Mega Zoé
Estudio #0430Iglesia en las casas

Temeré A Dios Y Me Deleitaré En Sus Mandamientos

Temeré A Dios Y Me Deleitaré En Sus Mandamientos enseña a caminar con sabiduría espiritual y permanecer firmes en las pruebas.

Antiguo TestamentoSalmos6 min lectura

Según temamos a Dios será el bien que tendremos mañana. A lo que nos dediquemos de eso comeremos, ahí estará nuestro bien o nuestro mal. A veces el Señor se le convierte a la gente en una carga, pero Jesús sabe lo que hay en el hombre. Es de saber que hay luchas, pero amar a Jesús no es penoso. Cuando hay días difíciles Él nunca esconde su rostro. Algunos le sirven a Jesús y viven quejándose. Hay satisfacción al amar a Jesús. Cuánto sea el tiempo que le demos a Él, así será lo que vamos a tener. Vivir constantemente en quejas es malo para nosotros como Iglesia. Algunos son bravos para la queja, pero no para creer que Dios está dispuesto a hacer en ellos. Así no tienen a Dios en el lugar que le corresponde. Son buenos para el chisme, el mal humor, la queja. ¿A quien le servimos, hermano? Cada día Dios quiere salir por nosotros, aunque Él esté en el tercer cielo.

A veces parece que se quiere matar a los demás. Es un deber, una obligación el amar porque fuimos lavados con la misma sangre de Jesús. Es un deleite servirle al Señor, no a la carne que para nada ayuda. Cuando se vive tan molestos y faltos de amor, en quejas contra Dios y contra todo nada funciona. Si le tememos a Dios seremos bienaventurados y hay un deleite en lo que Él nos manda. Si algo debe llenar nuestras vidas es lo que Dios nos manda a hacer porque sabemos que no lo hacemos solos sino porque el Espíritu Santo está en nosotros y alrededor hay ángeles que están a nuestro lado a nuestro servicio. A veces no entendemos que debe ser un deleite, un placer obedecer a lo que Dios nos manda. El Padre está en el tercer cielo observándonos y el Espíritu Santo es el que guía nuestras vidas. La sangre de Cristo está sobre nosotros, los ángeles a nuestro servicio entonces ya no somos personas comunes y nos es un placer, un deleite servirle a Él. ¿O es que la carne es más deleitosa? ¿Qué es lo grande, la carne, los placeres? ¿Cuál es nuestro deleite? Si tememos a Jehová somos personas felices. Feliz no se es porque todo esté bien sino porque somos bienaventurados, porque hemos encontrado lo más grande que es temerle a Jehová; esto es suficiente, eso basta. Convertirse a la gente le parece una prueba en vez de saber que hemos sido libertados. El convertirse es que ya nos hemos convertido en personas bienaventuradas, felices.

Nuestros problemas deben estar en el altar de Jehová. Jehová manda que nos deleitemos en gran manera. Para algunos son más los días de grandes tribulaciones que los días que más se gozan. Si nosotros tememos a Jehová el nos cubre y nos cuida de todo, entonces, ¿por qué vivir atribulados? Lo que Él nos manda no es para destruirnos; lo que destruye y corrompe es la carne. ¡Qué bueno es cuando se nos ha hecho un deleite obedecer! ¡Cuán felices somos en tenerle y deleitarnos! Miremos el fruto cuando nos deleitamos en Jehová. Él promete que el que le teme su descendencia será poderosa en la tierra. Vs. 2 Nuestra descendencia conocerá por nuestro testimonio de quién es este Dios y cómo hay que temerle. Nuestra descendencia tiene que ver que en nosotros no hay quejas, coraje, duda, chisme, malestar constante sino todo lo que hay de Dios. Nuestro caminar dice cómo es Dios para nosotros; si grande o pequeño. Bienaventurados aquellos que temen a Jehová porque su delicia es cumplir lo que Dios manda sin quejas, sin chismes, sin rebelión porque no se ha perdido la pasión. Si logramos ver y entender cómo es que tenemos que amar seremos felices porque hemos conocido al Dios grande que no muere, que es poderoso, al que toda esta tierra le adora y ¡cuánto más debemos adorarle nosotros con la capacidad que se nos ha sido dado! Cuando logremos amarlo a Él vamos a amar a todo lo que está a nuestro alrededor.

El resultado del hombre que es feliz es que su descendencia será poderosa sobre la tierra. ¿Qué es lo que queremos? Conocer a este Dios poderoso. Podemos tal vez ser perseguidos y que nos vengan la prueba, los problemas, pero jamás seremos abandonados. Entonces, ¿por qué ser presionados por el problema, por lo que nos persigue si Dios nunca nos ha abandonado? El temor a Dios, el andar rectamente eso es ser más noble. Cualquier cosa sobre esta tierra pasa, hasta las grandes pruebas por las que se deja a Dios pasarán, pero el que reconoce y entiende que tiene que amar a Jehová y temerle de verdad entonces su descendencia podrá dominar la tierra. Cuando decidimos no ser como todo el mundo nuestra descendencia será poderosa y fuerte en la tierra. Entonces enseñémosle a los nuestros el temor a Jehová. Cuidado con lo que le enseñamos a los nuestros. Con nuestros hechos y forma de movernos le enseñamos a los nuestros. La casa del justo tiene riquezas, justicia y no es dinero porque qué riqueza puede igualar lo que es el amor de Dios. Los nuestros han aprendido lo que le enseñamos; quitar lo que el diablo quiere sembrar para establecer lo de Dios, pero para eso hay que conocer la voz de Dios y ser felices. Cuando Dios llega a la casa entonces somos felices. Hay un corazón contento con Dios, el corazón es alegrado por el favor que llega del cielo. Cuando esta Dios hay amor, hay un corazón contento, está el favor de Dios, hay felicidad, pero cuando Dios no está no hay felicidad sino rebeldía.

¿Cómo es nuestro comportar, nuestro mover delante de los demás. Cuidado, no hagamos pacto con las tinieblas. El temor a Jehová es que el no nos deja cuando llegan las tinieblas. Nuestro temor y obedecer a los mandamientos nos dejan ver que somos rectos y lo ve el Padre, los ángeles y se nos pone en alto. ¿Cuánto amamos la rectitud y obedecerle? En esta tierra estamos sometidos a terribles oscuridades y a cosas que nos acechan, la tentación, el pecado, aflicciones, errores, pero si tememos a Jehová Él sale a nuestro favor. Por tal razón lo que debemos hacer es temerle y obedecerle. El que ama la rectitud es porque Dios le ha hecho como a Él mismo. Cuando nos convertimos en hombres de bien y temerosos de Dios conocemos la misericordia para con otros porque llegó el momento de tener misericordia para otros. Pero a veces somos tan egoístas porque vivimos para nosotros. El hombre justo vive con misericordia. Se nos olvida tener misericordia para otros y caemos en necesidad. El hombre que tiene misericordia se gasta por otros, así es la vida del que teme a Jehová. El justo no es poca cosa sino que conquista, hace, la vida es un reto, amar a Dios le es un reto. El justo no resbalará, su memoria no pasará porque es un guerrero y sabe que la vida no es un juego. El corazón del justo está firme, no tendrá temor de las malas noticias porque su corazón es firme y eso es lo que Dios quiere para nosotros. Vs. 7

Puede estar al frente nuestro lo que sea, pero nuestro corazón está firme. Sigue temiendo, amando y guardando los mandamientos de Jehová. En ocasiones vienen tinieblas, pero pronto desaparecen. Mientras tanto temamos a Jehová y nuestro corazón estará firme. Las malas noticias para el justo pronto desaparecerán. El impío perece, pero el justo hereda la tierra. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz