Mega Zoé
Estudio #0515Iglesia en las casas

Miraré Para Cumplir Con El Ministerio Que Recibí Del Señor

Miraré Para Cumplir Con El Ministerio Que Recibí Del Señor llama a servir fielmente al Señor y perseverar en la oración.

Nuevo TestamentoColosenses6 min lectura

Mirad. Cuando no queremos ver ni entender, no miramos. Debemos mirar todas las cosas para no caer y para verlas claras. Debemos mirar cuidadosamente el ministerio que hemos recibido del Señor. Mientras más veamos más y mejor vamos a caminar. Mirad que llevemos a cabo la porción del servicio que se nos ha encargado por parte del Señor. A todos se nos ha repartido una porción del servicio en la casa de Dios. Dios lo ha encargado y es de gran alegría que de la porción que Dios ha dado resulte la buena cosecha. La buena cosecha es el resultado de lo que bien se ha trabajado. No es en vano hacer bien y el cumplir el ministerio.

Pero, lo que es compromiso a veces nos causa miedo y se le huye. Si nosotros los creyentes entendemos este versículo, muy bien veremos el compromiso que Dios nos ha dado y lo cumpliremos. Pablo le aconsejaba a Arquipo que llevara a cabo la porción del servicio que le había dado el Señor. Las personas son bien olvidadizas porque no ponen el corazón en lo que hacen, porque no aman. Todos tenemos la capacidad de mantenernos haciendo el bien a otros. Pero hay que amar. Miremos todos de hacer bien la parte que se nos ha encargado. No hagamos las cosas por mero compromiso. No dejemos de hacer el servicio por nada en la vida porque quien nos lo ha encargado no han sido hombres sino el Señor. El mismo Dios que nos lo dio, nos pedirá cuentas. Dios confía en nosotros y nos da un trabajo para hacer, aun no teniendo nosotros ninguna gran cualidad para hacerlo. Él sabe lo que ha hacer en nuestras vidas y nos confía un servicio porque cree que nosotros lo podemos hacer bien, pero algunos dudan. El confió en nosotros para hacer, por eso en lo débil nuestro Él se hace grande y nos hace fuertes. Si no estamos haciendo la porción que se nos ha dado, tal vez es porque se nos ha olvidado el compromiso y por eso debemos velar. Cuidado, miremos bien, porque podemos estar mirando ahí en lo que Dios nos ha dado y no estar viendo realmente.

Hay cosas que podemos estar haciendo que parecen propias de la religión y no se nos han encargado. Un pueblo se alimenta del poder de la Palabra que le aconseja, que le despierta a la verdad y a la claridad de la voluntad de Dios. Muchas cosas parecen bonitas pero no son la esencia de lo que es el evangelio del Señor.

Mateo 6:1 Guardémonos de tratar de demostrar a los demás lo bueno que somos para que ellos nos vean. Hagamos las cosas y que nadie nos vea hacerlas. No hagamos las cosas para ganar puntos con los hombres sino que salgan de nuestro corazón por amor. Hagámoslo para que nos vea Dios. A veces cosas que son dignas se hacen por motivos falsos. Así juega el mundo, pero en la casa de Dios no es así, tengamos cuidado pues hay muchos motivos falsos. Si algo sabía Jesús era lo que había en el pueblo judío. Ellos estaban buscando que se les diera reconocimiento, que se les aplaudiera. Todo lo que se hace aquí en la tierra y es visto por los hombres para ser aplaudido tendrá su recompensa aquí. Así que el que dice, "Hice esto o aquello…", no tendrá ninguna recompensa en el cielo o en la eternidad porque ya la recibió de los hombres aquí en la tierra.

Mateo 18:10 En la iglesia hay gente que se cree grande y que ven a otros como pequeños. Miremos que no menospreciemos a los pequeños porque éstos tienen un ángel que los está mirando. Abramos el corazón para amar a todos por igual. Dios se toma todo cuidado para enviar un ángel a aquel que parece sencillo y le cuida. Ese mismo ángel le informa todo el tiempo a Dios de los que tiene a su cuidado.

Mateo 24:4 Miremos que nadie nos engañe y caigamos. El mundo está lleno de engañadores. Librémonos de no ser arruinados por los engaños de otros. Los engaños llegan al corazón y destruyen, arruinan la vida. No te dejes engañar. Sostengámonos fuerte y venzamos el engaño manteniéndonos cerca de Dios.

Atendamos bien a lo que escuchamos. En muchos momentos de nuestra vida el poder de la Palabra de Dios va a salir par bien. Escuchemos todo lo que se nos habla porque si escuchamos los mandamientos y los ponemos en práctica los obedeceremos. Cuando oímos actuamos y obedecemos. Lucas 11: 35 Cuidado que nuestra luz se convierta en tinieblas. Nuestro corazón lo conocemos nosotros y Dios. Jesús le hace ver a los fariseos que la luz que supuestamente había en ellos en realidad era tinieblas. Cuidado nosotros que no nos confundamos, busquémonos en verdad. Los frutos dicen lo que es luz y lo que es tinieblas.

Lucas 12:15 Cuidémonos de la avaricia porque es enemiga de la cruz. La avaricia se vuelve en tu contra. Jesús enseña que ella es un mal del corazón. Por el exceso de querer tener tanto, seguimos acaparando y no damos a los demás. Aprendamos de los hermanos de Colombia que acostumbran darle un bocado de su comida al otro. No podemos conocer al Dios proveedor si no practicamos el dar. Jehová es nuestro proveedor.

I Corintios 3:10 Cada uno mire cómo sobreedifica sobre el fundamento. Dios nos da la porción para sobreedificar. No podemos construir como se nos antoja porque ya están las reglas para hacerlo como es debido. Hay que hacerlo sobre lo que ya está establecido. Mientras más acumulamos para nosotros es porque menos le damos a Dios. Cuidemos cómo construimos. Como iglesia tenemos que saber cómo sobreedificamos. No somos cualquier cosa. Debe haber una preocupación en nosotros sobre cómo estamos edificando en este evangelio de Dios. Enseñar es algo solemne, hermoso. Procuremos que lo que se enseña concuerde con lo que ya Pablo enseñó, con la gracia que se le fue dada como apóstol. No puede haber otra enseñanza diferente.

I Corintios 10:12 El que piensa estar firme mire que no caiga. Los que son auto confiados son los que creen que pueden gratificar sus deseos y no quedar afectados por ello. Cuidémonos de no caernos luego de haber alcanzado tanto. Levantarse es difícil y luego ¡cómo hay que luchar para mantenerse! No es fácil ver esas caídas. Para no tener caídas dependemos de nuestra oración. Caer no es bueno para nadie.

I Timoteo 4: 16 Tengamos cuidado de nosotros mismos y de la doctrina. Si no se ama, no se ora y entonces ya la vida se ha destrozado. Tengamos cuidado de nosotros mismos, examinémonos, la mejor forma para hacerlo es en la oración. Si no nos cuidamos no podemos enseñar la sana doctrina. Que la vida de Dios permanezca en nosotros. Cuando se deja de orar es porque ya la vida de Dios no está activa y la persona se quiere alejar de Dios, entonces la obra de Dios en Él no puede prosperar. Por eso, me cuidaré de cumplir el ministerio que recibí de Dios. Me cuidaré de mí mismo y de la doctrina. Lo haré para cumplir con la porción que Dios me ha encargado y así tengamos una buena cosecha. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz