El Espíritu Santo como Poder para una vida santa. Desde el valle de la desesperación y de la derrota, el apóstol asciende ahora a las alturas. ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?; con un clamor de triunfo: Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús. Pablo entiende que la ley del Espíritu "de vida en Cristo Jesús" me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte.
I. El principio característico del Espíritu Santo es dar energía a los creyentes para una vida santa.
A. El principio característico del pecado morador es el de arrastrar a una persona hacia la muerte.
1. El Espíritu Santo da la vida de resurrección del Señor Jesús, liberando al creyente "de la ley del pecado y de la muerte."
2. (V. 3) La ley nunca podría llevar a la gente a cumplir sus sagradas demandas, pero la gracia ha tenido éxito allí donde la ley fracasó.
3. A "la ley" le era "imposible" producir una vida santa porque era "débil a causa de la carne."
4. Es propio, el problema no residía en la ley, sino en la caída de la naturaleza humana.
5. La ley hablaba a los hombres que eran ya pecadores y que no "tenían fuerzas" para obedecer.
6. Pero Dios intervino "enviando a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado".
7. El Señor Jesús no vino en carne de pecado, sino en "semejanza de carne de pecado."
8. Él no hizo pecado (1 Pedro 2:22), no conoció pecado (2 Corintios 5:21) y en Él no había pecado (1 Juan 3:5).
9. Al venir al mundo en forma humana, se parecía a la humanidad pecadora.
10. Como sacrificio por el pecado, Cristo "condenó" el pecado en la carne.
11. No murió solo por los pecados que cometemos, sino también por nuestra "pecaminosa naturaleza".
12. En otras palabras, "murió por lo que somos" así por lo que hemos hecho.
13. Al hacerlo, condenó al pecado en la carne.
14. De nuestra naturaleza de pecado jamás se dice que sea perdonado; "es condenada".
15. Son los pecados que hemos cometido los que nos son perdonados.
16. (V. 4) Ahora la justicia de la ley ha quedado cumplida "en nosotros, los que no andamos conforme a la carne", sino "conforme al Espíritu".
17. Al pasar el control de nuestras vidas al "Espíritu Santo", Él nos da capacidad para amar a Dios, "y para amar a nuestro prójimo", Y a "fin de cuentas esto es lo que la ley exige".
18. (V. 5) Los que son conforme a la carne, es decir, los inconversos, "ponen su mente en las cosas de la carne".
19. Obedecen a los impulsos de la carne.
20. Viven para gratificar (recompensar) los deseos de la naturaleza corrompida.
21. Gratifican al cuerpo, "que al cabo de pocos años volvería al polvo".
22. Pero los que son conforme al Espíritu, es decir, los verdaderos creyentes se levantan por encima de la carne y de la sangre y "viven para las cosas eternas".
23. Están ocupados con la palabra de Dios, la oración, el culto y el servicio cristiano.
24. (V. 6) Porque el ocuparse de la carne es muerte, es decir la mentalidad de la carne, la inclinación mental de la naturaleza caída, "es muerte'.
25. Es muerte por lo que respecta al presente goce y destino final.
26. Tiene en sí todo el potencial de la muerte, lo mismo que una sobredosis de veneno.
27. Pero "la mentalidad del Espíritu es vida y paz".
28. El Espíritu de Dios es la garantía de la vida que es vida verdadera, de paz con Dios y de una vida con serenidad.
29. (V. 7) Por cuanto los designios (propósitos, intención o plan para realizar algo) de la carne son enemistad contra Dios, "la mentalidad de la carne es muerte porque es enemistad con Dios".
30. El pecador es un rebelde contra Dios y tiene una hostilidad activa contra Él.
31. Si se precisase de alguna prueba, se ve con la mayor claridad en la crucifixión del Señor Jesucristo; ¡Qué más despiadado!
32. La mentalidad de la carne no se somete a la ley de Dios.
33. Quiere su propia voluntad, no la de Dios.
34. Quiere ser su propio amo y no inclinarse a Su gobierno.
35. Su naturaleza es de tal manera que "ni siquiera puede" sujetarse a la ley de Dios.
36. Ni tampoco pueden; la carne está muerta para con Dios.
37. (V. 8) No es de sorprender, pues, que "los que viven según la carne no pueden agradar a Dios".
38. "Mira esto", no hay nada que una persona inconversa pueda hacer para "agradar "a Dios.
39. Primero ha de reconocerse pecador culpable y recibir a Cristo mediante un acto específico de fe.
40. (V. 9) Cuando una persona ha nacido de nuevo, "ya no está más en la carne, sino según el Espíritu".
41. Vive en una esfera diferente.
42. Así como un pez vive en el agua y el hombre vive en el aire, así un "creyente vive en el Espíritu".
43. Porque el Espíritu vive en él.
44. (V. 10) Por medio del ministerio del Espíritu, Cristo está realmente en el creyente.
45. Es asombroso pensar en que el Señor de la vida y de la gloria está morando en nuestros cuerpos, especialmente cuando recordamos que estos cuerpos están sujetos a la muerte "a causa del pecado".
46. Podemos argumentar que todavía no están muertos, como parece decir el versículo.
47. No, pero las fuerzas de la muerte están ya obrando en uno, e inevitablemente morirán si el Señor no se revela antes.
48. En contraste con el cuerpo, "el espíritu vive a causa de la justicia".
49. Aunque estaba muerto para con Dios, ha sido vivificado por medio de la obra justa del Señor Jesucristo en Su muerte y resurrección. Y debido a que la justicia de Dios ha sido puesta en nuestra cuenta.
50. (V. 11) Pero el recuerdo de que el cuerpo sigue estando sujeto a la muerte no tiene por qué causar alarma ni desesperanza.
51. El hecho de que el Espíritu Santo mora en nuestros cuerpos es una garantía de que, así como Él resucitó (Espíritu Santo) a Cristo Jesús también vivificará nuestros "cuerpos mortales".
52. Éste será el acto final de nuestra redención, cuando nuestros cuerpos sean glorificados como el cuerpo de la gloria del Salvador.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Vosotros no estáis en la carne sino en el Espíritu
Romanos 8:1-11
“Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros.”
Desde el valle de la derrota, Pablo sube a un clamor de triunfo: ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús. El Espíritu Santo es el poder para una vida santa y nos libra de la ley del pecado y de la muerte. Estos son los puntos para la semana.
- El pecado que mora en nosotros arrastra a la persona hacia la muerte, pero el Espíritu Santo da la vida de resurrección del Señor Jesús y libera al creyente de la ley del pecado y de la muerte.
- A la ley le era imposible producir una vida santa, no porque fuera mala, sino porque hablaba a pecadores sin fuerzas para obedecer. La gracia tuvo éxito allí donde la ley fracasó.
- Dios envió a su Hijo en semejanza de carne de pecado, aunque en Él no había pecado. Cristo murió por lo que somos y por lo que hemos hecho: los pecados cometidos son perdonados; la naturaleza de pecado es condenada.
- Al pasarle el control de nuestra vida al Espíritu Santo, Él nos da capacidad para amar a Dios y para amar al prójimo, y a fin de cuentas eso es lo que la ley exige.
- El ocuparse de la carne es muerte, como una sobredosis de veneno, y es enemistad contra Dios: quiere su propia voluntad y ni siquiera puede sujetarse a su ley. Los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
- Los que son del Espíritu viven para las cosas eternas: la Palabra, la oración, el culto y el servicio. Así como el pez vive en el agua, el creyente vive en el Espíritu, porque el Espíritu vive en él.
- El cuerpo sigue sujeto a la muerte, pero eso no debe causar desesperanza: el mismo Espíritu que levantó a Jesús de los muertos mora en nosotros y vivificará también nuestros cuerpos mortales.
Cada mañana de esta semana, antes de empezar el día, entrégale en oración el control de tu vida al Espíritu Santo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Un Pez Dentro del Agua
Romanos 8:1-11
Para leer en voz alta con los niños
“Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: si el Espíritu de Dios vive en ti, ya no vives mandado por lo que tu cuerpo quiere, sino guiado por el Espíritu. El estudio lo explica así: como un pez vive dentro del agua, el creyente vive en el Espíritu.
- Todos nacemos con ganas de hacer lo malo por dentro. Solos no tenemos fuerzas para portarnos bien siempre, aunque nos sepamos las reglas.
- Por eso Dios envió a Jesús. Él nunca hizo nada malo, y murió por nosotros para quitarnos la culpa y darnos una vida nueva.
- Cuando el Espíritu Santo vive en ti, te ayuda a amar a Dios y a amar a los demás. Esa es la fuerza que tú solo no tienes.
- Pero cuidado: vivir solo para lo que tu cuerpo quiere, como el coraje, el capricho o el egoísmo, es como tomar veneno. Así no se puede agradar a Dios.
- El que vive en el Espíritu se ocupa de las cosas de Dios: orar, leer la Biblia, ir a la iglesia y ayudar. Ahí hay vida y paz.
- El mismo Espíritu que levantó a Jesús de la tumba vive en los que creen. Un día también les dará vida nueva a nuestros cuerpos.
¿Qué cosa te hace enojar o portarte mal con más facilidad?
Cada mañana de esta semana, pídele al Espíritu Santo que te ayude en eso.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
