No viene de nosotros el conocimiento, la inteligencia y la sabiduría, vienen de Dios. La Biblia, la Palabra de Dios nos exhorta a buscar la sabiduría. Como iglesia que somos es nuestro deber tener sabiduría, conocimiento e inteligencia espiritual. La sabiduría y la inteligencia son para usarlas en nuestra área espiritual. La vida es muy complicada, no es nada fácil, pero tenemos que adquirir y poseer la sabiduría que viene de Dios para vivir plenamente en todo lo que es nuestro. Si no tenemos conocimiento, inteligencia y sabiduría todo el mundo va a disponer de nosotros como bien le place. Es muy fácil vivir la vida en orgullo y vivir para nosotros mismos, pero no viviremos mas así. Tenemos que abrir los ojos para conocer lo de Dios y saber cómo debemos caminar para no ser engañados por nadie. A veces vivimos en tensión, en desespero porque no sabemos lo que va a pasar, pues en lo que se mueve a nuestro alrededor hay mucho engaño y perversidad. Hay mucho mal que quiere sacarnos de todo lo que es de Dios. No tenemos porqué estar expuestos a la maldad, así que al conocer, al adquirir conocimiento y sabiduría no nos vamos a exponer a esto. Hay cosas que quieren venir a nuestros oídos y tenemos que aprender a conocer y a discernir esas voces. Hay mucha maldad sobre la tierra y ésta va a seguir multiplicándose, por eso tenemos que cuidarnos para que no se nos enfríe el amor.
La Sabiduría, la Inteligencia, el Conocimiento nos enseñan los principios de ser guiados por Dios. En la Palabra está la sabiduría, la verdad para que no nos guiemos por nuestro corazón que es engañoso. El pueblo de Dios necesita la dirección de Dios para ser guiados. Podemos vivir trabajando, almacenando para nuestra casa, para nuestras ambiciones, pero un día nos sorprenderá la muerte y Dios pedirá cuenta de cada día nuestro. Sepamos que en los cielos se escribe de nosotros sobre todo lo que hacemos. Somos soldados que daremos cuenta. Tenemos que tener cuidado de qué será lo que aparecerá escrito de nosotros cuando muramos. Entonces necesitamos dirección para todo lo que es nuestra vida. Hay muchas cosas que nos esperan para que las hagamos para eso necesitamos sabiduría, inteligencia y conocimiento. Hay veneno en la boca de muchas personas, es horrible y la Palabra de Dios es el antídoto para no recibir ese veneno de maldad. La Iglesia tiene que conocer estas cosas para así evitar las influencias de los impíos y de los enemigos de Dios, quienes por su conducta dejan dicho como viven. El árbol se conoce por su fruto. Conozcamos para no ser llevados, arrastrados ni destruidos, sino para ser firmes en el Señor. Lo que hay dentro de la persona es lo que se deja ver en su conducta habitual cuando hay odio, pleito y contienda. Si tenemos sabiduría podremos ver estas cosas y nadie nos podrá engañar. Lo mejor es que aprendamos a observar y a conocer con la ayuda del Espíritu Santo.
Santiago 1:5 Si alguno carece de sabiduría pídala a Dios para que sepa qué hacer en su vida. Tengamos empeño en tener sabiduría y conocimiento. Abramos los ojos para ver para no vivir enredados. No pensemos que podemos hacer frente a la vida con nuestra propia sabiduría sino tomemos la sabiduría del Padre. Nosotros no luchamos para nosotros solos sino para este reino de Dios, para la vida eterna porque representamos al Padre aquí en la tierra. En el momento de la prueba y de lo vivido necesitamos discernir espiritualmente, tener buen olfato para ver lo espiritual para no ser engañados.
Debemos leer las Escrituras todos los días porque en ellas no hay engaño ni corrupción sino que nos enseñan como conducirnos, hablar, movernos, conocer los tiempos porque no son buenos. Las Escrituras son la guía que debemos tener para aplicar las enseñanzas de nuestro Señor a las situaciones diarias. Nosotros vivimos el hoy, el creyente no vive en el futuro pues le basta el afán de cada día. Pidamos a Dios quien nos dará sin reproche y abundantemente. De la boca de Dios quiere salir revelación. El quiere hablarnos, pero nosotros vivimos tan afanados por lo de esta tierra. De la boca de Dios sale la inteligencia, el conocimiento. A veces decimos que no entendemos porque no tenemos comunión con Dios y para vencer en un mundo de tanta impiedad y de la proliferación de los falsos hermanos debemos conocer y despertar. A Dios nadie lo engaña.
Proverbios 4:7 Determinemos hoy alcanzar sabiduría. No lo pasemos por alto. En la vida conseguimos lo que perseguimos, donde ponemos nuestro tesoro ahí ponemos nuestro corazón. Vamos a perseguir, a buscar la sabiduría sobre todas las cosas y en ese proceso vamos a encontrar la inteligencia y el discernimiento para saber escoger entre el bien y el mal, lo físico o lo espiritual, lo temporal o lo eterno.
Mateo 27:15 Pilato conocía a aquel pueblo, sabía que en ellos había envidia. ¿Cual es nuestra naturaleza? Miremos las cualidades que sobresalen en las vidas. Aquel Pilato sabía las cualidades de aquel pueblo de su envidia porque acusaban a Jesús de cosas que no había hecho. Todo lo que decían acusándole todo era una mentira, pero Pilato solo se lavó las manos. El lavarnos las manos no puede ser nuestra acción sino hacerle frente a la situación. A los que quieren hacer la voluntad de Dios, Él les quiere dar conocimiento, para que lo usen. Conozcamos la palabra de Dios tanto escrita como predicada. El diablo no quiere que nosotros escuchemos la sana palabra. Pero Dios siempre ha levantado un pueblo y alguien que predique la Palabra. A nuestro alrededor hay mucho mal por eso hay que estar en guardia siempre.
La inteligencia es la facultad de entender y la capacidad de escoger entre varias opciones. La vida nos ofrece a escoger entre muchas cosas y vamos a necesitar inteligencia porque lo primero que tendemos a escoger es lo que llena el ojo, lo vano. Tenemos que saber cómo conocer la naturaleza, las cualidades del hombre para no ser engañados. La tierra está falta de hombres y mujeres que estén dispuestos a discernir y luchar con todas las fuerzas posibles. No nos vendamos por nada. Discernamos, conozcamos, aprendamos, no seamos como esta tierra llena de corrupción. La iglesia del Señor Jesús conoce, aprende y no vive igual a este mundo. Después de haber aceptado a Jesús nos encontramos como discípulos, como alumnos y se nos enseña a evaluar, discernir la verdad, el error y desarrollar prudencia divina para que nadie nos engañe. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
