Mega Zoé
Estudio #0463Iglesia en las casas

He puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por mi habitación

He puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por mi habitación llama a perseverar en la oración.

Antiguo TestamentoSalmos11 min lectura

Huir es del hombre que no conoce a Dios, luego tiene las consecuencias. Cuántas cosas se pierden por

no tener los zapatos puestos como tienen que estar. Debemos estar donde Dios quiere que estemos. Ninguna

piedra nos puede hacer caer. Salmos 91: 12 No hay nada peor para el ser humano que la caída. Lo que hace caer

es el exceso de confianza. Si fuéramos capaces de negarnos, de morir a nosotros mismos para que sea Dios en

nuestras vidas no tropezaríamos tanto. Cuando nos convertimos le dijimos a Dios: "Señor, haz Tú en mí".

Perseveremos en eso para que cuando muramos también podamos decir como dijo Pablo: "He peleado la

batalla, he conservado la fe". 2 Timoteo 4: 7

Cuando no morimos a nosotros mismos tropezamos. Nadie mejor que nosotros para saber que las

piedras malas que no sacamos de nuestras vidas serán nuestro mal en años. Debemos vigilar y cuidar nuestro

camino porque a todos nos aparecen piedras para que tengamos tropiezos, porque al diablo no le gusta que

nadie se salve. Pero el que vive en Dios tiene muchas promesas. Depende de nosotros cuántas de esas promesas

lograremos alcanzar. Tiene que estar en nosotros el poner a Jehová por nuestra habitación y el "yo" en el olvido.

Si lo logramos permitiremos que sea Dios quien haga. Si Jehová es nuestra habitación y nos metemos en Él, no

será nuestro rostro el que se verá sino el de Jehová. Entonces, los demonios y los enemigos temblarán.

Si queremos progresar en Dios debemos que estudiar nuestro carácter, si somos impulsivos,

sentimentales, etc. Veremos si lo ha ido formando Dios o no. Si le hemos permitido que lo haga. Por eso lo

mejor es irnos en oración delante de Dios para que nos transforme. Dios ha querido formar un nuevo carácter en

nosotros como lo formó en Pablo, en azotes, desvelos, angustias para que al final podamos decir igual: "He

peleado la batalla, he guardado la fe". Pablo murió al yo, murió a si mismo. Gálatas 2: 20 Cuando hay que

enfrentar cosas de nuestras vidas, hagámoslo. Al fin y al cabo nuestra conducta cotidiana es la que dice lo que

somos, lo que en verdad hay dentro de nosotros. Dejemos ya de tropezar con las piedras. Pongamos a Jehová

el Altísimo a quien le servimos, que la tierra es el estrado de sus pies y su trono está en el tercer cielo, por

nuestro refugio, por nuestra habitación. Dejemos de quejarnos de nuestras luchas, dejemos la flojera. Por eso no

se hace más. No podemos hacer nuestra habitación en la tierra, sino en el Altísimo. Mientras nuestra

habitación sea en la tierra perderemos, pero si la hacemos en Dios ganaremos.

Si no te sostienes en las promesas del Señor lucharás con tus fuerzas y no podrás continuar en pie

cuando todo se complique día a día. Así que echemos mano hoy mismo a sus promesas. Nuestra casa, a los

nuestros los cuidará Jehová. Claro, depende de cuánto estemos dispuestos a que "el yo" quede en el olvido y

sea Jehová el que tome el timón de nuestra vida. Si lo hacemos, aunque tengamos amenazas por doquier

ninguna plaga tocará nuestra morada (vs. 10), porque el que nos toque es como tocar al Altísimo. Porque

hemos puesto a Jehová el Altísimo como nuestra habitación y Él enviará a sus ángeles cerca de nosotros para

que nos cuide (Vs. 11). Jehová será quien los enviará para que nos guarden en nuestro camino para que no

tropecemos. Estos son nuestros guardias personales y no todo el mundo los tiene. Hebreos 1: 7,14 Ellos han

recibido la orden del Señor para que cuiden nuestros intereses, son enviados cada día para que nadie toque

nuestra morada. De cuántas cosas nos libra Dios porque Él es poderoso para con los que le creen.

Debemos entender que la palabra es tan pura, santa y verdadera. La palabra es para provecho de

nosotros los escogidos. Esta promesa de este salmo es para que nuestros pies no tropiecen. Cuando pones a

Dios por tu habitación no tropiezas. Seamos sabios y reconozcamos lo que no hemos hecho bien. En nuestro

andar, permitámosle a Dios ir al frente. No nos confiemos en nosotros mismos, no tenemos fuerzas suficientes y

el pensamiento se turba. Cuando vivimos confiados en nosotros y no en Jehová entonces vienen los problemas.

Los ángeles vienen a nuestro favor porque somos muy amados por Dios, amados por Él hasta el punto

de dar a su Hijo en la cruz. Los ángeles aceptan el mandato de Dios y nos cuidan desde el día que estamos en el

vientre de nuestra madre hasta el final de nuestros días para que no tropecemos. Si habitamos en Dios ningún

peligro podrá destruirnos, pues la Palabra dice que sobre el áspid venenoso pisaremos. (Vs. 13) Nos hemos

metido en Dios y nadie nos puede tocar. Para los que viven en Dios las peores fieras del mal son impotentes

ante Él. Si nuestros pies entran en contacto con nuestros peores enemigos, incluso con el mismo Satanás, en

Cristo Jesús tenemos la segura esperanza de que lo pisaremos.

Cuando Dios trata con nosotros no tengamos vergüenza porque Él nunca nos ha dejado. Los demonios

se tienen que sujetar si tenemos el nombre de Cristo en nuestras bocas. Marcos 16: 17 No hay ninguna fuerza

que por poderosa que sea nos haga caer, pero si dejamos a Dios cualquier piedra nos hará tropezar. Nos

apegamos a Dios, no dejemos que nada nos quite lo que sentimos por Él. Si se ven otras cosas mayores que el

amor de Jesús, Él quedará en un segundo plano y eso descalifica a cualquiera. Marcos 12: 30

El salmo habla de invocar a Jehová (Vs. 15). Cuando invocamos a Dios Él nos responde. El problema

es que cuando se deja de orar se deja de obtener. El que ora no deja a Dios. Invoca el justo y todas sus

bendiciones le vienen a través de su oración, Dios estará en su angustia. Es mejor estar abrazados al Señor en la

tribulación, en el horno de la prueba que estar sin Él. El oro es puesto a prueba con mucho fuego. La tentación,

la tribulación es como un fuego sobre el hombre justo. El justo es como oro que arde en fuego en medio de su

prueba, pero Dios le librará y se glorificará sobre nuestras vidas. Larga vida le espera a aquellos con

pensamientos nobles. Jehová nos muestra la salvación, nos saciará de larga vida, nos dará la eternidad con Él.

(Vs. 16) Vale la pena pasar por el fuego como el oro, tengamos confianza porque Dios nos librará.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz