Para hacer la voluntad de Dios tenemos que aprender este Salmos. Y para poder vencer a nuestros enemigos que vienen a destruir al que quiere hacer la voluntad de Dios. No debemos permitir que haya algo en nuestras vidas que interrumpa el plan de Dios. Tenemos que tener cuidado porque vienen enemigos con mucha sutileza. Nosotros tenemos una causa y es Cristo crucificado y resucitado. Tenemos que vivir por esa causa y que todos se enteren. Tenemos que estar día a día batallando para que nadie nos interrumpa. Dios nos escogió para su voluntad y nos tenemos que esforzar bajo el sol brillante caminando día a día. Dios va a hacer nuestro día. Nuestros enemigos se levantan para que vivamos completamente en una fantasía, en un sueño para interrumpirnos en nuestro camino. A veces nuestros enemigos lo son nuestras enfermedades, pero pidamos con fe que poderoso es el que nos llamó para sanarnos. ¿Quién no padece? ¿Quién no tiene problemas, angustia, etc.? Todos somos sujetos a las mismas tentaciones porque estamos todavía en esta condición terrenal. Solamente nosotros decidimos qué va a pasar en nuestras vidas. A veces estamos fuera de nuestras realidades. Tenemos que caminar bajo realidades. A veces llegamos a la iglesia bajo puras fantasías. Hay días y años que vivir donde tenemos que aprender y entrar a un proceso de lo que Dios quiere. Si queremos que Dios nos use tenemos que vivir lo de cada día. Repartimos la Palabra a otros, pero tenemos que tomarla también para nosotros y verla clara para los días que nos toca vivir. Nos debe preocupar que algo nos paralice las piernas. Deseemos amar la causa de esta cruz. Para enfrentar al enemigo tenemos que luchar e invocar a Dios. No nos debe gustar el papel de víctimas sino ser los hombres y mujeres conforme a los propósitos de Dios. A veces pensamos y pretendemos que las cosas nos van a caer fácilmente a los pies. Tenemos que entender que tenemos que luchar, caminar y dar de nuestras vidas el todo. David decía: "Jehová pelea por mí." De la única forma que Jehová sale a luchar a favor nuestro es que le sirvamos. Ninguna guerra es de noche porque sino sería a traición. En la noche Jehová no va a pelear por nosotros sino en el día, bajo un sol que nos queme. Tenemos que ver qué es lo máximo que pide Dios de nosotros. No nos gusta que el sol nos castigue. ¿Qué queremos ver, que queremos alcanzar? ¿Queremos milagros? Jehová pelea en el sol no con nosotros durmiendo. David decía: "Señor ayúdanos." Si Dios sale a pelear por nosotros habrá una victoria segura. ¡Cómo se levantan enemigos para destruir la obra de Dios! No se levantan de afuera sino de los mismos que están dentro de la obra de Dios. Pero Jehová se levanta contra los que buscan nuestro mal. Todo pecado que llega a la Iglesia contamina el culto. La mentira, el engaño, la maldad destruye la casa de Dios. En la Iglesia no buscamos territorios personales sino que la gloria de Dios descienda. Hay una causa para la que le servimos y un enemigo que se levanta en contra nuestra que no es nuestra carne porque a ésta debemos morir nosotros. Solamente el que ha decidido levantarse a amar a Dios puede decirle a Jehová que pelee por él. Si Jehová nos dice: "Yo soy tu salvación", cavemos profundo nuestros pies y nadie nos mueva. Entonces se levanta Jehová contra los que se levantan en contra nuestra. Que el Ángel de Jehová los acose. Nosotros no tenemos que hacer nada en contra de nuestros enemigos sino el Ángel de Jehová. Nosotros no podemos en contra de nuestro enemigo. Escondámonos detrás de Dios y que sea Él quién haga. Nosotros somos los que Él escogió. Jehová saca su cuerpo a favor de nosotros y envía su Ángel que sea el que haga. Repito, nosotros tenemos una causa, nuestro Señor crucificado y resucitado entonces Dios se levanta. Pero, Dios tiene que ver que en nosotros hay una causa, una razón, un por qué luchar. David sí sabía esto y se había ganado el corazón de Dios. Si conquistamos el corazón de Dios tendremos mucho bien y Él nos libra de todo mal. A veces nuestro enemigo quiere atribular nuestra alma, pero cuando veamos que Jehová hace justicia a favor de nosotros y veamos el quebrantamiento de nuestro enemigo, es porque a Él le importa nuestra vida. Pero a veces tenemos en poco lo que es la vida de Dios en nosotros. Si Él no se hace grande en nosotros vivimos dando tumbos y en sueños. No hay nada mejor para nuestras vidas que acostarnos en paz y levantarnos en paz. Que se atribule el enemigo porque de parte de Jehová lo que tenemos es gozo. El que le cree y el que le ama le viene el gozo. Que nuestros huesos se gocen en Jehová. Es entrar en esta profundidad de quién es este Dios. No acomodemos a Dios. Si queremos bendición entonces por qué no amamos más el batallar. Aprendamos a comer el pan y el agua. Nuestra alma no se puede llenar de venganza. David no dejó de humillarse por el dolor ajeno. Nuestra causa es Jehová, pero para nuestros enemigos nosotros somos su causa. En momentos de enfermedad de nuestra vida nuestros enemigos se juntan, pero de esa cama nos levanta Jehová. En