Mega Zoé
Estudio #0456Iglesia en las casas

Mantendré Firme Mi Profesión

Mantendré Firme Mi Profesión enseña a caminar con sabiduría espiritual y huir de la tentación.

Antiguo TestamentoNúmeros6 min lectura

Hay momentos de rebelión en que el hombre tiene que correr con desespero para salvar su vida. En el caso bíblico de Coré, quien era un líder rebelde del pueblo de Israel, no tuvo ninguna oportunidad. Pero, el que tiene a Dios, el que le conoce y le ama y tiene comunión con Él, sabe que lo mejor de un pueblo es amar a Dios, por eso se mantiene firme y constante en el orar, leer la palabra y ayunar. Pero, lamentablemente eso es lo primero que a algunos se le olvida hacer. Jesús venció y todo aquel que tiene corazón puro de seguro que también va a vencer.

En Números 16:44-50 leemos que inmediatamente después de la rebelión de Coré Dios consumió en un momento a casi 15,000 personas que murmuraron. Igual que Coré, se habían revelado contra sus líderes espirituales, los cuales eran Moisés y Aarón. Fue cuestión de que el Señor dijera y rápido se ejecutó la orden. Así de prestos están los ángeles que ejecutan el mandato de Jehová al servicio del justo; el Padre da la orden y ellos hacen. Cuando Dios quiere hacer valer su justicia a favor de sus escogidos, Él hace.

El que teme a Dios y le sirve vive siempre examinándose, pues no quiere fallarle. Moisés era un hombre lleno completamente del amor y del temor reverente a Dios y el que decide conocer a Dios se convierte en temeroso de Dios. Si le conocemos como Dios grande, siempre le vamos a temer de esa manera. Moisés sabía postrarse delante de Dios. En todas nuestras circunstancias lo que debemos hacer es doblarnos ante de Dios, como lo hacía Moisés, pero en lugar de hacer eso algunos se levantan en soberbia igual que Coré.

Dios llamó a Moisés y a Aarón como nos llamó también a nosotros, y lo mejor es postrarnos delante de Él. Seamos cuidadosos con nuestra relación con el Todopoderoso. Interceder es meterse a pedir por el pueblo para que no vengan los juicios. Aarón detuvo al ángel de la ira divina que ejecutaba los juicios para aquel pueblo. Se metió en medio de la frontera de la muerte y la vida. ¿Habrá hombres y mujeres dispuestos a detener la muerte, de apaciguar la ira divina, es como decir que Dios detenga ya la mortandad? El que no tiene agallas para interceder e ir a Dios es porque es cobarde, un incrédulo. ¿Para que hemos llegado hasta la casa de Dios, para perder o ganar? Los minutos que perdemos fuera de la voluntad de Dios no volverán. Por eso hay minutos en nuestra vida que debemos aprovecharlos para tomar decisiones y determinaciones como valientes tal como lo hicieron Moisés y Aarón.

Moisés era el legislador y el líder de aquel pueblo. Aarón era el sacerdote. Estaban puestos para interceder por el pueblo. Hebreos 5: 1-4 Hay un oficio muy similar dado a nosotros. Pero, primero está el sumo sacerdote, Jesús. Para nosotros ejercer la profesión nuestra en Dios, tenemos que conocer al máximo sacerdote, a Cristo Jesús.

Para poder entender el corazón de Moisés hay que amar con intensidad y negarse a uno mismo. Lo primero para Moisés era llevar a aquel pueblo a la tierra prometida. Dios quería enseñar a aquel pueblo y cada vez que lo intentaba se levantaban en rebelión. Hermano, cada cual decide cómo vivir su vida. A Aarón le tocaba vivir una vida de lucha espiritual igual que Moisés. Aarón era otro mortal como los demás con debilidades igual que ellos, pero si él podía vencer, ¿por qué el pueblo no? Ni Moisés ni Aarón eran unos súper héroes, no eran perfectos, luchaban contra su carne para hacer la voluntad de Dios, a quien servían y amaban.

