El Anticristo no puede ser manifiesto en la Tierra porque el Espíritu Santo está en ella todavía. Pero, cuando la iglesia sea levantada para irse con el Señor a las Bodas del Cordero (Apocalipsis 19: 9), el Anticristo sí se podrá manifestar. Luego, habrá una batalla en la que el Señor derrotará al Anticristo y al Falso Profeta quien será su compañero de maldad en el tiempo futuro de la Gran Tribulación. El poder de la Palabra de Dios es lo que nos lleva a vencer contra las maquinaciones del diablo. Apocalipsis 19:21 & 12:11 El Señor vendrá, derrotará a sus enemigos y arrestará al Falso Profeta y al Anticristo y los lanzará vivos al Lago de Fuego y Azufre. Al Falso Profeta se le terminará el poder luego que le sea quitado el respaldo de Satanás. Cuidado con el orgullo, a Satanás le es fácil controlar a los que son altivos. En la primera venida de Jesús nadie le verá y la iglesia será levantada. Estamos en los tiempos de los gentiles. Lucas 21: 24 Pero, ese tiempo privilegiado se terminará cuando la iglesia sea levantada. Los que provocaron la rebelión final, el Anticristo y el Falso Profeta irán al Infierno. En tiempos antiguos el general cabalgaba en un caballo blanco luego de una victoria y así será en el tiempo cuando el Señor venga. Apocalipsis 19: 11 En esta guerra se verá el justo juicio de Dios. En esa guerra no se conquistará ningún territorio, porque la Tierra es del Señor. No se peleará por ambición ni por codicia como son las otras guerras. Jesús vendrá con sus santos y sus ángeles (Versículo 14) para que su reino se establezca, porque en la Tierra se tienen que quitar muchas cosas que ofenden según su reino. Por eso, el Señor Jesús, quien es el que pelea, tendrá como nombre Fiel y Verdadero. Tiene que haber un pueblo limpio para que reine conforme a la justicia de Dios. Durante los mil años que Jesús vendrá a reinar en la Tierra, tiempo conocido como el Milenio, no habrá pecado, porque el diablo no va a estar. Sabemos que Jesús es fiel a sus promesas y es verdadero por la eternidad. Su carácter no es inestable sino firme y seguro, con justicia juzga y pelea. Solamente puede gobernar sobre un reino en el cual el pueblo esté dispuesto a vivir bajo justicia. Jesús viene a triunfar sobre los blasfemos que han usurpado el control de este mundo. El orgullo de Satanás habrá gobernado la Tierra. Por eso, el Anticristo nunca dará gloria a otros, porque él no reparte su gloria con nadie. Pero, el Señor lo juzgará y también a La Gran Ramera (la iglesia apóstata y falsa). Jesús vendrá con ojos de fuego (Vs. 12) que atraviesan los secretos del corazón del hombre de la Tierra. Ha de tomar poder para consumir con su mirada. El podrá penetrar con toda sabiduría y podrá detectar toda rebelión e incredulidad. Verá donde está el Falso Profeta. El Anticristo estará rodeado de los mejores peleadores, pero la mirada de fuego de Jesús también lo alcanzará y lo juzgará. Durante toda la vida la Tierra ha sido gobernada por la envidia, el celo, etc. Pero, eso será hasta ese momento en que el Señor acabará con los malvados. Jesús tiene en su cabeza muchas diademas (Vs. 12) por las muchas batallas que ha librado, por sus muchas victorias y su soberanía total, universal, sus conquistas y dominio. Lleva escrito un nombre que nadie sabe y ese es otro misterio. Es un nombre que nadie puede pronunciar. Hay tantos misterios en la persona de Cristo que nadie los podrá conocer jamás. Sabemos que nos perdonó, nos lavó con su poderosa sangre que fue derramada sobre nuestras vidas, pero los misterios de su persona nadie los puede conocer. Sus ropas han de estar teñidas con la sangre de sus enemigos. (vs. 13) Estará siete años celebrando con nosotros (la Iglesia) en las Bodas. Luego, vendremos con él a gobernar la Tierra (vs. 14) Su nombre es el verbo de Dios, la palabra de Dios. No es un arcángel, ni ningún otro ser celestial creado, sino Jesús mismo. Aquel cuyo nombre es El Verbo de Dios. En Cristo, Dios se ha expresado al hombre de una manera plena. Vendrá Cristo con los ejércitos celestiales, con los santos cuyo capitán es el Señor Jesús. Nosotros, que vendremos con él a reinar, podremos ver la destrucción total de los malvados, una escena la cual no será bonita sino muy fuerte a nuestros ojos. De su boca sale una espada aguda. Con su palabra serán confundidos y destruidos los enemigos de toda justicia. La que condenará al mundo será la Palabra que Él dejó. Por eso, es necesario que la recibamos para no ser condenados. Ella nos trae bendición o condenación. Con vara de hierro El habrá de condenar. (Vs. 15) Ejecutará los más crueles juicios contra los adversarios. La espada simboliza el poder irresistible de Dios. El regirá la tierra con un cetro de hierro y no de misericordia para limpiar lo que es necesario. En el piso del lagar será derramada la furia del Dios poderoso. Entonces, será tarde. No será el momento de esperar misericordia, porque se reunirán todos los impíos para ir en contra de Señor. Este jinete en su manto y su muslo lleva también escrito Rey de Reyes y Señor de Señores. (Vs. 16) En el día de su ira establecerá su reino para que moremos en esta Tierra. En el brillo de su manto brilla la santidad y en su muslo hay fuerza. ¿Por qué quejarnos y abandonar a Dios si en su muslo hay poder y en su ropa santidad? Allí habrá la gran cena de Dios. Habrá un ángel parado en el Sol. Es la destrucción de los restantes enemigos de Dios, después del establecimiento de su reino. Se llamarán a los buitres a alimentarse de los destrozados por Jesús. (Vs. 17, 18) El ángel está seguro de lo que estará pasando allí en aquella hora. Entonces, porqué nosotros no hemos de estar seguros de Él. Será la destrucción universal en el desesperado intento de que Jesús no tome las riendas de su reino. Esta tierra desaparecerá y habrá cielos nuevos y tierra nueva. Apocalipsis 21: 1 La bestia se unirá con los ejércitos del mundo para pelear contra Jesús, pero serán lanzados vivos en el lago de fuego y azufre. Los demás muertos con la espada que sale de la boca del Señor serán comidos por los buitres. ¡Qué cuadro más terrible! Escapemos de aquellos juicios que vienen sobre la Tierra. Seamos fieles a Cristo Jesús, quien nos ha comprado con su sangre para darnos perdón y vida eterna. Ahora, tenemos lo mejor, lo más valioso. Cuidemos de lo grandioso que tenemos, que nadie nos tome nuestra valiosa corona. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
