Mega Zoé
Estudio #0511Iglesia en las casas

Separados De Dios Nada Podemos Hacer

Separados De Dios Nada Podemos Hacer llama a perseverar en la oración y permanecer en la verdad.

Nuevo TestamentoJuan6 min lectura

Separados de Dios nada podemos hacer. Nos traicionamos nosotros a nosotros mismos. Porque estamos llenos de tantos argumentos, de tanta lógica y razonamientos humanos. El hombre es capaz de enfrentar a otras personas y no a si mismo. Muchos están llenos de tantas cosas que viven cargados. Sus conversaciones no son sinceras. Bienaventurados los que viven una vida liviana porque han decidido caminar en pureza, en la verdad. No te conviertas en pura mentira. Hablemos las cosas como son no con mentiras, pues lentamente se va uno alejando de Dios. Pensamos que sabemos cómo vivir la vida y cómo tomar decisiones por nosotros mismos, pero separados de Dios nada podemos hacer. Si en verdad decidiéramos conocernos nos enfrentaríamos a nosotros mismos y supiéramos tomar las mejores decisiones.

Algunos están llenos de mucha vanidad, una vanidad que zarandea, que les posee y les hace actuar mal. Están llenos de sentimientos. Cuando se habla de acuerdo a la vanidad nos convertimos en autosuficientes. A veces según va pasando el tiempo queremos darle ayuda a Dios, pero nosotros sin Él nada somos; Él sin nosotros sigue siendo Dios. Hay que vivir con convicción, no en fantasía sino en pura realidad. Al estar tan llenos de nosotros mismos creemos que podemos caminar conforme a lo que pensamos olvidándonos que sin Dios no somos nada. El que piensa solo en sí mismo no quiere ver los que están a su alrededor y se convierten en personas crueles.

No hay exigencia mayor para alguien en la tierra sino para aquellos que somos hijos de Dios. Hay que estar en Él para poder tener vida, la vida esta en Él. La vida no es por el aire que respiramos, la vida es por Cristo, si Él no estuviera en nosotros, ¿cómo estaríamos? Si Él no estuviese en nosotros no tuviéramos paz. El futuro es incierto, si estamos llenos de nosotros mismos no habrá consuelo. Buscamos fuerzas para poder vencer y nos llenamos de nosotros mismos en vez de llenarnos de Dios que es lo que nos conviene. Debemos buscarlo a Él y darle gracias al Señor por todo lo que nos ha dado.

Cristo es la vid. El pámpano es el que produce el fruto. Del pámpano no viene la vida sino de la vid. El pámpano se alimenta, depende totalmente de la vid. Entonces aquel que ha creído sabe que depende de la vid porque en el pámpano no está la vida. Nosotros somos el pámpano de la vid y de la vid fluye vida al pámpano y si nosotros somos pámpanos la vida de la vid es lo que tenemos que dejar fluir en nosotros. Fuera de Él no tenemos vida. Tenemos que morir a tantos argumentos porque esto es morir a nosotros mismos para no alimentarnos de ninguna otra fuente. El pámpano se tiene que podar, pero la vid no porque ella es un tronco fuerte. Tenemos que morir cada día para ser un pámpano que tome de los nutrientes de la vid. ¿Cómo vamos a adquirir y alimentarnos de la vid si todo nuestro ser está lleno de nosotros mismos? El pámpano es el que da su fruto y tenemos que darlo a 100, 60 y 30 por uno. Cuanto más nosotros muramos a nosotros mismos más fruto podemos dar. Si dejamos que la vid fluya en nosotros tendremos para ganar. Busquemos que en nuestras vidas viva Cristo. Para estar en los negocios del Padre nos es necesario morir.

Pedro fue muriendo cada día a él mismo y Cristo se fue haciendo más grande en su vida. Pedro se había gastado y pudo moverse con compasión porque fue capaz de morir a él para que la vida de Cristo lo llenara. Si queremos ser piadosos y que Cristo esté depositado en nosotros tenemos que morir a nosotros mismos. Si no permanecemos en Cristo Él no permanecerá en nosotros. El pámpano es para dar fruto. El pámpano no sirve para hacer muebles sino que tiene una utilidad y es dar fruto. Cristo se quiere manifestar sobre esta tierra, en nosotros que somos los pámpanos. Si decidimos permanecer en Él vamos a dar mucho fruto. Para poder dar fruto hay que amar. El amor no viene de nosotros sino de Dios. Dios escogió a Pedro porque estaba dispuesto a dar el 100 de si mismo. Según los días, a Pedro se le cortaba como a un pámpano para que diera fruto.

Pensamos que nuestra vida es fácil, pero los verdaderos pámpanos son cortados y es quitado de ellos lo que estorba para que haya verdor, pueda florecer y dar fruto porque en lo seco no se puede dar fruto. Cuando uno ama se está decidido a ser como un Pedro. Cuando Dios escoge para que demos el 100, 60 y 20 lo hace para quitar todo lo que somos, nuestros argumentos, para que todo lo nuestro muera para llenarnos de frutos. A través de la negligencia del ser humano, como la falta de oración se pierde el contacto con el Señor. El secreto de la vida de oración es de éxito, es permanecer sobre toda tempestad. Mientras más oramos más cerca estamos de Jesús y así vamos muriendo a nosotros mismos.

Tan importante es para una rama dar frutos así es el pámpano. Nosotros sin Dios estamos secos no podemos dar ningún fruto. El 100 no es la capacidad humana sino la disposición de amar. Nuestra existencia la hemos extraído de la misma vid. Somos lo que somos hoy día porque lo hemos tomado de la vid. El que se ha separado de Él vuelve atrás y aun peor le poseen siete demonios más. Hay un mundo lleno de ramas secas separadas de Dios, llenos de pecado porque cuando nos separamos de él nada podemos hacer con nuestras fuerzas. El pámpano que dice que no necesita de la vid es un pámpano que no sirve para nada porque está seco, separado de la vid. Si no hay comunión con la vid hay ningún fruto. No se puede hacer nada sin Jesús porque en nosotros no hay nada bueno, no hay piedad, bondad, misericordia, porque esto viene de la vid.

Sin la gracia de Cristo el ser humano no puede hacer nada. Solamente en Cristo es que nuestras vidas cambian y dependemos totalmente del Señor como ramas que somos. No dependemos del hombre sino de Dios para que tomemos todo lo bueno del Él para tener en nosotros porque necesitamos producir en otros un bien, un bienestar. Separados de Él lo único que tendremos es tristeza, dolor. No por mucho que nos esforcemos haremos las cosas, sino porque podemos levantar nuestros ojos, nuestras manos y oración a Él para recibir. Él es la vida y la verdad. Separados no podemos hacer nada, porque el pámpano en sí es inútil, se seca. Mejor es no haber nacido que conocerlo y volver atrás. Separados de Él nos convertimos en inútiles. Cuando el hombre se seca es porque ha dejado de orar. El pámpano que pierde la comunión con Dios no llega a conocer los misterios del Señor y la rama se seca porque separados de Él nada podemos hacer. Ahí comienzan los grandes problemas y los ataques. Judas no quiso estar cerca de la vid y así se condenó. Seamos fieles. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz