Mega Zoé
Estudio #0499Iglesia en las casas

El Creyente que Desafía y Desprecia a Dios, ¿Quién Podrá Librarle?

Este estudio llama a vivir en santidad y perseverar en la oración.

Antiguo Testamento1 Samuel7 min lectura

No se nos olvide que nuestras vidas son un culto a Dios. Llegamos a la casa de Dios dándole culto a Dios. Cuando Dios escoge hombres los convierte para que le hagan culto a Él. En ocasiones, en nuestro diario vivir no le damos culto a Dios hiriéndole con nuestras faltas. Dios es un Dios de amor que es fuerte, en Él no hay fragilidad. Dios no conserva a nadie que no sepa darle culto para Él. Tenemos que mantenernos mirando siempre a Dios. Cada hecho y cada mover nuestro suben a Dios y Él contesta de acuerdo a estos. Así nos vendrá lo que Él moverá para nuestras vidas. En Dios está la vida y la abundancia, pero también está la muerte. De nosotros depende el bienestar para nuestras vidas, el ponernos en pie y buscarlo mientras pueda ser hallado.

Cuando Dios escoge es porque Él quiere que hagamos lo que Él quiere, pero fácil le es a algunos contender con Dios como si Él no existiera. Cuando Dios escoge no hay derecho para hablar sino ser dirigidos de su buena voluntad. Cuando no hacemos lo que Él quiere buscará a alguien de inmediato y saldremos perdiendo. Dios nos escoge y no es para que le estemos sugiriendo a Él lo que nos parece bueno. Dios escogió a Saúl para que terminara con Amalec. Le dio una orden porque Él es el único que pueda dar órdenes en la tierra. Cuando Dios pide cuentas no hay nadie que pueda sostenerse. Saúl se olvido que Dios le había dado órdenes, le había dicho a Moisés que iba a terminar con la descendencia de Amalec y le dió la orden a Saúl para hacerlo y no lo hizo, por lo tanto Jehová lo desechó. El que hace diferente a lo que Jehová manda Él lo desecha. Saúl destrozó los planes de Dios, se le olvidó que Dios sostiene su palabra porque lo que Dios dice lo va a cumplir. A Saúl se le olvidó que había sido escogido por Dios, pero no para cambiar los planes divinos.

Números 20:23, 28 Moisés había vestido a Aarón bajo la gloria de Dios y luego lo desnudó. Éxodo 32: 21 Aarón jamás pensó que el atrevimiento de sus decisiones que le llevó a que sus ropas le fueran quitadas, fue rebelde como cuando preparó para el pueblo un becerro de oro. Perder lo que Dios nos ha dado para darle culto a Él es algo triste. Dios no nos dio la vida para desperdiciarla ni para hacer pecado y tomarla como liviana sino para darle culto a Él. Cuando Dios escoge es para que seamos completamente para Él y no para nadie más.

Cuando Judas fue escogido entre los 12 discípulos no era para traición ni rebeldía. La altivez se opone a la presencia de Dios. La rebeldía es muy peligrosa ante el Dios vivo. Es un gran mal para el que la deja llegar a su corazón. Cuando representamos a Dios en esta tierra y podemos tener el sentir de Dios podemos percibir de los seres humanos cuando se rebelan. Es contra Dios que se revela el hombre. Dios nos dio la existencia. La rebeldía y es poner por alfombra lo que es santo y lo que es puro. Jesús ha llenado de bien nuestras vidas, entonces cómo venderlo por unas monedas o pasiones. La carne se apodera de la vida y de la mente. El que nos ama no tiene precio. Nosotros sí tenemos y es la sangre del cordero. Dios ha hecho planes para nosotros hasta el final de nuestras vidas. El organizó nuestra muerte hasta la eternidad como lo había hecho con Saúl, Aarón y Judas, pero entró el pecado y los planes de Dios no los hicieron. Toda dificultad que puede haber entre el hombre se puede arreglar con un juez, pero si un hombre peca contra Dios quién lo puede reconciliar. El que peca contra su hacedor quien puede remediar esto. Es el mayor insulto que se pueda hacer.

