Mega Zoé
Estudio #0475Iglesia en las casas

El Amor Es Lo Mas Importante

El Amor Es Lo Mas Importante llama a permanecer como discípulos de Jesús y perseverar en la oración.

Nuevo TestamentoRomanos6 min lectura

Cuando se comienza a tener problemas es porque hemos dejado de amar. Cuando ya todo nos molesta, y nos ponemos a la defensiva es porque hemos dejado de amar. Cuando dejamos de hacer las cosas es porque hemos dejado de amar, la vida se convierte en un desastre y ya no se puede reír. Mientras más amemos, más la gente nos va a amar. Por eso vivimos en justicia. Hoy día lo que motiva a los seres humanos a hablar es la vanagloria, decir lo que hacemos. Tenemos lo que son nuestras metas y que la gente se maraville. El poder de la palabra convence más a veces que lo que los ojos ven. Cuando se habla hay muchas razones y cosas que nos motiva a hablar. Lo que nos debe motivar a hablar debe ser el amor. A veces motiva la riña, la envidia, etc.

Cuando nos descuidamos en amar comienzan los grandes problemas. Seamos felices con lo que tenemos, no con lo de otros. Cuando aprendamos a amar lo que Dios nos ha dado entonces vamos a amar lo de los otros. A todos Dios nos ha querido dar, por tal razón nos ha puesto para que disfrutemos. Dios nos ha hecho a cada uno para que disfrutemos el uno con el otro. A veces pesa lo que pretendemos, lo que sale por nuestras bocas para entrar a la competencia. Que sea nuestra conversación para edificarnos el uno al otro. Todos hemos nacido en Cristo para hacer el bien el uno al otro, hasta saciarnos de bien. Nunca es grato ver a alguien mal, entonces tratemos de saciar de bien porque hemos nacido en Cristo para hacer bien. Algo que hace Él en nuestras vidas, lo hace para que nos amemos. Eso no estaba antes en nuestro pensamiento, pero cuando llegamos a Jesús comenzamos a amarnos los unos a los otros. Lo que más nos puede motivar es el amor.

Estamos en el mundo para dar un servicio a los demás. Hemos nacido para el servicio el uno al otro, por eso tenemos que amar. Ahí es que se deja ver. Somos salvos, hemos alcanzado la salvación, pero no vamos a caminar en esta vida para eso, aunque la vigilamos celosamente, pero hemos llegado a esta tierra para algo. El que es escogido para algo por Dios lo menos que quiere es problemas, pero nacimos y vivimos para eso. El llamamiento ha sido por la gracia no por nuestros méritos, ni cualidades, ni por lo grande y preparados que seamos, porque Dios nos quiere preparar por medio del Espíritu Santo. El Padre no quiere nada del mundo en nosotros sino llenarnos de amor, pero tenemos que estar dispuestos y así el Padre va a seguir haciendo en nuestras vidas. El padre quiere que entendamos que hemos sido llamados por la gracia para hacer un bien a los hermanos. Porque hemos decidido amar y caminar como justos negándonos al yo pecador, porque esto nos separa de Cristo y no podríamos amar.

El que es fuerte comienza a caminar en su fuerza y a amar al débil. Como fuertes tenemos que fortalecer a los débiles. Nos tenemos que convertir en fuertes porque siempre a la Iglesia va a llegar el débil. Hay muchas cosas que podemos hablar, pero mientras estamos en el Cuerpo se habla lo que edifica. Cuando estamos juntos en la Iglesia nos tenemos que edificar el uno al otro. Debemos aprender y mientras más lo hagamos más vamos a hacer. Debemos poner nuestros ojos, nuestra mirada en el amor no en otras cosas. Lo que edifica es lo que más nos conviene el uno al otro. Podemos tener un conocimiento superior, pero no podemos tomar ventaja de eso porque amamos, porque el amor es más fuerte en nosotros. Por amor vamos a enseñar no por ventaja. No tomemos ventaja, amemos, entonces vamos a comenzar a enseñar al débil. Debemos amar. A veces carecemos de amor porque todo el tiempo es para nosotros.

El que entiende perfectamente la naturaleza del Evangelio de libertad se hace fuerte. Hay que entender lo que es la salvación que viene por la gracia. Aquel que carece del conocimiento es débil. No todos son fuertes y entienden. Lo que nos hace abstenernos es el amor a los demás, si aprendemos a amar. Pablo quería enseñar a un pueblo a amar. Mientras más amamos más silencio hacemos. Cuando se comienza a contender se echa a perder la unidad. Debemos entender que hay gente frágil, delicada, pero son hijos y hay que ayudar a llevarlos por amor. No somos muy dados a soportar, a tolerar, por eso Dios tiene que quebrantarnos para aprender a amar. Al débil lo vamos a enseñar a llevar a amar teniendo como esperanza que no es un desechado. Nuestra lucha es que todos nos salvemos. Cuando tenemos un inconveniente es que nos tenemos que negar a nosotros. Neguémonos a tanta dignidad personal. Vamos a negarnos a la quisquilla. Lo primero es amar, lo demás es secundario. Nuestros temas deben ser lo que Dios quiere. No nos estemos agradando nuestra vanagloria sino lo que es bueno. Debemos hacer las cosas para agradar a los demás. Hemos decidido edificarnos el uno al otro haciendo bien. Uno edifica espiritualmente no consintiendo con meros caprichos sino tolerar la debilidad de otros amando. Los caprichos no proceden del verdadero amor. Hay que tolerar por amor mientras el amor crece para estar de acuerdo el uno con el otro.

I Pedro 2:5 Al edificar al hermano nos edificamos a nosotros mismos. Todos somos una casa, nos ponemos uno sobre otros y si dejamos de edificar nosotros mismos dejamos de edificarnos. Es un bien para uno mismo cuando educamos. Vale la pena soportar. Quien sostiene este edificio es Cristo. La maldad y envidia de nadie puede destruír a la Iglesia. ¡Cuánta paciencia tuvo Jesús con los discípulos! Entonces, nuestro maestro es Cristo y por eso tenemos que aprender de Él. Cristo no se agradó a sí mismo sino a los que estaban a su alrededor. Nosotros no somos para agradarnos a nosotros. Cuando ya no estamos para agradarnos a nosotros mismos tenemos que mirar al débil y fortalecerlo o hacerlo grande. Debemos prestar ayuda, socorrer. Estemos dispuestos nosotros a hacer a otros lo que el Padre ha hecho en nuestras vidas. Estemos dispuestos a dar, alentar, prestar ayuda, socorrer. Tenemos que sacar de nuestras vidas esa cáscara dura, por eso no podemos dar y amar. Debemos estar unánimes. Tenemos que entrar por el proceso para que unánimes, con una voz podamos glorificar a Dios y se acabe la contienda porque ésta trae muerte. ¡Glorifiquemos a Dios por habernos llamado a este pacto de salvación! La falta de paciencia es lo que nos lleva a contender. Para que haya armonía y adoración tiene que haber paz y amor. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz