David se marchó pacíficamente de su ciudad y luego regresó. Aunque carecía de fuerzas y voluntad, Saúl procuraba matarlo pues estaba completamente rendido y perdido, pues Dios ya le había quitado su favor. A veces pensamos que como la gracia de Dios está ahí y como tenemos el abraso del hermano todo estará bien, pero si de algo debemos temer es que como a Saúl, Dios no nos quite su favor.
Los ejércitos de Israel y los filisteos estaban ya dispuestos para el enfrentamiento. Había una guerra que Israel estaba perdiendo. A David no le era desconocido nada, como profeta lo sabía todo. Por eso, en su cuerpo sentía fuertemente la carga, porque sabía que en aquel momento los filisteos eran más fuertes que Israel. Esto era así debido a que ya Saúl no tenía el favor de Dios. Eso significaba que no solamente podía morir Saúl sino que también podría morir Jonatán, amigo intimo de David, aunque ya había una distancia entre ellos. En David había una sobrecarga y gran cansancio físico. Iba a pelear contra los enemigos de Israel aunque no tenía un ejército grande. Dios nunca le permitió que creciera su ejército a más de 600 hombres hasta que él no entendiera unas cosas. David nunca dejó de cuidar a su gente. A veces pensamos que las cosas están seguras, pero en la vida nada es seguro, por eso no podemos dejar de luchar. Todo en la vida se debe cuidar y proteger.
Los amalecitas atacaron la ciudad donde vivía David y lo tomaron todo llevando cautivos la familia de David y las de sus hombres guerreros. Como David frecuentemente hacía incursiones al territorio amalecita, así éstos estaban esperando el tiempo apropiado para atacar. El creyente debe saber que las miradas de todos siempre están sobre nosotros. Los amalecitas estaban pendientes de cada movimiento de David para meterse y destruir. Nuestros cuerpos no son movidos por nuestras fuerzas sino por nuestra pasión y eso es lo que nos hace ser unos buenos guerreros. A David le llevaron todo, su familia, hijos, esposa, todo. Pero, David mostró en esta situación su gran discernimiento del carácter de Dios. Si como iglesia nos dedicamos a conocer el carácter de Dios sabremos cómo actuar, haciéndolo con justicia de acuerdo al carácter del Dios vivo. Al David tener un conocimiento del carácter de Dios, de inmediato acudió a Dios para consolación, pues todo el mundo estaba en contra suya. 1 Samuel 30: 6 Su corazón sentía como rey sabiendo que los filisteos estaban mejor preparados que el pueblo de Israel y conociendo como estaba Saúl y como estaba el ánimo de todos ellos. David supo claro que en aquella gran crisis no había donde buscar nuevas fuerzas, salvo Jehová. Era un día gris, turbio en que no sabía qué hacer. David no era el más perfecto, pero sabía tener un corazón para Dios y eso debemos tener nosotros.
Los hombres de David comenzaron a murmurar contra él. Lo que sostuvo a David en ese momento tan difícil fue su relación y amor a Dios. Por eso nunca nadie pudo derribarlo y a nosotros tampoco nadie podrá hacerlo. Se amotinaron todos contra él, por eso David se afligió. Ellos pensaron que David era el causante de aquella calamidad por haber provocado a los amalecitas. Se habían olvidado de la palabra que Dios había hablado, se olvidaron de inmediato de la esperanza de que David sería su rey y de que ellos iban a ser los futuros generales y capitanes, porque así Dios lo había prometido. Murmuraron el mismo día de la victoria de David.
Tengamos cuidado con lo que hablamos cuando estamos cansados y abrumados, porque eso que decimos marcará nuestro futuro, aunque Dios quiera un futuro mejor para nosotros. Aquel pueblo que estaba cansado y abrumado miró a David y vieron que no le podían pedir ayuda, pero David dejó ver que él era un guerrero aún en lo más difícil. Nuestro problema es que vemos lo que está frente a nuestros ojos y no lo que Dios está dispuesto a hacer. Aquellos hombres se declararon derrotados. Todos los que se habían acercado a David eran pecadores a los cuales él les había dado refugio y alimento. Ahora amenazaban con apedrearlo. En tales circunstancias se necesita una fe muy grande. David se fortaleció en Jehová y eso era lo grande de él. Nunca miremos solo lo que está al frente, levantemos nuestra mirada a Dios y Él nos va a hablar.
La desconfianza, el descontento, la impaciencia de aquellos hombres les iba a traer aflicción y mucha miseria. David lo soportó todo con el mejor ánimo, aunque era el que más motivos tenía para lamentarse. El pueblo le dio rienda suelta a sus pasiones, pero David puso en práctica su fe, su fortalecimiento en Dios. Así debemos hacer nosotros, fortalecermos en Dios y no hay algo más grato que sentir que Él está sobre nosotros. No vivamos en desesperación. Algo pudo hacer David en todo su ser interior, guardó la calma mientras todos los demás estaban desesperados. Hay que cuidarse de mantener esa calma interior, pues habrá muchos a nuestro alrededor que nos querrán quitar el ánimo. Parémonos derechos y peleemos la batalla. En ocasiones las grandes calamidades nos quieren quitar la fe. Pero por la fe movámonos solamente para Dios. David sabía que estaba en dificultades, pero consultó con Dios. Había un fin en esto y era recuperar a todos los que amaba, por eso consultó con Dios. Se puso en marcha. Su paciencia y fe apaciguaron el motín y detuvieron la molestia de sus soldados. La fe apacigua todo. Cuando el pueblo vio a David con ánimo de seguir creyéndole a Dios se quedaron tranquilos. David logró con su paciencia y fe apaciguar todo. No hay por qué desesperarse. Hubo 200 de sus hombres que se cansaron y David los dejó cuidando el bagaje (las provisiones y los animales de carga). 1 Samuel 30: 10 Pero, se necesitaban los 600 hombres porque los que habían invadido a David eran más en número. David tendría que seguir creyendo la palabra que el Señor le había dado. Así, David peleó y ganó la batalla, recuperó el botín y no perdió nada. No es lo que está al frente nuestro sino lo que Dios va a hacer.