Los hijos de Eli eran los que le hacían culto a Dios y nosotros hemos sido llamados para hacer culto a Dios, para adorarle y bendecirle. Dios nos escogió en la eternidad para hacerle culto a Él todos los días de nuestras vidas. Mejor es morir que pecar contra el que nos creó. Estamos para adorarle, bendecirle y santificar su nombre. Entonces si contra Dios se peca se tienen que esperar juicios severos porque se peca contra el que nos llamó. Los hijos de Aarón estaban pecando contra Dios. En el culto que se estaba haciendo no se le estaba dando la gloria a Dios sino que se estaba pecando contra Él. ¿De donde se toma tanta confianza y plenitud de libertad para pecar contra Dios? Entonces en vez de llevarle a Dios el culto puro se le llevaba un culto impuro.

Dios es santo y bueno, levantarnos contra Él es lo peor. Lo que se esconde no prospera y es para destrucción. Dios terminó con Saúl como terminó con los hijos de Eli. Dios no permitió el pecado de ellos. El constante pecado de los hijos de Eli hizo que Dios determinara destruirlos. Dios no es ciego, Él ve. Cuando Dios dice que se acabó se acabó. Jehová mira con ojos puros y uno tiene que mirar conforme a Dios.

A Dios se le da culto en santidad, para eso hemos sido creados. Lo que poseemos en esta tierra no va a sustituir nuestra adoración a Dios. Nuestra búsqueda determina lo que Jehová dará a nuestras vidas. Eli pensó que Dios le había separado y le había dado bienestar. Ellos se sirvieron de lo que Dios no le había dado y comenzaron en su lujuria. Eli los llevó al infierno sin arrepentimiento. A Eli se le olvidó el culto a Dios y que no son los grandes ruidos sino el culto a Dios. El éxito está en mantenerle el culto a Jehová en santidad. Dios los había escogido para ponerle sacerdocio y por ser hijos de sacerdotes Jehová no les iba a permitir el pecado.

La gente confía en una iglesia y tiene la necesidad de encontrarse hermanos puros. Cuando Dios nos llama es para que le demos honor a lo santo. No son las riquezas ni los puestos sino el honor que nos da Dios para darle culto en santidad y pureza. Dios mira con pureza al hombre en la tierra, a los niños, a las mujeres, a la juventud. Entonces tenemos que mirar con pureza. Estamos combatiendo con el pecado de la lujuria no podemos ser partícipes del pecado de los hijos de Eli. El pueblo que da culto a Jehová tiene pies limpios. En vez de santificar no ensuciemos. Cuando Dios no da no es para tomarlo para nuestra pertenencia. Los hijos de Eli robaban y Eli participaba. No les hacía falta nada, pero el pecado induce a robar. Eli tenía la comida santa que Jehová le tenía para él. Ceder al libertinaje es honrar al que está pecando más que honrar a Dios. Eli disimulaba y honraba a sus hijos más que a Dios. Eli sabía las mañoserías de sus hijos, pero disimulaba.

Hay que separarse del pecado para que haya bien en las vidas. A Eli se le quitó el sacerdocio. El que desprecia a Jehová Él lo quita. Se tiene calamidad en la casas por no hacer culto a Dios. Jehová se va cuando no hay culto para Él. La santidad es lo que provoca hacer culto a Dios. Eli tuvo una muerte trágica cuando se enteró de toda el mal que le vino porque no quiso apartarse del pecado. Dios levantó un sacerdocio fiel y santo. Dios se levanta para que le demos culto. Jehová es el que provee. No es en grandes glorias sino en pureza. Dios aborrece el pecado, busca hombres que estén dispuestos a darle culto a Él. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz