Mega Zoé
Estudio #0420

La Ley De La Siembra Y La Cosecha

La Ley De La Siembra Y La Cosecha enseña a atender la Palabra de Dios y velar con perseverancia.

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Oseas 8:7 Gálatas 6:7,8 El caminar del ser humano que ha sido creado por Dios, lo podemos comparar con una siembra. Según vivimos y así sean nuestros actos será nuestra siembra. De ahí que cosecharemos según lo que sembremos. Dedicarnos a la buena siembra es algo que le corresponde al creyente. Cuando nos llegan las bendiciones es que sembramos bien, pero cuando llega todo lo difícil es necesario ver lo que hemos sembrado. Tenemos que tener mucho cuidado de aquello que sembramos. Cuando se va sembrar hay que buscar la buena semilla y qué semilla se puede dar de acuerdo al terreno. Hay un propósito en la vida de cada uno por el cual se siembra. Queremos cosechar las mejores cosas. El malo y el rebelde desean sembrar el mal y la discordia, pero de esa mala siembra segarán para su propio mal. La semilla buena hay que cuidarla. Y toda la siembra necesita cuidados, necesita que se le dedique tiempo. Si sembramos amor, segaremos amor y si sembramos odio vamos a recoger odio. Si sembramos mal vamos a recoger mal. Se recoge según lo que se siembra. ¿Cómo estás sembrando tú? Lo mejor es ir siempre sembrando todo lo bueno, lo amable, todo lo que es de buen nombre, etc. Filipenses 4: 8,9 En Oseas 8: 7 el profeta habla claro de lo mal que sembró el pueblo de Israel y explica muy bien lo que es la siembra y lo que se recoge a su tiempo; no estaba lejos de saber muy bien qué es el hombre. Hay cosas, eventos debidos a malos actos que no deben pasar, no hay un por qué para justificarlas, no hay una razón que dar. Las personas piensan que sembrando malos vientos van a recoger bien, pero recogerán tormentas. Mientras se siembre el viento va a llegar la tempestad y eso es bien peligroso porque Dios no puede ser burlado, nunca será engañado. Gálatas 6: 7 Cuando vienen estas tempestades al primero que se llevan es al que siembra. Todo lo que el hombre sembrare eso va a recoger. Podemos pretender engañar, pero siempre brotará lo que se sembró, no saldrá otra cosa. Cuando alguien siembra viento la tempestad le viene y afecta a los que están a su alrededor. Es una pena. Pero, la Palabra de Dios dice claramente que se recoge lo que se siembra, porque hay ley de siembra y de cosecha. Cuando somos un pueblo para Dios escuchamos, hablamos, entendemos, batallamos todos como uno solo, en unidad de vida y de propósito. Es de la única forma que podemos sembrar bien en el reino de nuestro Padre. Lo que nosotros sembramos, el bien y la justicia que hacemos tienen que ser más violentos que lo que pueda ser el mal o el pecado. se cumpia olas a sico Heas A Ya es elabora la co sacha a apoya en ares leyes bis tenia, peras leyes. es cierto, no es correcto. Veamos las leyes de la siembra y la cosecha. Toda siembra nuestra y de quien sea se basa en éstas tres leyes biológicas. Tenemos una vida y sembraremos de ella, de nuestros actos. Somos según nuestros actos la semilla a sembrar. Como seres humanos que sembramos de nosotros mismos nos multiplicaremos, reproduciremos de lo que hay en nosotros. Esta es la primera ley de la siembra y cosecha: Por la vitalidad de la semilla de seguro algo nacerá, porque es una obligación que algo va a brotar. Es la ley de la multiplicación. Sembremos el amor que hay en nosotros y mañana va a brotar porque tenemos vida y de nosotros Dios espera que haya una cosecha que le agrade. Seguro tenemos que dar algo, es nuestro tiempo de multiplicar lo que Dios nos ha dado. Tengamos por seguro que de lo que hay dentro de nosotros hemos de sembrar esa semilla y ésta ha de brotar, germinar. No viviremos una vida mediocre sino una vida de frutos, de valor. Tenemos que estar sembrando constantemente, no nos podemos echar a dormir. La segunda ley dice que por la identidad de especie de la semilla que se siembra, el brote que ha de recogerse será algo semejante. Esa es la ley de la uniformidad. El que siembra, según pasan los años va recogiendo. Si sembramos lo vano, los vientos, algún día brotará una tormenta que nos podrá hundir. La cosecha es de acuerdo a lo que se siembra. Si sembramos amor recogeremos amor. Cuando decidimos sembrar amor nos vamos a multiplicar en ello, pero cuando no amamos sembramos el odio a los demás y nos vamos destruyendo, cuando somos seres humanos que fuimos creados para amar. La siembra nuestra tiene que ser idéntica y como Iglesia tenemos el amor, el perdón, la justicia y nos amamos el uno al otro. ¿A qué nos envió Dios a ésta Tierra? Nos envió a sembrar estas cosas. Tenemos que sembrarlas constantemente. Al detenerse la siembra se detiene la cosecha. La mayoría de las veces nuestra siembra es en silencio, no alardeamos. Tampoco nos quejamos del sufrir porque nuestros esfuerzos no son en vano, sabemos que vamos a tener nuestra cosecha. Las rodillas siembran mucho en la oración. Nuestra siembra gracias a la oración debe ser en poder de Dios. Eso es lo que nosotros necesitamos y lo que Dios nos ha dado como instrumento para sembrar y cosechar en abundancia. La tercera ley de la siembra y la cosecha es que según la finalidad o el propósito de sembrar, la sementera, lo que se siembra a de convertirse en cosecha. No podemos estar conformes. Tenemos que multiplicar. Es la ley de, 49 Ergr..4as una semilla y la multiplicación es de 30, 60 y 100 por uno. Marcos 4: 20 El fin de sembrar es que se convierta en cosecha. Lo que se siembra tiene que estar multiplicado para que se aumente Si Dios nos dio es para que se multiplique eso que nos dio, no es para restarlo. Esta ley, igual como las otras esta establecida y nadie la puede quitar. Nosotros debemos saber lo que pasa con lo que sembramos. Todo lo que se siembra se va a dar. La multiplicación es la ley del aumento. Un hombre o mujer que no multiplica muere en cero, porque nunca hubo un esfuerzo para Dios. La vida del hombre es hacer bien. Mientras más multiplicamos más vamos a tener. Cuidado con el mal, nunca lo siembres, el mal és como una bola de nieve que aumenta según avanza. Sembremos el bien, la justicia, la paz, el amor, mientras más avanzamos en sembrar de esta forma, más nos multiplicamos y agradamos al que nos llamó. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz