A veces cuando hay problemas no sabemos qué vamos a hacer, pero la solución para el mal es la oración. Debemos estar más cerca de lo que es la oración y la búsqueda porque a veces en medio de nuestros problemas tenemos una tendencia hacia la rebeldía. De la única forma que sabemos cómo debemos conducirnos es en la oración y entendiendo la palabra de Dios. Hoy están muy de moda en el mundo inconverso las personas que consultan las barajas, el horóscopo y a los adivinos porque hay en ellos una necesidad de saber, de conocer lo que es el mañana. Pero nosotros los creyentes no necesitamos nada de eso pues tenemos la voz de Dios. Pero tenemos que descubrir cuando es que Dios nos habla.
El hombre y la mujer que conocen la Palabra de Dios están muy bien porque tienen la ventaja de que en las Escrituras está todo muy claro. Nosotros tenemos la Palabra que es muy precisa para lo que necesitamos. Por eso tenemos que vivir confiados y tranquilos. Tenemos que vivir y creer TODA la Palabra de Dios, no solo un versículo, sino desde Génesis hasta Apocalipsis. ¿La crees toda? No podemos vivir la vida en una fantasía porque la vida es realmente dura, con muchas batallas y muchas realidades que enfrentar. Por eso no nos podemos aferrar a lo que es una fantasía. Hay que entender lo importante que es la oración y la Palabra de Dios.
Josías siendo un rey pudo entender la importancia de la Palabra de Dios, lo que todo un pueblo pasó por alto. Nosotros dependemos de estas dos cosas: la oración y la Palabra de Dios. A veces tenemos exceso de preocupaciones porque no nos hemos agarrado de lo que es más poderoso que nuestras fuerzas. Nuestros esfuerzos humanos no nos conducen a nada. Cuando no podemos trabajar para resolver nuestra vida pues todo se nos vino encima, entonces es que vemos que somos pequeños y que necesitamos a Dios. No esperemos a que nos llegue ese momento, busquemos a Dios antes.
Josías asumió dos actitudes que nosotros también debemos asumir. Se encontró el libro de la Ley en el templo y comenzó a estudiarlo a profundidad. Josías era uno de los últimos reyes. En esos tiempos se habían robado todo lo que había en la casa de Dios, pero no aquel libro. Ese libro no fue vandalizado, no lo destruyeron, tal vez Dios lo había cuidado para darle al pueblo una oportunidad más. Josías comenzó a reconstruir de nuevo todo lo que estaba mal en la casa de Dios y a leer aquel libro que se había dejado al rey. Al oírlo en Josías hubo una humillación y una oración al Padre. Comenzaron a escudriñar la Palabra porque algo había para el pueblo. Seamos sabios y diligentes, entendamos que el diablo no quiere que nosotros leamos las Escrituras. Si el diablo logra alejarnos de las Escrituras vamos a alejarnos de la verdad y a desconocer los mandamientos, lo que tenemos que hacer. Se peca cuando no se leen las Escrituras porque nos quedamos sin ningún conocimiento caminando de acuerdo a lo que pensamos y a todo lo que el mundo siembra en nuestras mentes y terminamos corriendo de aquí para allá.
Cuando conocemos las Escrituras nadie nos engaña y nos vamos perfeccionando, pero cuando desconocemos no sabemos cómo caminar. Cuanto más sepamos de la Palabra al abrir nuestra boca enseñaremos de ésta y sabremos qué hacer en los momentos que la vida nos presente. Sabremos lo que está bien y lo que está mal. Cuando desconocemos hacemos como mejor creemos, pero nosotros tenemos que vivir de acuerdo a lo que las Escrituras dicen. Los argumentos humanos están muy lejos de la verdad de Dios. Lo mejor es alimentarse de la Palabra todos los días. Entonces no habrá quien nos confunda, nos turbe o nos siembre.
Cuando estamos faltos de las Escrituras comenzamos a vivir de refranes. Nosotros tenemos compromiso con Dios. No podemos vivir de las grandes fantasías sino que tenemos que caminar día tras día según la oración y la Palabra. La palabra y la oración nos sostienen. Debemos aprender lo que es malo y lo que es bueno desde Génesis hasta el Apocalipsis. La Palabra de Dios es viva y mientras más la leemos más vemos.
Cuando el rey Josías leyó la palabra razonó y entendió que la ira de Dios estaba sobre ellos. Estaban escritos los mandamientos, los decretos y entendió que el pueblo estaba en idolatría. Vio lo que estaba pasando a su alrededor y vio que estaban metidos en un gran problema. Mientras más conozcamos las Escrituras vamos a poder luchar y vencer. Amemos la Palabra y vamos a saber qué vamos a hacer. Estas son para siempre. Nadie sabe cómo caminar sino es conociendo las Escrituras. El rey vio claro. La fe viene por el oír la Palabra. Romanos 10: 17 Josías entendió por la Palabra cual era el problema que había en su vida y en el pueblo. Mientras le leían los rollos Josías escuchó y vio que el pueblo estaba lejos de Dios y comenzó a buscar una solución. Aquella nación estaba lejos de la Palabra de Dios pero cerca del pecado y de la ira de Dios.