Retengamos la profesión que se nos ha dado a ejercer, somos real sacerdocio para Dios. 1 Pedro 2: 9 Hebreos 3: 14 A pesar de que Aarón de torpeza hizo el becerro de oro dejó ver que era un hombre igual a los demás. Al sacerdote se le vestía especialmente para representar a Dios. A Aarón se le quitaron sus ropas sacerdotales y después de esto murió porque no había otro sentido por el cual vivir. ¿Qué es más grande en esta vida para que en nosotros no haya convicción y determinación para la vocación que Dios nos ha dado? En esta tierra nos aferramos a lo común, a lo del diario, a lo pasajero, pero si logramos entender la profesión que Dios ha puesto en nuestras manos la llevaremos a lo perfecto porque tenemos un Sumo Sacerdote que se entregó por nosotros y conoce lo que podemos pasar. Él traspasó los cielos para que en lo débil nuestro Él glorificarse. Nuestra debilidad Él la llevó, la conocía. Jesús tiene para nosotros la salvación, la perfección. Él conquistó la muerte, entonces tenemos las de vencer para hacer nuestra profesión en un perfecto estado sin nada de confusión. Dios no quiere buscar de nosotros las grandes cualidades sino poner su grandeza, su poder en nosotros, porque nos es necesario el poder para que seamos sacerdotes llenos de la unción de Dios para echar fuera los demonios.

El diablo quiere quitarnos nuestra profesión y luego reírse de nosotros para toda la vida y que seamos su burla. Recordemos que somos hijos del que dio su vida y traspasó los cielos por nosotros. Retener es conservar lo que se tiene y lo que se tiene no se devuelve. Lo que no retenemos Dios se lo dará a otro. Lo que retenemos, nuestra profesión, no se lo podemos dar a nadie. Que nada nos separe de ella. Aarón amó mucho a Moisés. Nada nos puede quitar lo que Dios nos ha dado. Retengamos nuestra profesión porque mayor es Jesús quien nos ayuda. Nuestra profesión nos tiene que llevar a orar, a conocer la palabra y a ayunar. Si no hay comunión con el cielo somos simplemente, de la tierra y no de lo alto. Los demonios deben conocernos. Cuando perdemos comunión con el cielo entonces es que las cosas están malas. A algunos se les ha olvidado que tienen una profesión aquí en la tierra. No nos vendamos por precio. La maldad de otros no debe sacudir, lastimar, ni mover la profesión que Dios nos ha dado.

A este Jesús que fue tentado, pero sin pecado, no tuvo debilidades como nosotros, no cayó en lo que fue tentado, pero se compadece de nosotros. Lo que son las artimañas del diablo en contra de nosotros poderoso es Dios para librarnos de ellas y con mucha fuerza para hacerlo. Nosotros hemos sido pecadores, pero Jesús no.

Tengamos cuidado, no busquemos gloria. Jesús vino a sufrir a la tierra y para nosotros poder llegar al cielo primero tenemos que cargar la cruz. No busquemos renombre sino padecimientos. El diablo quiere ofrecernos grandeza y no podemos violar el programa que Dios quiere para nuestras vidas. Cuando dejamos de acercarnos al trono de la gracia dejamos de orar, de buscar. Acerquémonos al trono de la gracia para encontrar oportuno socorro en el día que lo necesitemos, pero para eso tenemos que demostrar que hemos vencido la tentación.

Dios constituye hombres y mujeres a favor del pueblo. Si nos constituyó a nosotros entonces tenemos que vencer la tentación. La tierra quiere perecer y hundirse entonces no podemos darle el empujón. Dios nos constituyó a favor del pueblo. Ya no vivimos para nosotros sino para el pueblo. Somos constituidos para hacer su voluntad porque Dios ha querido organizar, formar, para estar a favor de un pueblo y sacarlo de pecado. No somos lo más grande, pero representamos al más grande, a Dios. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz