer en aquella gran guerra. Dios dio una palabra y tenemos que ser cuidadosos de esa palabra que Él

nos ha dado. Nosotros pensamos que las cosas las podemos acomodar a nuestra conveniencia. Cada cual piensa

distinto. Se cae en mucho mal cuando Dios nos llama y no sabemos cumplir. Cuando Él nos llama no es para

tontadas, sino sabiendo que las cosas que se van a cumplir son cosas de peso. Cuando Dios llamó a Saúl era para

cumplir unos propósitos para aquellos tiempos. No se puede hacer lo que uno cree o piensa. Somos

instrumentos para las cosas santas. ¡Nos escogió Dios! Él lleva muy bien el orden de lo que escribió y nadie

puede romper o cambiar lo que ya ha escrito. Él nos hizo con la capacidad de poder cumplir. Hay áreas en nuestras

vidas que hay que quebrantar en pura humillación, constantemente día tras día.

Éxodo 1 7:8, 14, 1 6 Por cuanto Amalee se levantó en contra de lo santo Jehová le dijo a Josué que

escribiera lo que iba a hacer. La venganza venía de Dios porque Amalee se había metido con el Trono de Jehová.

Lo que el Señor escribe en su Palabra no es para de jarlo pasar por alto sino para que se cumpla. Ese día iba a venir

la venganza de Jehová contra los amalecitas y Saúl quiso impedir lo que Jehová había escrito. Habían pasado todos

los jueces, el último era Samuel y se iba a cumplir lo que Dios quería hacer. Sin embargo, contrario al pensamiento

de Dios Saúl perdonó la vida de Agag. A veces se oye lo que conviene. A la gente le gusta más lo que es el

chisme a lo que es la voz de Dios. Saúl y el pueblo perdonaron al rey Agag. No hicieron lo que Dios les había

mandado a hacer. A Saúl, como a cualquier hombre natural, le gusto más lo que Acab tenía: mu j eres, dinero, etc.,

puros deseos de la carne. Vivamos para ser obedientes a Dios. Si por torpeza uno tropieza y cae, con todo Jehová

nos levanta, porque Él sabe que no es rebelión, sino que nuestro deseo es obedecerle. Pero, a Dios le pesó haber

llamado a Saúl. No era de gozo ni de alegría. Saúl se fue de Jehová yéndose en son de su carne y su ambición.

Juzgó lo suyo propio y no cumplió la palabra que Dios le había dado sino que cambió los planes. Las ambiciones

nos llevan a no hacer las cosas como Jehová lo ha dado para que se hagan. !Es rebelión!

Vers. 11 y 12 Saúl se dio la gloria a si mismo, para su carne y no a Dios. Se olvidó que Dios le dio la vida y la

muerte y que en Dios está la bendición y la maldición. En él había vanidad, prepotencia. Se le olvidó que en Dios

uno escoge el triunf o o el fracaso Saúl se convirtió en una persona arrogante. Con la arrogancia se llega a la

desobediencia. Saúl tenia explicaciones, excusas para justificarse. Era desechado por Dios por segunda vez.

I Samuel 13:14 Jehová nos ha mandado para algo. Pero, Saúl estaba constantemente ajustando los mandamientos

que Jehová había dado. Él hizo lo que me j or le pareció en vez de ver que cuando Jehová habla es para lo me jor.

Cuando Dios nos envía abre el camino, nos prospera, lo arregla todo. Caminemos derecho a lo que Él quiere,

porque quien va a hacer el día bueno es Él, quien nos envió. Saúl determinó que lo que hizo era lo me jor, entonces

cuando Samuel lo reprendió hizo una perreta como un niño.. Parecía que había arrepentimiento en Saúl, pero en

verdad lo que hizo fue solamente un escándalo. Cuando Amalee atacó al pueblo de Israel lo hizo a espaldas de

ellos y sin misericordia, cuando estaban débiles. Le llegaba el castigo, pero Saúl hizo su propia justicia. Nosotros

no hacemos nuestra justicia sino la justicia de Dios. Saúl creía que lo sabía todo, por eso no dependía de Dios,

entonces Dios le dijo que se había buscado a otro, a alguien que tuviera el corazón como el de Dios. I Samuel 1

Dios le había prometido todo lo deseable a Saúl, así que no necesitaba las vacas ni las ove j as del enemigo.

¿Necesitamos nosotros el alimento del enemigo de Jehová?

I Samuel 15:1 7 Samuel le recuerda el llamado a Saúl. ¿Qué piensa Jehová de nosotros? Saúl ya no se

encontraba pequeño, sino al nivel de Dios. Si amamos a las personas nos vemos igual que ellos y no más grandes.

Saúl cumplió su misión y no la de Jehová. Las misiones son de Jehová, solo somos instrumentos. Enf ermos o sanos

hagamos la misión de Dios. Seamos fieles a Él y cumplamos lo que nos manda. El punto más atacado del ser

humano son sus ambiciones propias. Se ama más el dinero que la misión que Dios nos manda. En ocasiones, se

aman más las cosas que amó Saúl. Nuestra misión es amar como Dios ama, hasta desgastarnos, hasta lo último. Lo

que debemos hacer es ser obedientes, hacer el bien. No traba jamos en beneficio de nosotros.

Cuando Samuel le reprocha a Saúl éste le dice: "antes bien he obedecido la voz de Jehová, y fui a la misión que

Jehová me envió." Cuando no se conoce a Dios no se conoce su misión. ¿Por qué cuestionarle, dudar o preguntarle?

Él no es lo que nosotros pensamos, de acuerdo a lo que hay en nuestro corazón por nuestras propias ambiciones. Si

nos dedicáramos a conocer más a Dios cuidaríamos las reglas que Él nos ha dado. Cuando Dios nos manda,

reconozcamos que lo hace Él. No podía haber entre Dios y Samuel ninguna dif erencia. Samuel tenía que estar

metido en Dios. Lo que Él hablaba era lo que Dios le decía. Nosotros nos metemos en Dios y es Dios en uno. Es

por eso que hay que temer y conocerle. Obedecer la Palabra de Jehová, prestarle atención es me jor que los

sacrificios. Cuando hay que prestar atención a las cosas, se entienden hasta los suspiros de la persona que está

hablando. Se nos llamó para una misión, levantar una Iglesia para salvar las vidas.

La rebelión es condenada por Dios y no se va al cielo con ella. El ser obstinado como Saúl es empeñarse a no

atender ruego ni razones. Saúl estaba obstinado buscando lo suyo propio no lo de otros. El obstinado tiene la

mente llena de lo que quiere, oye solamente su voz, no la voz de Dios, no puede escuchar la voz de nadie más.

Saúl no pudo escuchar las razones, desechó la voz de Dios y por tal razón también fue desechado. Él le echó la

culpa al pueblo, pero fueron sus propias ambiciones. Samuel se tuvo que hacer cargo de terminar con el rey de los

amalecitas. Bueno es cuando tenemos en nosotros la Palabra de Dios, porque nos hace ver las cosas claras.

Vers. 35 Nunca más Saúl tuvo el privilegio de escuchar la voz de Samuel. Por causa de Saúl se requería un

cambio en los planes de Dios. Saúl no cambió su conducta. Quien rompió con la palabra y los tratos no fue Dios

sino Saúl. Los planes que había para Saúl fueron desechados. Quienes deciden que Dios cambie los planes de

nuestra vida somos nosotros con nuestra conducta. Dios bendice la obediencia y castiga la desobediencia. Saúl

murió por su propio orgullo y sus hi jos también murieron arrastrados por su desobediencia. Seamos siempre

obedientes v Dios hará a nuestro favor v Qozaremos de sus bendiciones v de sus cuidados. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz