Mega Zoé
Estudio #0517Iglesia en las casas

Como Debo Conducirme En La Casa Del Señor

Como Debo Conducirme En La Casa Del Señor llama a caminar con sabiduría espiritual y cuidar la vida del hogar delante de Dios.

Nuevo Testamento1 Timoteo5 min lectura

¿Cómo debemos conducirnos en la casa de Dios, columna y baluarte de la verdad? La iglesia es lo máximo en la tierra. El diácono es el que sirve, no es el más grande de la tierra porque no a todos les gusta servir y para hacerlo le tiene que fascinar el servicio. Hechos 6:1 El servir no es una posición de mucho aplauso en la iglesia. Los primeros diáconos eran designados para cuidar de la distribución diaria de los fondos que había en la iglesia. Por eso el diácono no debe tener doblez de palabra, no puede dar un tipo de informe dependiendo en las circunstancias en que esté. Un diácono siempre tiene que dar un mismo informe donde quiera que esté. Así, que a los creyentes se nos exige mucho. El diácono no debe dar informe contradictorio a diferentes personas en las diferentes ocasiones. Todo diácono debe cuidar su vida con intensidad. El diácono no es codicioso de ganancias deshonestas, porque ellos eran los que llevaban el dinero. Así que, un verdadero creyente debe estar constantemente examinándose. Nadie puede ser un diácono, quien es un servidor, si vive lejos de los hermanos porque a quien se le sirve es a la iglesia y debe estar cerca de ellos. Tiene que cuidar en excelencia su vida para darle a otros excelencia. Donde uno va a ocupar un lugar en la iglesia del Señor tiene que entender que hay unas reglas, una forma de cómo conducirse. Como el diácono está expuesto a recoger dinero tiene que cuidarse de la avaricia. Han de ser sanos en la doctrina y en su vida. Guardemos el misterio de la fe con limpia conciencia. Cuidemos la sana doctrina para no caer en engaño. Hemos conocido la verdad y hay que vivirla. El misterio de la fe es una descripción de la fe cristiana, donde se deja manifiesto por completo en el nuevo testamento. Según tenemos fe otros tienen fe. La fe es para todos. A los apóstoles se les revela el misterio de la fe y nosotros también la podemos entender, conocer y por eso somos felices. El diácono se pone a prueba. No se le suplica que sirva a los creyentes, sino que de él fluye el servir. El diácono es sometido a prueba, observado durante un tiempo y se le dan responsabilidades menores. Al demostrar que es digno de confianza y fidelidad entonces se le puede dar ese cargo. Pablo enseñaba que las diaconisas no fueran calumniadoras, ni estuvieran pasando informes falsos buscando dañar la reputación de otras sino que fueran sobrias, con dominio propio y prudentes. Los diáconos deben ser irreprochables en sus vidas matrimoniales. Lo mejor para nosotros es buscar y vivir la perfección para llevar adelante a la iglesia. Nuestras enseñanzas son con nuestra propia vida. Se les decía a los diáconos que llevaran bien sus casas. En el nuevo testamento el fracaso de los hijos se evalúa como un defecto en el carácter del padre cristiano. El carácter del creyente si no lo ha sostenido en el conocimiento de Dios las cosas no pueden ir bien. Hechos 6:5 La función de Felipe y Esteban era distribuir el dinero para las viudas y al ellos ir manifestando la fidelidad en estos deberes y la calidad de persona que eran, el Espíritu Santo los fue avanzando a más grandes esferas de servicio. Felipe se desarrolló como evangelista y Esteban como un maestro. Pasaron del diaconado a otras labores habiendo ejercitado bien lo primero. Es el Espíritu Santo el que pone en alto al hombre y a la mujer que viven conforme a la voluntad de Dios. Una persona que cumple con fidelidad una tarea asignada, aunque sea de poca importancia vendrá pronto a ser respaldado y valorado por su entrega y fidelidad. En ocasiones, Pablo no sabía si podía reunirse con Timoteo y sabiendo de esas limitaciones le hablaba para que organizara la iglesia. Jesús fue el primero en hablar de la iglesia, hablar de nosotros, porque somos la amada del Señor. Pablo le decía a Timoteo que buscara personas que amaran la iglesia. ¡Cuán fuerte nos levantamos para nosotros mismos! Por eso tenemos que sacar todo el mal en nosotros para que Dios sea manifiesto a la Iglesia. Como creyentes debemos saber cómo conducirnos en la casa de Dios. Las columnas eran la iglesia, el lugar que Dios ha escogido para proclamar y exhibir la verdad. Dios nos escogió a nosotros para proclamar esta verdad, por eso tenemos que ser irreprensibles, no avaros porque representamos a Dios. A nosotros como iglesia Dios nos ha hecho un anuncio. Estamos encargados de la defensa de la verdad. Tenemos que tener cuidado de cómo es la forma de conducirnos en la iglesia. La iglesia debe tener una conducta apropiada, con integridad porque es la casa de Dios. El misterio de la piedad es el que produce toda verdad, es la fuente divina de la piedad que puede haber en el hombre. La piedad brota en el conocimiento de la encarnación, muerte, resurrección y ascensión de nuestro Señor. Jesús se hizo carne y llegó a nosotros. La verdadera piedad fue manifestada en la carne por primera vez cuando nació el salvador por amor a nosotros. No podemos darle poco de nosotros sino el todo. Porque el Padre lo dio todo por nosotros, entonces, ¿por qué hemos nosotros de dar poco? Jesús nos ha dado paz. Fue vindicado por el Espíritu Santo en su bautismo (Mateo 3:6) cuando descendió sobre Él en forma de paloma, en su transfiguración, en la resurrección (Romanos 1:3,4) en su ascensión, (Juan 16:1), fue visto por los ángeles, fortalecido por éstos, predicado a nosotros los gentiles y predicado en todo lo más remoto de la tierra. Fue creído en el mundo, recibido arriba en gloria donde todos en el cielo se pusieron de pie para recibirlo a su actual posición. La iglesia es el lugar más perfecto de cualquier lugar de la tierra. Sepamos como conducirnos en ella, lo debemos hacer con todo nuestro corazón así como lo hacen los diáconos y cualquier creyente que ame servir al Señor. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz