Dios escoge personas para que lleven fruto para otros. En el mundo egoísta en que se vive y en el que nacimos se nos enseñó a luchar por las cosas y a no compartirlas. Pero, Dios nos alcanzó con su Evangelio y nos habló al corazón para romper con esas ideas egoístas y faltas de amor. Comenzó a demandar de nuestras vidas que demos frutos de justicia y de amor para otros. De hecho, Él vendrá a nosotros a pedirnos cuentas y a recoger su fruto. Cada uno va a tener la recompensa de acuerdo al fruto que dé. Esa recompensa será mayormente en el cielo y no aquí en la tierra. Por lo tanto, demos el buen fruto que el Padre pide de nosotros.
La vid es la planta que da uvas. La vid echa primero sus flores y luego las frutas. Es necesario que nosotros seamos como una buena vid. Para Dios todos sus hijos son como plantas de uvas. No llegamos a la tierra para ser solamente de nosotros. Es necesario compartir, amar y hasta soportar a los demás. Se nos convierte en pecado cuando no queremos hacer bien ni hacer justicia al prójimo. Cuando con nuestros ojos vemos la necesidad, se produce luego la compasión y nos moveremos a misericordia. Entonces, haremos bien a otras personas. ¡Dios recogerá su fruto de nosotros!
Dios escoge un pueblo para sí y nos escogió a nosotros como pueblo. Somos de su propiedad, por tal razón tenemos tanto bienestar. Mientras muramos a todo lo que es de este mundo resucitaremos en esta tierra como hombres y mujeres espirituales. No hay nada mejor que gastarnos dando nuestro fruto. Mejor es dar el fruto que morir quemados en el Infierno por no hacer lo que se nos manda. Tenemos que saber que es un privilegio ser como una vid, es necesario que tengamos fruto. Dios escoge un pueblo en medio de la tierra, nos escogió también a nosotros. Él siempre ha querido escoger a hombres y mujeres que sean sensibles para Él more en medio de ellos. Notemos que Israel no recibió a Jesús ni a los profetas. Juan 1: 11 Mateo 23: 37 Entonces, nosotros como pueblo debemos estar pendientes en oración, amando al hermano. Como iglesia nos debemos cuidar para tener frutos de amor, justicia y verdad. Mientras más fruto tengamos en nuestras vidas más fruto tendremos en nuestra casa. Sepamos que la Iglesia es labranza, el cultivo, el terreno de Dios. Nosotros somos plantas sembradas en un terreno fértil que Dios ha preparado. Dios es el dueño de la tierra así que Mega Zoé es labranza, cultivo de Dios y es Él quien recoge.
El labrador es aquel que cultiva la tierra. La tierra por sí sola dará frutos y espinos. Una vid tiene que ser sembrada por el labrador, sembrados en la Iglesia. Demostremos que estamos sembrados y que tenemos raíces profundas. La iglesia es labranza de Dios, por tal razón los demonios no pueden contra ella.
Una de las cosas que hay que cuidar para que nuestro fruto permanezca y no se pierda es la unidad. Si no aprendemos eso entonces comienza el chisme y se pierde el amor. La Biblia nos advierte de cuidarnos de las pequeñas zorras que echan a perder la viña. Cantares 2: 15 Esas pequeñas zorras hacen que la flor se caiga y no habría fruto. Por eso tenemos que tener cuidado, no somos cualquier cosa en la tierra sino labranza de Dios. La Iglesia es la viña y Dios la cercó de vallado (vs. 33), la cuida de los enemigos para protegernos. Dios no quiere que seamos un pueblo igual a los demás, sino que seamos su pueblo particular donde se sepa que Él está y que nos ha cuidado. Como iglesia Dios ha puesto vallado para que nadie nos destruya, ni para que la tibieza nos llegue. Un tibio no hace nada, no ve nada, no mueve a Dios. Seamos completos y verdaderos en Dios.
Somos vides en la viña del Señor y por nuestro abundante fruto Dios cavó un lagar, con profundidad para pisar las uvas y sacarles el jugo para nuestro propio vino, que tipifica la alegría. Dios ha puesto lagar donde Él ha sembrado sus vides. Si hay una vid y un lagar tiene que haber jugo y ese lo hacemos nosotros y lo disfrutamos. Dios nos ha dado para crecer. A cada cual Dios le da lo que Él quiere. Nosotros tenemos nuestro lagar. Ya es hora que veamos lo que Dios quiere para nosotros, lo que vamos a conquistar y lo que Dios ha escogido para nosotros. Ya el fruto de Mega Zoé está de comer, está exquisito, demos ese fruto para Dios. También se ha edificado una torre (vs. 33) para que haya un mensajero, un atalaya que amoneste a los labradores y avise de los peligros. Tengamos todo cuidados. No actuemos como los labradores malvados. Se equipa a los labradores con lo necesario para la labranza y para que cuidemos la viña del Señor.