ocasiones preguntamos hasta cuando, pero en el momento de nuestra batalla tenemos que conocer y vivir el dolor, la angustia, las lágrimas, el desespero, pero para nada permitamos la rebeldía. Jehová se levantará a favor nuestro y en contra de nuestros enemigos. ¡Qué importan todos los que se levanten si nuestra salvación es Jehová y Él se hace más grande! Él no quiere que nuestras vidas se pongan rebeldes porque entonces actuamos de acuerdo a nuestra maldad y no de acuerdo a lo que Él quiere. Tenemos que conocer a Jehová, Él ve nuestro comportar y en el día de la batalla sus ojos ven lo que nosotros queremos ocultar. ¿Hay en nosotros paz o rebeldía? Nuestra boca dirá que es lo que Él ha hecho de nosotros. Versículo 27 Nuestra lengua hablará de nuestra justicia. Si estamos en batallas y en problemas digámosle a Jehová que se levante a favor nuestro y batalle Él para que nadie diga que somos derrotados y nadie se alegre ni les traigamos ninguna satisfacción a nuestros enemigos. Que nuestro enemigo sea avergonzado, que le llegue la vergüenza y la confusión y no a nosotros. Seamos capaces de ser una iglesia que nos alegremos en Jehová y exaltémosle porque es su causa la que tenemos. Que nuestra lengua hable de su justicia y su alabanza esté en nuestras vidas. El enemigo se levanta para que se nos seque la alabanza y no haya en nuestras bocas el hablar de su justicia. Pero, lo haremos de continuo. Jehová es nuestra fuerza y nuestro auxilio en todo tiempo. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Jehová Peleará Por Mí Contra Mis Enemigos
Salmos 35:1-3
“Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden; Pelea contra los que me combaten. Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi ayuda.”
Para hacer la voluntad de Dios y vencer a los enemigos que vienen a interrumpirla hay que aprender este Salmo. Tenemos una causa, Cristo crucificado y resucitado, y cuando Dios ve esa causa en nosotros se levanta a pelear. Estos son los puntos para llevarlos toda la semana.
- No debemos permitir que haya algo en nuestras vidas que interrumpa el plan de Dios. Los enemigos vienen con mucha sutileza, para que vivamos en una fantasía, en un sueño, fuera de nuestra realidad.
- No nos debe gustar el papel de víctimas. Las cosas no nos van a caer fácilmente a los pies: tenemos que luchar, caminar, invocar a Dios y dar de nuestras vidas el todo.
- De la única forma que Jehová sale a pelear a favor nuestro es que le sirvamos. Él no pelea de noche mientras dormimos, sino en el día, bajo un sol que nos queme.
- Los enemigos de la obra no se levantan solo de afuera, sino de los mismos que están dentro. La mentira, el engaño y la maldad contaminan el culto y destruyen la casa de Dios.
- Nosotros no tenemos que hacer nada contra nuestros enemigos: escondámonos detrás de Dios, que Él envía su Ángel. Si Jehová nos dice «Yo soy tu salvación», cavemos profundo nuestros pies y que nadie nos mueva.
- En la batalla hay dolor, angustia, lágrimas y desespero, pero para nada permitamos la rebeldía ni que el alma se llene de venganza. En el día de la batalla sus ojos ven lo que queremos ocultar.
- El enemigo se levanta para que se nos seque la alabanza. Pero nuestra lengua hablará de su justicia y de su alabanza de continuo, porque Jehová es nuestra fuerza y nuestro auxilio.
Nombra delante de Dios la batalla que estás peleando, entrégale la venganza y, en vez de quejarte, alábale en voz alta cada día de esta semana.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Escudo y la Lanza
Salmos 35:1-3
Para leer en voz alta con los niños
“Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden; Pelea contra los que me combaten. Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi ayuda.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: David le pidió a Dios que peleara por él contra los que lo atacaban, como un guerrero que agarra su escudo y su lanza. Cuando David tenía enemigos, no peleaba solo: se escondía detrás de Dios.
- David tenía una razón para pelear: amaba a Dios y quería hacer lo que Dios le pedía. Nosotros también tenemos esa razón: Jesús, que murió y resucitó por nosotros.
- Dios pelea por los que le sirven de verdad. No pelea por el que se queda durmiendo, sino por el que se levanta a trabajar aunque el sol esté fuerte.
- Cuando alguien te trata mal, no tienes que vengarte. Dios tiene su escudo y su lanza, y Él sabe defenderte mejor que tú.
- Pero cuidado: Dios también ve lo que hacemos nosotros. Las mentiras, los engaños y la maldad hacen daño en la iglesia, y Dios los ve aunque los escondamos.
- A veces pelear da miedo y da ganas de llorar. Puedes llorar y decirle a Dios lo que sientes, pero no te pongas rebelde ni te llenes de coraje.
- El enemigo quiere que dejes de cantarle a Dios. Tú sigue alabándolo, porque Él es tu fuerza y tu ayuda todos los días.
¿Alguna vez quisiste vengarte de alguien?
Esta semana, cuando alguien te moleste, en vez de devolverle lo malo, ora por esa persona y déjale el problema a Dios.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
