Cuando no se cree a Dios, cuando no se obedece a lo que Dios propone se perece. A lo mejor es que cuando Dios se manifiesta a través de un profeta como Isaías en aquel tiempo y ahora en este tiempo en la congregación, la gente no ve que Dios sea el que les habla sino la pastora, por tal razón se le resta a la voz de Dios, pero cuidado hermano le tendremos que dar cuentas a Dios. Hebreos 13: 7 Dios no es natural sino sobrenatural. Isaías era profeta para ese tiempo. Dios le mandó a decir a Acaz que si no creía perecería. El no creer para algunos es normal porque no han conocido y se pierde mucho cuando no se cree lo que Dios puede y quiere hacer. Podemos obtener una salvación, pero debemos pensar que la vida es una batalla, una guerra en la que dependemos cada día de Dios. Que hay que ganarla porque si no ganamos perecemos, hay muerte, derrota. Judá no era la más grande de las tribus sino la más pequeña. Los reyes de Siria eran más poderosos que Judá, pero a Dios le plació escogerla. Dios se place en escogernos y a veces nos damos el lujo de imponer nuestros argumentos sobre el conocimiento de Cristo. Dios estaba mirando la gran tribulación que tenia el rey y el pueblo. Ya Siria tenía para Juda un nuevo rey. Habían tomado la decisión de destruir a Judá y gobernar lo que le pertenecía a Dios, pero no sabían que se iban a enfrentar con el mismo Dios, porque en aquella preocupación Jehová quería salir para rescatar al pueblo. Cuánto más el hombre cree entonces mueve la mano de Dios y Dios hace. Si se escasea es porque no se cree. Si no movemos a Dios nuestra vida será puro fracaso. Cuando en nosotros se terminen las quejas será porque le hemos creído a Dios y Dios se meterá y hará. El que perece es porque deja de creer y paraliza las cosas y Dios se queda en el cielo muy alto. Se necesita mover la mano de ese Dios grande o se perece. Es quitado el que no cree la Palabra de Dios y por dejar de creer es que no se alcanza. La Palabra misma dice: Al que cree todo le es posible. Marcos 9: 23 Si se deja de conquistar es porque se dejó de creer. No son las circunstancias ni los problemas, porque mientras más difíciles son estos más hay que creerle a Dios. Dios quiere obrar a nuestro favor, pero lo que no ha hecho que Jehová se mueva es porque no creemos y ahí comienzan las dificultades para nosotros y para la Iglesia. Es saber que hay que luchar. A nosotros nos gusta todo lo fácil, lo cómodo, pero a Dios le place encontrar hombres y mujeres que lo conmuevan, que se pongan en la brecha. Ezequiel 22: 30 Nosotros como hombres y mujeres de Dios somos los que movemos su mano para que Él haga. Se pierde mucho cuando no se cree. Nosotros aun con lo pequeño que somos, con las pocas fuerzas que tenemos pretendemos medir a Dios. No hagamos de acuerdo a nuestras limitaciones, hagamos de acuerdo a la poderosa mano de Dios. Amén. En Génesis 17:17 Abraham sonrió con incredulidad cuando Dios le dijo que tendría un hijo. Dios quería hacer en Abraham, pero éste dudó en su corazón y se rió. Hay cosas que van a suceder, que tienen que suceder y tenemos que dejar la sonrisa. El problema es que lo que estamos oliendo es que hay falta de fe, que no creemos, pero lo que Dios va a hacer, lo hace por encima de nuestra cabeza. Por otro lado, Dios también le dijo a Moisés en Números 11:21 que 600,000 hombres comerían un mes y Moisés dudó. Hay una gran batalla, una gran guerra y en esa guerra es donde tenemos que mover a Dios, no nos podemos sonreír de lo que Dios ha prometido a la Iglesia. El Dios nuestro quiere hacer maravillas.
Si queremos ver grandes cosas en Dios miremos cómo empleamos los mejores años de nuestra vida. Lo más complicado es no saber para donde vamos, qué espera, qué demanda Dios de nosotros. Porque cuando sabemos hacia donde vamos estaremos preparando y cuidando nuestro camino creyéndole. Mientras más le creemos más actitud de reverencia tendremos a todo lo que es santo, pero según va pasando el tiempo se pierde reverencia y se comienza a imponer la carne. Por tal razón la mano de Dios no se detiene. No podemos esperar lo que todo el mundo espera. Esperemos en Jehová y en lo que Él tiene que hacer. Él nunca se detiene, nunca se cansa. Mientras nosotros creemos va a llegar. Dios es poderoso y seguirá haciendo. Lo que nosotros buscamos Dios lo va a hacer. Él quiere hacer, es poderoso para hacer. Entendamos quién es Dios. Cuando alguien deja de creer y oye a otras personas que sí creen, les toma como a locos. Tengamos cuidado. Cuando no se cree, lo que se quiere ver no se va a recibir, no se va a tener. Nunca dejemos de creerle a Dios. Mateo 13:58 Jesús tenía tres años para hacer muchas cosas, pero en Nazaret no sucedió casi nada porque no creyeron, le amarraron las manos a Jesús. La mayoría no le creía. Entonces, Jesús se fue de allí. Aquella ciudad se quedó sin milagros. En ocasiones nos sentimos limitados, pero al fin y al cabo alguien va a hacer, entonces que no haya quejas. A lo mejor para muchos somos pequeños, pero Dios es grande. No es lo que somos nosotros, lo que cuenta es que creamos en Él. Solamente la incredulidad corta la mano de Dios. Marcos 16:14 No creemos porque el corazón se endurece. Dios es poderoso para hacer. No queramos que Dios nos reproche que no hayamos creído. Cuidado con el corazón porque son tantas las circunstancias y el enemigo hace que el corazón se ponga duro. Sepamos cuidar nuestro corazón. Juan 16:7-9 El Espíritu Santo es el que nos hace creer. Él viene a nosotros a la tierra para convencer al hombre para que crea. El Espíritu Santo nos lleva a creer que éramos pecadores, Él es quien hace que creamos. Si se va no vamos a creer más. Cuidado con ser tibios y hacer pacto con el mundo. El no creer es pecado. Serán condenados todos los que no han creído la verdad, a los que les agradó más la injusticia que creer. El no creer es restarle a Dios poder, es tener a Dios como pequeño. Esto es injusto y no lo podemos permitir en nuestras vidas ni en los demás. El que cree mueve la mano de Dios y no se condena porque cree en la poderosa mano de Dios. No nos podemos echar a dormir porque entonces estamos obrando en injusticia. La iglesia mueve cosas justas y de la única forma que lo hace es creyéndole a Dios. Si creímos para una salvación nos tenemos que mover creyendo en todo nuestro caminar. Mientras el Espíritu Santo esté en medio nuestro estará convenciéndonos para que creamos en el poder de Dios. Mateo 14:31 Mientras Pedro creyó caminó por las aguas. También podemos caminar sobre las aguas, pero solamente lo podemos hacer creyendo. Mientras creamos que Dios es grande vamos a caminar sobre las aguas y vamos a ver muchas, muchas maravillas de Dios. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
No Permanece El Que No Le Cree A Dios, Ve Maravillas El Que Le Cree Isaías
Isaías 7:9
“Si vosotros no creyereis, de cierto no permaneceréis.”
Cuando no se cree a Dios y no se obedece lo que Él propone, se perece. Dios le mandó a decir al rey Acaz que si no creía no permanecería, y se pierde mucho cuando no se cree lo que Dios puede y quiere hacer. Estos son los puntos para llevarlos toda la semana.
- Cuando Dios habla por medio de su siervo, la gente a veces no ve que es Dios quien habla y le resta a su voz, pero le tendremos que dar cuentas a Dios.
- Judá era pequeña y Siria más poderosa, pero a Dios le plació escogerla y quería salir a rescatarla. Mientras más el hombre cree, mueve la mano de Dios y Dios hace.
- Si se escasea es porque no se cree, no por las circunstancias: mientras más difíciles, más hay que creerle a Dios. Al que cree todo le es posible, y a Dios le place encontrar quien se ponga en la brecha.
- Abraham se rió con incredulidad y Moisés dudó cuando Dios prometió carne para el pueblo. No nos sonriamos de lo que Dios ha prometido; lo que Él va a hacer, lo hace por encima de nuestra cabeza.
- En Nazaret casi no hubo milagros porque no creyeron: le amarraron las manos a Jesús. Solamente la incredulidad corta la mano de Dios, y el corazón endurecido no cree.
- El Espíritu Santo es el que nos hace creer. El no creer es pecado: es restarle poder a Dios y tenerlo como pequeño. Cuidado con ser tibios y hacer pacto con el mundo.
- Mientras Pedro creyó, caminó sobre las aguas. Si creímos para salvación, nos movemos creyendo en todo nuestro caminar, y mientras creamos que Dios es grande veremos muchas maravillas.
Nombra esta semana la situación donde has dejado de creer, deja la queja y ora por ella cada día creyendo que Dios la puede mover.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Pedro Camina sobre el Agua
Isaías 7:9
Para leer en voz alta con los niños
“Si vosotros no creyereis, de cierto no permaneceréis.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: si no le crees a Dios, no te vas a mantener firme. Pedro caminó sobre el agua mientras le creyó a Jesús, pero cuando dudó empezó a hundirse.
- Dios le mandó un mensaje al rey Acaz: «Si no crees, no te vas a sostener». Creerle a Dios es lo que nos mantiene de pie.
- Cuando Dios le prometió un hijo a Abraham, él se rió porque no lo creía. Pero Dios cumplió lo que dijo. Dios siempre cumple.
- En el pueblo de Nazaret casi nadie le creyó a Jesús, y allí hubo muy pocos milagros. No creerle a Dios es como amarrarle las manos.
- No creerle a Dios es pecado, porque es pensar que Dios es pequeño. Y Dios es grande: puede hacer lo que tú no puedes.
- Cuando algo es difícil, no te quejes: créele más a Dios. Mientras más difícil es el problema, más grande es lo que Dios puede hacer.
- El Espíritu Santo te ayuda a creer. Mientras creas que Dios es grande, vas a ver sus maravillas, como Pedro sobre el agua.
¿Qué cosa te parece imposible?
Esta semana ora por ella todas las noches con tu familia, creyendo que Dios es grande.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