Lucas 20:9 No nos pongamos a hacer lo que mejor nos place, pensando que la obra es nuestra y que el Señor se ha retrazado en venir. Porque de momento, llegará el Señor a supervisar la obra. La viña no es nuestra, somos vides, la viña es del Señor. Dios nos envía para que le creamos y demos el fruto que le pertenece. Cuando la vid no tiene fruto es cortada y echada en el fuego. El fruto que nosotros damos no es para nosotros sino para el dueño de la finca que a su tiempo viene a recoger lo que tenemos.
No sabemos cuando Dios viene a buscar su fruto así que hay que estar vigilante. Cuando Dios envía a saber de nuestro trabajo no nos envía ángeles sino a otro obrero que escoge para que nos confronte cara a cara. No tratemos de eliminar a ese atalaya, al que vigila para Dios. Los obreros de la viña mataron a los que Dios había mandado. La misericordia está en el cielo y desciende a la tierra, pero en el infierno no habrá sino un castigo eterno. En el infierno habrá una sed eterna que nunca podrá ser saciada, por no querer obedecer a lo que Dios quiere. Vemos que lo que separa al hombre de Dios es el pecado. Amemos la obediencia.
Hemos de dar fruto hasta que nos gastemos porque somos la Iglesia que ha hecho Dios y el Infierno no será nuestro destino final. El pámpano que no da su fruto es cortado y nosotros como Iglesia tenemos que dar las buenas uvas. Estamos para llevar frutos de arrepentimiento, para que recibamos lo que es la santidad.
Romanos 7:4 Debemos llevar fruto para Dios con nuestro cuerpo, no podemos ir llevando mal de casa en casa. Que Dios venga a recoger frutos de nosotros y no quebrantos. Nos esforzaremos y al pasar los días y los años Dios verá en nosotros el fruto del amor, piedad, bondad y verdad. Recogerá mucho fruto. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Dios Me Escogió Como Una Vid Para Llevar Fruto
Mateo 21:33,34,43
“Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él.”
Dios escoge personas para que lleven fruto para otros. Somos vides en su viña: Él la cercó, cavó un lagar, edificó una torre, y vendrá a recoger su fruto. La viña no es nuestra, y cada uno recibirá según el fruto que dé. Estos son los puntos para la semana.
- Nacimos en un mundo egoísta que enseña a luchar por las cosas y no compartirlas. El evangelio rompió esas ideas, y Dios demanda frutos de justicia y de amor para otros; Él vendrá a pedir cuentas.
- Para Dios, sus hijos son como plantas de uvas. No llegamos a la tierra solo para nosotros: hay que compartir, amar y hasta soportar. Es pecado no querer hacer bien ni justicia al prójimo.
- Dios escogió un pueblo para sí, y nos escogió a nosotros. Israel no recibió a Jesús ni a los profetas; por eso debemos estar en oración, amando al hermano, con frutos de amor, justicia y verdad.
- La iglesia es labranza de Dios. Para que el fruto permanezca hay que cuidar la unidad; si no, comienza el chisme y se pierde el amor. Las pequeñas zorras echan a perder la viña.
- Dios cercó su viña de vallado para que nadie la destruya ni llegue la tibieza. Un tibio no hace nada, no ve nada, no mueve a Dios. Dios quiere un pueblo particular, completo y verdadero.
- Dios edificó una torre con un atalaya que amonesta a los labradores y avisa de los peligros. Cuando Dios envía a otro obrero a confrontarnos cara a cara, no tratemos de eliminar a ese atalaya.
- No hagamos lo que nos place pensando que el Señor se tarda: llegará a supervisar la obra. La vid sin fruto es cortada y echada al fuego. Demos fruto hasta gastarnos: amor, piedad, bondad y verdad.
Cuida la unidad: donde te llegue un chisme, no lo pases, y haz en su lugar un bien concreto a un hermano.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
La Viña con Cerca y Torre
Mateo 21:33,34,43
Para leer en voz alta con los niños
“Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios le da su reino a la gente que da buen fruto. Jesús contó de un señor que plantó una viña, le puso una cerca y una torre, y envió a buscar las uvas. Y la Biblia también habla de unas zorritas que se meten a dañar la viña.
- Dios quiere que seas como una planta de uvas que da fruto para otros. Das fruto cuando compartes, ayudas y eres bueno con los demás.
- El mundo enseña a no compartir. Pero Dios te enseña a amar, a ayudar y hasta a tener paciencia con el que te molesta.
- Cuando ves que alguien necesita algo, siente compasión y ayúdalo. Ese es el fruto que Dios viene a recoger de ti.
- Las zorritas son pequeñas, pero tumban las flores, y así no sale fruto. El chisme y las peleas son como zorritas que dañan la iglesia.
- Dios puso una cerca alrededor de su viña para cuidarla, y así cuida a su iglesia. Pero la viña es de Dios, no nuestra, y Él viene a ver cómo va.
- Ojo: la planta que no da fruto se corta y se echa al fuego. Dios quiere que tu vida dé uvas buenas: amor, bondad y verdad.
¿Qué fruto bueno puedes darle a alguien esta semana?
Escoge a una persona de tu casa o de tu escuela y ayúdala en algo cada día.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
