No queremos padecer ni estamos dispuestos a hacerlo, pero si un grano de trigo no cae y muere no puede dar fruto. Por eso, como el grano de trigo, tenemos que caer a la tierra y levantarnos a una vida espiritual nueva. Cuando nos levantemos siendo espirituales entonces entenderemos a donde nos es necesario ir. Jesús vino a la tierra para librarnos y por eso fue perseguido. Nosotros como Él debemos ser perseguidos y morir al viejo hombre y "resucitar." Efesios 4: 22 Colosenses 3: 5 Se nos tiene que matar la carne porque ésta es voluntariosa y tiende al pecado. No nos gusta morir a la carne, ¿cómo entonces "resucitaremos" a una vida espiritual? Para "resucitar" y que haya gozo hay que morir al viejo hombre. Por eso tenemos que tener persecuciones y enfrentarnos a ellas sin ningún miedo. Cuando "muramos" vamos a resucitar a lo que es espiritual. Es un proceso, no le huyamos a tales procesos. El que vence en el proceso de enfrentarse a la persecución, a la muerte del yo y de la carne, aprenderá mucho y vivirá una vida espiritual agradable a Dios y victoriosa. Tenemos que estar aprendiendo todo los días. Es mejor morir a la carne y no morir al Espíritu Santo, porque por mucho que hagamos si no es en el sentir del Espíritu Santo en vano será nuestro trabajo.
Jesús le habló unas verdades fuertes a Pedro. Mateo 16: 21 Los discípulos estaban esperando a aquel Mesías, la promesa de un guerrero que los libertaría y que restauraría el trono David, pero Jesús no vendría así. Jesús no era como ese gran Mesías que ellos estaban esperando porque no vino con ropas espléndidas ni con grandes armas. A nosotros nos pasa lo mismo, porque hemos visto la gloria de Dios en nuestras vidas en muchas ocasiones y cuando nos pasa algo malo comenzamos a actuar igual que ellos. Si aprendemos cuál es la trayectoria de esta vida entenderemos lo necesario que es ser espirituales. A veces nos obstinamos a ser tan naturales y carnales luchando para ser como queremos y no como Dios quiere. Entonces vemos que nos agrietamos, que nos hacemos pedazos por dentro y nos atribulamos. Lo mejor para nuestras vidas es entender lo que es la vida espiritual y así lograr amar. Y para amar como el Señor nos manda hay que poner empeño. Por eso, para romper esa dureza se necesita ser maltratados y quebrantados. Jesús tuvo que poner la cabeza en alto y decidir con firmeza que tenía que ir a Jerusalén, sabiendo que no le convenía ir en ese tiempo porque lo iban a matar. Nosotros también tenemos que ir a nuestra "Jerusalén" aunque nos maten, porque allí vamos a "resucitar", allí vamos a aprender a ser espirituales. La persecución, el dolor y su muerte no fue lo grande para Jesús, lo grande era que iba a resucitar glorioso y no quedaría como un derrotado. Hagamos igual.
Para algunos les es bueno esconderse para huir y mientras lo hacen están supuestamente bien porque no van a la boca del león, no van a la muerte, pero tampoco van a tener resurrección. Vayamos a nuestra Jerusalén. A veces nos escondemos detrás de muchas cosas y así no llegaremos a ningún lado. Mejor es estar dispuestos a hacer lo que tenemos que hacer, no tenemos porque huir. ¿Cómo nos esconderemos al proceso de Dios? El que no quebranta la carne no puede resucitar y es necesario que la carne caiga, nos levantemos y demos el fruto. Estamos en la conquista de lo que es nuestra Jerusalén y debemos saber que nuestra carne debe morir para saber movernos en Dios. En ocasiones nos toman aparte los nuestros, nuestros amigos y nos dicen que no muramos. El enemigo no nos busca un extraño sino a aquellos que están más cercanos a nosotros. No nos podemos dejar que nos escondan aquellos que nos aman, tenemos que ir a Jerusalén y hacer la voluntad de Dios.
Pedro fue llamado. Jesús, el que lo llamó es mayor. Pero, Pedro quería persuadir a Jesús para que no pasara el proceso de Dios. Pedro pretendía interrumpir lo que era la voluntad de Dios. Jesús sabía que quien no quería que pasara aquel proceso era Satanás y al final Pedro también lo logró entender. Jesús no estaba mirando a Pedro cuando le hablaba sino a Satanás que estaba detrás de Pedro y éste repitiendo, era el eco de la voz de Satanás quien no quería que Jesús fuera a la cruz. Pedro lo entendió. No permitamos que nadie ni nada nos impida lo que tenemos que vivir. El sentimiento quiere amarrar, por eso el diablo busca que nos venga a detener alguien de los nuestros y no un extraño. El plan del diablo de aprovecharse del sentimiento de Pedro fracasó.