Cuando tenemos conocimiento éste nos produce temor y sabemos donde está el peligro, el mal; todo nuestro ser conoce lo que es malo. Si somos conocedores del lo que Dios quiere vamos a tener mucho bien y no vamos a tener la ira de Dios sobre nuestras vidas. Como la Palabra de Dios es viva algo tiene que pasar en nosotros. Ella salta y cae y algo pasa: nos hace llorar, avergonzarnos, nos trae consuelo, trae solución, algo provoca en nosotros. La palabra no es muerta como cualquier otro libro. La única palabra que es viva es la que Dios nos dejó.
Los reyes anteriores a Josías, Amón y Manases habían enterrado la Palabra con sus hechos. Ellos no llevaron al pueblo con la Palabra de Dios sino con la idolatría. Hicieron que el pueblo pecara. Estaban lejos de Dios. ¿Cómo vamos a entender, cómo vamos a vencer sin el conocimiento de la Palabra? Cuando no la leemos la enterramos y como ella es viva será la que condenará al mundo. Si la Palabra se entierra provoca la ira de Dios. Si queremos que en nuestra casa haya bien entonces desenterremos la palabra de Dios y vivámosla.
Para hablar la Palabra hay que tener revelación y para tenerla hay que amarla y vivir para ella. Si tenemos la palabra de Dios sembrada en nuestro corazón ésta nos trae vida. Josías comenzó a restaurarlo todo. Rasgó sus vestidos en humillación para alejar la ira de Dios sobre el pueblo. Mientras estamos apartados de la Palabra hacemos de acuerdo a lo que nos parece, pero mientras conocemos la palabra estamos con lo que Dios quiere. En Mega Zoé todos tienen que estar claros en que nuestro caminar lo dicta la Palabra de Dios. Amén.
El pensamiento de Dios está en todos, tenemos que conocer lo que es la palabra de Dios. Ya es hora de que como pueblo entendamos qué es lo que Dios quiere. Cuando enterramos la palabra es porque queremos implantar nuestra voluntad y entonces viene la ira de Dios.
El pueblo quería hacer lo que le parecía. La ley es para que el pueblo sepa lo que es bueno y lo que es malo. Es fácil implantar lo que uno quiere. La ley es para saber cómo debemos conducirnos porque ella abre los ojos a lo que es bueno y a lo que es malo.
Josías habló la Palabra de Dios y esto provocó una humillación y Dios los bendijo. Pretendamos vivir en paz con Dios. Al haber una humillación en Josías esto provocó que fueran y consultaran con los profetas. Josías quería saber si había misericordia para él. En Josías había temor de Dios. El que ama la palabra es porque hay temor de Dios. El sabía que Dios iba a castigar al pueblo y la profetiza le confirmó que Dios estaba molesto con el pueblo, pero hubo un hombre que sacó del entierro la Palabra entonces pudo ver la misericordia de Dios. Su corazón se enterneció, reaccionó ante Dios, se humillo delante de Jehová. Fácil es humillarse delante de los hombres, pero hacerlo delante de Jehová él si ve, nos bendice y trae paz. Es por lo único que Jehová deja su trono cuando ve un corazón contrito y humillado. Nuestro gozo no puede ser el hombre de la tierra sino Jehová. Nuestra alegría, nuestro porvenir, nuestro descanso debe ser Jehová con quien nos vamos a encontrar un día cara a cara entonces nos debemos humillar ante Él e interesarnos en vivir para Él siempre.
¿Quién tiene el día, el futuro en sus manos? Los que no han preparado sus moradas, sus vestiduras, cena entonces para quien vivir cuando la palabra nos habla claro de quien es Él? Entonces ¿porqué no conocer de aquel que nos creo? En ningún hombre de la tierra puede estar puesta nuestra mirada. De la única forma que nos humillamos es delante de la presencia de Dios en oración. De la única forma que quebrantamos nuestro corazón y lo ponemos tierno es en oración. Mientras más leemos y buscamos más conocemos a Dios. Cuando nos alejamos de la palabra, de la oración entonces como pueblo no nos comprometemos porque ya no hay temor y se comienza a hacer como bien le parece. Mientras la palabra está enterrada no hay nada que redarguya. No callemos la palabra de Dios.
La profetiza le dijo a Josías que iba a vivir en paz. A la vez que enterramos la palabra de Dios enterramos la oración. Cuan difícil es orar. Junto con el pecado viene la ira de Dios y deja de contestar nuestras peticiones. Sobre nosotros hay responsabilidades y necesitamos que Dios conteste y haya milagros, sanidades. Vivir en paz con Dios es conocer la palabra y vivir en humillación con Dios en oración. Vivamos en paz con Dios porque el mismo que nos llamó nos va a sostener y contestar es el que ha pedido que seamos conocedores de sus mandamientos. Cuando oramos es ahí donde está nuestra humillación. Cuando dejamos a Dios perecemos. Mientras más pronto lo busquemos más pronto lo vamos a encontrar y podremos vencer nuestras dificultades. No dejemos que el diablo nos quite la bendición de estar con Dios. Nuestra bendición está en el cielo Allí no necesitamos nada sino aquí. Lo que no pidamos no lo vamos a tener y cómo nos va a llegar si no oramos. Quienes saben bien qué es lo que necesitamos somos nosotros entonces vamos delante de Dios. Mientras más lo conocemos más fe tendremos y más movemos la mano de Dios y vivimos en paz con Él.
Josías hizo un pacto con Dios de guardar y cumplir la Palabra del pacto con su alma y el pueblo lo siguió. Si invocamos a Dios tenemos que conocerlo. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
