Nosotros somos un pueblo, el pueblo de Dios Si somos mansos, como Jesús, de nosotros saldrá la mansedumbre.
Cada cual reacciona de acuerdo a lo que hay dentro de uno. La Iglesia del Señor está para todo aquel que quiere
llegar al cielo. Pero, para llegar al cielo hay que creer en Cristo y recapacitar, escuchar lo que es la voluntad de
Dios. Porque nuestra meta debe ser salvarnos de condenación y comenzar a hacer la voluntad de Dios. Entonces
nos debe conmover caminar tal como lo hizo Jesús.
Dios quiere que nuestra relación con Él sea constante para recibir esa frescura. La eternidad no es en la tierra sino
que es más allá, por eso tenemos que llegar a alturas bien elevadas para obtener la vida eterna. Por eso, hermano,
que "el amor sea sin fingimiento", como dice Romanos 12: 9. El fingir es tener una máscara, una hipocresía. No
es bueno para nadie porque la vida nos lleva a enfrentar situaciones difíciles y acorrala de tal forma que esa máscara
se cae un día. Todo lo que se finge es hipocresía. Es más fácil fingir que tomar decisiones, porque para hacerlo hay
que tener sobriedad y la mayoría de la gente no está acostumbrada a esto. A ellos les es común fingir.
El día de la prueba y el momento dificil visitan a todo el mundo. Y es más fácil escapar que enfrentarlo. No es
fácil pensar cómo resolver las cosas cuando estamos frente a las duras realidades de la vida. Hacer frente es de
valientes. Cuando nosotros decidimos amar a Dios debe ser sin fingimiento y no en pura hipocresía. Amar a Dios
sin fingimiento es el bien para ti y para mi. Es entrar a lo que es la realidad de la vida. Jesús enfrentaba las cosas tal
como eran, hagamos lo mismo. Nos suceden cosas fuertes donde de jamos ver si hemos amado a Dios sin
fingimiento o lo hemos hecho con hipocresía. El que en verdad ama al Señor no se pasa hablando de lo mucho que
lo ama. ¿Sabes por qué? Porque está demasiado ocupado en servirle con todo el corazón.
Cual sea nuestro árbol así será nuestro fruto. Cuando amamos al que está a nuestro alrededor vivimos en
constante servicio. Cuando en verdad amamos nos negamos a nosotros mismos para poder servir a los demás. ¿Qué
servicio haces? ¿Cómo es tu dedicación a Dios? ¿Cómo es que lo amas? El amor se nota cuando ya no queremos
pecar más. Pues sabemos que cada pecado nos ale ja de Dios y no queremos eso nunca.
Hay que cuidarse del mal, pues a veces algunos convierten su casa en anatema (en maldición) y eso sería una
vergüenza para un cristiano. Cuando conocemos a Dios desde la juven tud y pasan los años, experimentamos cuánta
es la fidelidad de Dios con nosotros. Nos ha librado de tantas cosas y hay tanto bien de Él en nosotros. Entonces,
si uno peca eso le causa un terrible dolor porque es contra ese Dios bondadoso que hemos pecado y nos causa
verdadero horror. Por lo tanto, es nuestra propia carne la que nos puede ale jar de Dios. Pero, cuando amamos a
Dios sin fingimiento todo aquello que nos ale ja de Él lo vamos a aborrecer, a odiar. Nuestra Iglesia Mega Zoé
decidió aborrecer el mal. Aborrecer es detestar, odiar despreciar, sacar fuera lo que es malo. El mal y el diablo es
lo mismo. Aborrezcamos lo que viene de Satanás. Para ser un buen cristiano hay que ser un buen aborrecedor de
lo que es malo no importa lo que la gente piense. No busquemos la explicación de nadie. El mal nos se puede
aceptar en el cuerpo. Hay que despreciar todo lo que es malo y destruirlo. Cuap.do las cosas están malas algunos
guardan silencio como que no ha pasado nada, pero sí está pasando. Piensan que haciendo alianza con el mal van a
convencer a alguien. Para poder vencer lo que está malo hay que aborrecerlo, detestarlo, echarlo fuera. Cuando
queremos luchar con algo que está malo hay que lucharle en contra todos los días.
A veces no somos capaces de aborrecer lo malo sino que nuestros sentimientos nos acaparan y vendemos lo que
es nuestra doctrina, la doctrina del Señor Jesús, en quien está la vida. Si sabemos que hay lugares que no convienen
entonces, ¿por qué vamos? A veces pensamos que si decimos la verdad nos quedamos solos, pero lo me jor es decir
la verdad aunque así suceda. Lo que nos toca hacer solo a nosotros lo tenemos que hacer solos sin nadie más.
Porque Dios reparte de acuerdo a la capacidad de cada uno y de acuerdo a cómo amamos. No pienses que puedes
considerar y abrirle las puertas a lo que es pecado. Como odiamos el infierno así debemos odiar el pecado. Si
tenemos consideración con el mal, entonces hay algo malo en nuestras vidas. El mal tiene un camino y es el
infierno. A la vez que cedemos al mal, éste trae destrucción, muerte. Por eso, los padres y madres en la iglesia
tienen que aborrecer el mal. Y toda persona de cualquier edad que quiere amar al Señor.
Comencemos a aborrecer el mal. Si no lo hacemos, es porque:fingimos amar a Dios y tenemos máscaras.
Cuando cedemos al mal es porque no queremos luchar y no queremos ponerle pensamiento, preocupación o
clamor. Pero cuando lo hacemos, Dios sale a favor nuestro. Batalla contra el mal, no le abras las puertas sino
aborrécelo. ¿Por qué tener consideración con lo que es malo? El mal es algo horrible que viene a destruir, a matar.
Hagamos que el pecado nos cause horror. La Iglesia se prepara para ir al cielo no para ir al infierno.
El teólogo Mateo Henry decía: "El infierno tiene una boca grande esperando que haya un accidente de auto, una
enfermedad de muerte para tragarse al que no tiene temor del pecado" Una vez que somos seducidos por el pecado
los nuestros también lo son. No se quiere luchar porque se le huye a las lágrimas y no se le pide a Dios que nos
libre del mal. No piense nadie que puede vencer el mal haciendo alianza con él, porque el mal puede arrastrar al
mismo infierno a ese y a los suyos. El que es santo se santifica cada día. Sigamos lo bueno, pues lo que nos ale ja
de Dios es el pecado. Para unos la vida es floja, pero es dura, fuerte, violenta. Nos juega lo que nunca pensamos
que nos iba a jugar. Nos da el golpe más ba jo que no merecíamos. ¡ O jo con el mal! ¡No es cualquier cosa!
Busquemos lo que es bueno para nuestra vida y movámonos en eso. Despertemos. El que es santo sabe que su
camino es hacia la santidad. No podemos inclinarnos hacia el mal, nada de este mundo llena sino solo un momento.
Donde está lo mundano no podemos estar y el que quiere llegar al final de esta carrera, de todo se abstiene.
Nosotros somos cuerpo de Dios. Congreguémonos en todo lo que es santo. Nuestros afectos deben ser para todo lo
que nos conduce a Dios. ¿Por quién o quienes algunos se atreven cambiar a Dios?
Si vamos a amar a Dios, a la Iglesia, a los hermanos lo vamos a hacer sin hipocresía, aborreciendo el pecado, lo
que es malo. Si aborrecemos el pecado y la hipocresía y logramos amar a Dios sin fingimiento tendremos vida
eterna. Para el impío la impiedad, pero para el santo la santificación, la pureza, el abandonar todo lo que nos va a
destruir. Demostremos que amamos de verdad apartándonos del mal. Lo me jor en la vida es amar a Dios. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