Que nada ni nadie nos conquiste sino el Padre, Él si sabe donde nos va a llevar. No nos dejemos controlar de la voz del diablo. Si vemos al hombre y tropezamos con éste, movámonos y miremos lo que está detrás porque la voz que está hablando es la de Satanás. Cuando conozcamos quien es el que está hablando vamos a decir como Jesús, "vete de mi Satanás" No nos equivoquemos del camino y no nos levantemos en contra del hombre de la tierra. Esta lucha no es contra hombre sino contra Satanás que se levanta. Lo que tenemos que hacer como pueblo hagámoslo. Jesús dijo: "Quítate…, me eres tropiezo". Que nuestra alma no se abata cuando se nos diga algo así. Pedro había estado caminando con Jesús en todo lo que era éxito, pero ahora le era necesario "morir" para luego alcanzar. Cuando venimos a Jesús queremos la prosperidad y todo bueno. Pero, recordemos que Jesús tuvo persecución, muerte y resurrección. Y Él dijo que nos neguemos a nosotros mismos, que también tomemos nuestra cruz y le sigamos. Lucas 9: 23 Necesitamos entender lo que es tomar nuestra cruz, tenemos que negarnos porque muchas veces somos obstinados con nosotros mismos. Tomemos la cruz y sigámosle y no nos lamentaremos nunca.
Hay que ir a Jerusalén donde Dios no nos dejará solos. El valiente toma su cruz, es capaz de negarse a sí mismo. Mientras más vivamos para nuestra carne, para lo nuestro, más interrumpiremos y detendremos el proceso de lo que Dios quiere. La carne se descompone, pero el Espíritu no. Al vivir en el Espíritu sabemos que vamos a tener consolación, pero al vivir en la carne se vive en desquite, rebeldía y en hablar en contra de Dios. Muramos a la carne, pues el valiente tiene recompensa. Nuestra confianza no puede estar en nuestras fuerzas sino en Dios, que nos ama. La vida es riesgo, Jesús vivió sus riesgos. Cuando aceptamos la persecución como parte del proceso para morir y resucitar tendremos recompensa en la gloria con el Padre. Para hacer la obra para Dios hay que negarse a uno mismo. Él vendrá y grandes recompensas nos dará por la obra de nuestras manos. De Él vendrá nuestra recompensa, el pago. Si hemos vivido en el Espíritu tendremos buen pago, tendremos una buena recompensa. Hermano, en nuestra fe Dios se hace grande. Dejemos de cuidarnos tanto y hagamos la voluntad del Señor, hagamos lo que Él quiere, vayamos a Jerusalén. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
No Dejaré Que Nadie Me Impida Ir A Mi Jerusalén, Allí Moriré Y Resucitaré
Mateo 16:21-27
“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.”
Si un grano de trigo no cae y muere, no puede dar fruto. Jesús decidió con firmeza ir a Jerusalén sabiendo que allí padecería, porque lo grande no era la muerte sino resucitar glorioso; cada creyente tiene su «Jerusalén». Estos son los puntos para la semana.
- No queremos padecer, pero hay que morir al viejo hombre para resucitar a una vida espiritual. La carne es voluntariosa y tiende al pecado; es un proceso, y no hay que huirle.
- Los discípulos esperaban un Mesías guerrero, con ropas espléndidas y grandes armas. A nosotros nos pasa igual: cuando nos pasa algo malo, luchamos por ser como queremos y no como Dios quiere, y nos hacemos pedazos por dentro.
- Algunos se esconden para no ir a la boca del león; se evitan la muerte, pero tampoco tendrán resurrección. El que no quebranta la carne no puede resucitar ni dar fruto.
- Pedro tomó a Jesús aparte para detenerlo, y era el eco de la voz de Satanás. El enemigo no busca a un extraño, sino a los más cercanos, y se aprovecha del sentimiento para amarrarnos.
- Esta lucha no es contra el hombre, sino contra Satanás, que habla detrás. Cuando lo reconozcamos diremos como Jesús: «Quítate… me eres tropiezo», sin levantarnos contra la persona.
- Negarse a sí mismo y tomar la cruz es para valientes. Mientras más vivamos para la carne, más detendremos el proceso de Dios; la carne se descompone, pero el Espíritu no.
- El Hijo del Hombre vendrá y pagará a cada uno conforme a sus obras. Dejemos de cuidarnos tanto, hagamos la voluntad del Señor y vayamos a Jerusalén.
Identifica tu «Jerusalén», eso que Dios te pide y has estado evitando, y da esta semana un paso concreto hacia ella.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Grano de Trigo Cae
Mateo 16:21-27
Para leer en voz alta con los niños
“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: el que quiere seguir a Jesús tiene que decirle que no a sus propios caprichos, cargar su cruz e ir detrás de Él. El estudio habla de un grano de trigo: tiene que caer en la tierra y morir para que salga una planta nueva.
- Jesús sabía que en Jerusalén lo iban a maltratar y a matar, pero fue de todos modos, porque sabía que iba a resucitar.
- Pedro, su amigo, le dijo: «¡Eso no te puede pasar!». Parecía cariño, pero no era la voz de Dios. Jesús le contestó: «¡Quítate de delante de mí, Satanás!».
- A veces alguien que te quiere te dice que no hagas lo correcto porque es difícil. Ama a esa persona, pero obedece a Dios.
- Negarte a ti mismo es decirle que no al coraje, a la pereza y a querer salirte con la tuya. Eso es lo que tiene que morir en ti.
- Esconderse de lo difícil parece más fácil, pero el grano que se queda guardado en el bolsillo nunca da fruto.
- Jesús va a volver y le va a pagar a cada uno según lo que hizo. Lo bueno tendrá premio, y lo malo también se verá.
¿Qué cosa difícil te pide Dios y la estás evitando?
Escoge una sola esta semana y hazla, aunque te cueste.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