David no se levantó en contra de los doscientos que se habían quedado por cansancio sino que les demostró compasión. La providencia de Dios siempre va a estar para lo que nos hace falta, pero lo que la mueve es nuestra fe. No nos detengamos en lo que no debemos detenernos. Dejemos que sea Dios el que haga. Nunca menospreciemos a esas personas que como los doscientos no pudieron seguir a la batalla porque no todos tienen las mismas fuerzas. Hay distintas funciones en lo que es la iglesia. David siendo generoso les dio lo suficiente del botín obtenido. El no quería enriquecerse sin agradecer. No se quedó con todo sino que lo repartió. El corazón de David era como el de Dios. Lo que el envió iba lleno de oración. En nuestra victoria obtengamos nuestro botín y en nuestra bendición démosle a los que les haga falta. Seamos guerreros para poder tener nuestro botín. Mientras más luchemos, amemos, nos fortalezcamos y creamos a Dios en fe, entonces en nuestras manos tendremos un botín para nosotros y para repartirle a otros. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
David Se Fortaleció En Jehová Yo También Lo Haré
1 Samuel 30:10,21
“Y David siguió adelante con cuatrocientos hombres; porque se quedaron atrás doscientos, que cansados no pudieron pasar el torrente de Besor.”
Los amalecitas se llevaron todo lo de David, sus propios hombres hablaron de apedrearlo, y en esa crisis no había dónde buscar fuerzas salvo en Jehová. David se fortaleció en Jehová, y eso era lo grande de él. Estos son los puntos para la semana.
- Saúl había perdido el favor de Dios. No confiemos en que, porque la gracia está ahí y tenemos el abrazo del hermano, todo estará bien: temamos que Dios nos quite su favor.
- En la vida nada es seguro, por eso no podemos dejar de luchar; todo se debe cuidar y proteger. Las miradas de todos están sobre el creyente, y el enemigo espera el momento para meterse.
- David conocía el carácter de Dios y acudió de inmediato a Él para consolación. No era el más perfecto, pero tenía un corazón para Dios, y eso debemos tener nosotros.
- Cuidado con lo que hablamos cuando estamos cansados y abrumados, porque eso marca nuestro futuro. Aquellos hombres vieron lo que tenían al frente y no lo que Dios estaba dispuesto a hacer.
- David guardó la calma cuando todos estaban desesperados, consultó con Dios y se puso en marcha. Su paciencia y su fe apaciguaron el motín; peleó, ganó y no perdió nada.
- Doscientos se cansaron y David no se levantó contra ellos, sino que les tuvo compasión y les repartió del botín. No menospreciemos al que no pudo seguir: no todos tienen las mismas fuerzas.
- Mientras más luchemos, amemos, nos fortalezcamos y creamos a Dios, tendremos en las manos un botín para nosotros y para repartirles a otros.
Cuando llegue el cansancio o la queja, calla, levanta la mirada y fortalécete en Jehová en oración antes de hablar o decidir.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Doscientos Cansados en el Arroyo
1 Samuel 30:10,21
Para leer en voz alta con los niños
“Y David siguió adelante con cuatrocientos hombres; porque se quedaron atrás doscientos, que cansados no pudieron pasar el torrente de Besor.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: David siguió a la batalla con cuatrocientos hombres, y doscientos se quedaron porque estaban muy cansados para cruzar el río. Unos enemigos se habían llevado a las familias de David y de sus hombres, pero David le pidió fuerzas a Dios y fue a rescatarlas.
- Cuando pasó lo malo, los hombres de David se enojaron con él y hasta querían tirarle piedras. Todos estaban desesperados.
- David no se puso a gritar ni a quejarse. Se fue a Dios, y Dios le dio fuerzas. Eso significa fortalecerse en Jehová.
- Cuidado con lo que dices cuando estás cansado o enojado. Las palabras de queja hacen daño y no arreglan nada.
- David le preguntó a Dios qué hacer, salió a pelear y rescató a todos. ¡No perdió nada!
- Cuando volvió, David no regañó a los doscientos cansados. Los saludó con paz y compartió con ellos lo que ganó.
- No te burles del que no puede tanto como tú. Todos tenemos fuerzas distintas, y a Dios le gusta que compartamos.
¿Qué haces tú cuando estás cansado o triste?
Esta semana, cuando sientas ganas de quejarte, haz primero una oración corta pidiendo fuerzas.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
