Para el hombre no hay ninguna llenura sino Cristo. Cuando Él llega a nuestras vidas lo llena todo. Antes estábamos tan vacíos. Nuestro Señor Jesús vino a llenar nuestras vidas que estaban vacías completamente. Porque en esta vida no hay nada que llene y si alguien lo sabría era el Padre quien toma la decisión de enviar a su hijo para llenarlo todo. Cuando Jesús nos llena en todo, hay gozo aunque haya problemas. Cuando no ha sido llena parte de nuestra vida es que Él no ha llegado y no lo conocemos. Si el no está, hay un gran vació. Hay personas que gustan decir que nunca sienten nada y es porque se han ido lejos del Señor. Ya Jesús no está porque se deja de orar, de buscarlo y se está en la carne. Descubramos siempre las Escrituras. Ellas están ahí, la Biblia es un tesoro y tenemos que sacarlo. Jesús llena al hombre completamente.
Las Escrituras o nos bendicen o condenan, acusan o dan la libertad. ¿Es que acaso no hay sabios entre nosotros para juzgar lo que está bien o mal? Dependamos de Jesús completamente para que Él lo llene todo. Jesús pagó un alto precio para llenar nuestras vidas en todo. Nadie puede llenar a nadie, ningún mortal puede llenar a otro mortal. Cristo murió para llenarlo todo en nosotros. Subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. ¿Qué mortal tiene este poder? El que nos llena es el que subió el primer, segundo y tercer cielo.
Pablo en el cepo, con azotes en las espaldas, sangrando, tenía hambre, bajo toda aquella ansiedad de la oscuridad, bajo unas circunstancias donde no había nada, comenzó a proclamar el nombre de aquel que lo llena todo y de pronto se abrieron aquellas puertas, se rompió aquel yugo y lo llenó todo. Hechos 16: 23-26 En ocasiones decimos con tanta frialdad que estamos vacíos. Cuando no estamos llenos es porque de verdad Jesús no ha llegado a nuestras vidas. Tal vez tenemos un conocimiento, pero Él no está. Cuando decidamos estar postrados ante Él y adorarlo como niños, con todas nuestras fuerzas, entonces seremos llenos en todo.
A veces vivimos pensando que la Iglesia es la que nos tiene que cargar. El que descendió tan bajo como es esta tierra, dejando su gloria, su poder, ascendió a lo más alto del tercer cielo, sufrió la más profunda humillación, se despojó de sí mismo; y nosotros no somos capaces de negarnos a nosotros mismos. Desconocemos que Él tomó toda humillación, tomando forma de hombre, con nuestras necesidades, cansancio, sueño, hambre, etc. Él no tenía que hacer tanto porque nosotros no nos lo merecíamos. Teniendo cuerpo humano se cohibió del alimento, del descanso, se negó a sí mismo para llenarnos en todo. Se humilló hasta la muerte y muerte de cruz, la muerte más humillante por amor a nosotros. Tiene un nombre que es sobre todo nombre. Estuvo aquí y ascendió al tercer cielo y lo llenó todo. El Padre lo recibió y lo sentó a su diestra.
¿Qué piensan los ángeles de nosotros? Es saber darle el valor. Jesús tuvo distintos procesos, estuvo con el Padre, luego con los discípulos y ascendió al cielo en Espíritu, no en la carne. Fue a llenarlo todo para ser fuente de donde brota toda bendición para nuestras vidas. Nuestro gran problema es que Jesús se vaya de nosotros. Jesús otorgando, concediéndonos todo a nosotros criaturas suyas, según nuestras diversas capacidades porque Él es quien reparte, da de acuerdo a las necesidades que hay en la iglesia con todos los dones de gracia del Espíritu Santo. Una iglesia no debe carecer de nada sino tenerlo todo. Jesús ascendió para que lo tuviéramos todo en su muerte. Lástima que a veces lo echamos para un lado y caminamos como bien se nos place. Jesús tomó nuestra naturaleza y ascendió para tomar su gloria y desde ahí lo llena todo. Jesús vino una vez a la tierra para morir lo demás es para su gloria y nadie aguanta su gloria. El Cristo de la gloria es el mismo Jesús que caminó sobre esta tierra y sigue amándola como cuando se dio en la cruz. Él vive pendiente de nosotros, sigue sanando al doliente, consolando a los afligidos, su amor lo llena todo.
Cuando a la carne se le da lugar ella quiere volver a su antigua casa y el problema es que antes de conocer a Jesús era un demonio que nos poseía, pero luego vienen ocho demonios más a poseernos. Cuidemos de lo que decimos con nuestras bocas porque quizás Dios luego nos quiere dar otra oportunidad.
Jesús subió a las alturas y no porque quisiera dejar el mundo sino que ascendió en su muerte y no ha dejado al mundo, por eso hay una iglesia. No nos congregamos porque queremos sino porque el amador de las almas lo llena todo, nos une y nos sostiene a cada uno. En su presencia Él lo llena todo por eso ascendió porque desde donde está lo llena todo y es el que hace a favor nuestro. Cuando estaba en la tierra tenía limitaciones como hombre, tomó la humanidad y lo hizo conforme a la capacidad de un hombre, aunque podía estar en todos lados porque el seguía siendo Dios, se mantuvo en Israel, pero ascendió y desde allí llegó a esta Isla. Cuando dejó su cuerpo volvió a su gloria, se vio libre de todas las limitaciones del cuerpo y podía estar en todas partes mediante su Espíritu. Su muerte no fue un fracaso sino una victoria. Él nos llenó y nos sigue llenando. Si pudiéramos amarlo con esa intensidad. A veces nos acostumbramos a afanarnos y no sacamos un momento para postrarnos a sus pies. El venció y si Él nos llenó en todo venceremos también.
Colosenses 3:11 Cristo es el todo y en todo. A veces pensamos que Jesús podía tener preferencia sino que Él quiere llenarlo todo. Todo el que cree ha sido adquirido, tomado por su sangre. Esta es la que nos ha dado vida y nos limpió todos nuestros pecados. Cuando los ángeles nos miran ven la sangre de Cristo entonces si lo poseemos en todo nuestro ser Él tiene que llenarlo todo en nosotros. El día que Jesús llega entonces lo cambia todo. Sabiendo que Jesús es la fuente de donde proceden todas las cosas entonces a Él solo podemos retornar porque Él es el todo en nuestra conducta, caminar y pensar. Él es la vida del verdadero creyente.
Juan 14:20 El Padre está en Jesús, Jesús en nosotros y nosotros en Él. Juan 17: 23 Con la potencia de su Espíritu es que Jesús va a vivir en nosotros porque tenemos que tener su fe. Efesios 3: 19 Toda la plenitud de Dios es conocer el amor de Cristo. La muerte de Cristo es la medida de su amor. Es lo máximo, amor que excede a todo conocimiento. Por la plenitud de Dios hemos de entender todos aquellos dones que Él ha prometido y estaremos llenos de amor, misericordia y bondad. El que está lleno de Dios no puede llenarse del pecado ni de Satanás. Si Jesús ha llenado todo, Satanás no puede ni siquiera rozarnos. El enemigo llena cuando el alma está vacía y la llena de pecado. El pecado no tiene parte ni suerte cuando se está lleno de Jesús. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Cristo es el Único que lo Llena Todo, Él Me Llena Completamente
Efesios 4:10
“El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.”
Para el hombre no hay ninguna llenura sino Cristo: cuando Él llega a nuestras vidas, lo llena todo, y hay gozo aunque haya problemas. Ningún mortal puede llenar a otro mortal; el que nos llena es el que subió por encima de todos los cielos. Estos son los puntos para la semana.
- Cuando una parte de nuestra vida no ha sido llena es porque Jesús no ha llegado ahí. El que dice que nunca siente nada se ha ido lejos: dejó de orar, de buscarlo, y está en la carne.
- Pablo, en el cepo, azotado y con hambre, comenzó a proclamar el nombre del que lo llena todo, y se abrieron las puertas. Cuando nos postremos a adorarlo como niños, seremos llenos.
- El que descendió tan bajo dejó su gloria, tomó nuestra naturaleza con hambre, sueño y cansancio, y se humilló hasta la muerte de cruz; y nosotros no somos capaces de negarnos a nosotros mismos.
- Jesús ascendió para ser fuente de toda bendición, y desde allí reparte los dones del Espíritu según las necesidades de la iglesia. Una iglesia no debe carecer de nada; nuestro gran problema es que Jesús se vaya de nosotros.
- Cuando a la carne se le da lugar, quiere volver a su antigua casa, y lo que regresa es peor que lo que había antes. Cuidemos lo que decimos con nuestra boca.
- No nos congregamos porque queremos, sino porque el amador de las almas nos une y nos sostiene. Desde su gloria, por su Espíritu, está en todas partes: su muerte no fue fracaso sino victoria.
- Cristo es el todo y en todo. El que está lleno de Dios no puede llenarse del pecado ni de Satanás; el enemigo solo llena el alma que está vacía.
Saca un momento cada día para postrarte a sus pies y adorarlo como niño, en lugar de dejar que el afán ocupe ese lugar.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Un Vaso Vacío que Jesús Llena
Efesios 4:10
Para leer en voz alta con los niños
“El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Jesús bajó del cielo a la tierra y después subió más alto que todos los cielos para llenarlo todo. Piensa en tu corazón como un vaso vacío: solo Jesús lo puede llenar hasta arriba.
- Ningún juguete, ningún amigo y ninguna persona puede llenar tu corazón. Solo Jesús. Cuando Él llega, hay alegría aunque haya problemas.
- Pablo estaba preso, con la espalda herida y con hambre, y se puso a cantarle a Dios. Entonces las puertas de la cárcel se abrieron. Así de grande es el que lo llena todo.
- Jesús dejó su gloria, vino a la tierra y sintió hambre, sueño y cansancio como tú. Hasta murió en la cruz por amor a ti, aunque no lo merecíamos.
- Si dejas de orar y de buscar a Jesús, el vaso se va quedando vacío. Y cuidado: cuando un corazón está vacío, el enemigo lo quiere llenar de cosas malas.
- Pero cuando tu corazón está lleno de Jesús, el pecado no tiene lugar ahí. Lo que está lleno no tiene espacio para otra cosa.
- Jesús ahora está en el cielo, pero con su Espíritu puede estar contigo en tu casa, en la escuela y en la iglesia, todo a la vez.
¿Con qué cosas tratamos de llenar el corazón en vez de con Jesús?
Esta semana, antes de dormir, arrodíllate un ratito y adóralo como un niño.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
