Hay que cuidar el corazón del temor. El temor de Jeroboam lo hizo pecar y tomar decisiones no buenas. Cuando el temor llega nos deja sin entendimiento y llegan los grandes peligros. El miedo que le dio a Jeroboan lo llevó a tomar decisiones con el pueblo. El temor no nos hace caminar bien ni con cordura. Dios le había dado grandes promesas a Jeroboan (1 Reyes 11:37) entonces no había ninguna razón por qué temer. Con Dios, nosotros las llevamos todas a ganar. Los hijos de Dios no son unos derrotados. Cuando hay temor, el corazón comienza a hacer planes y a buscar con sus propios medios, aunque éstos sean pecaminosos. Y no se piensa en que esos medios son pecaminosos y que éstos nos echan fuera de Dios. Entonces, no se camina conforme a lo que Dios planifica. El poder es algo que a los seres humanos los vuelve locos. Eso es bien peligroso porque cuando éste se apodera se planifica imprudentemente. Cuando Dios quiere bendecirnos nos pone reglas y mientras más humildes somos más Dios nos va a usar. Nosotros estamos en el terreno de la santidad. Dios lo que siempre ha querido para nuestras vidas es bienestar. El mal está en el corazón del hombre, por eso el espíritu es el que alumbra nuestro corazón. No dejemos nunca que nuestro corazón esté escondido, pudriéndose, porque eso es peligroso. Mantengámonos hasta el último día de nuestras vidas en lo que Dios ha escogido para nosotros. Confiemos en lo que Él tiene, disfrutemos lo que Él nos ha dado en su tiempo. Dios llama a un pueblo para Él poner lo que hay en su corazón. Dios quiere traer a nuestro corazón lo que Él quiere traer, pero para hacerlo nuestro corazón tiene que estar dispuesto. Si lo permitimos vamos a ganar y no a perder. A veces vivimos en derrota, pero derrotado está el diablo. Dios por el Espíritu pone en nuestro espíritu lo que de Él quiere venir para esta tierra, para nuestra casa, trabajo, familia y donde quiera que nos movamos. Si no le permitimos, vamos a vivir en la carne y no la vamos a pasar bien. El problema es que tomamos las decisiones completamente en la carne y las consecuencias no son solamente para nosotros sino para los que están a nuestro alrededor. El corazón es algo que es muy engañoso, perverso y engaña al que se lo permite. El mover de Dios no es como el del hombre de esta tierra. Dios escoge hombres mortales para poner de su divino corazón, entonces podemos ver cuanta bendición podemos tener o cuanto mal podemos traer a nuestras vidas. Cuando Dios escogió a Jeroboan vio en él a un hombre esforzado, pero entonces le vino el engaño. El diablo lucha en contra nuestra para que no hagamos lo que hay en el corazón de Dios y nos afectemos nosotros y aquellos que Dios quiere bendecir a través de nosotros. Nosotros tenemos que sentir lo que Dios siente en su corazón. Nuestra victoria está en Dios y Él no fracasa. Si no hacemos lo que Dios quiere estamos escasos. Dios escoge para Él poner en nosotros su voluntad, su poder y su bendición. Mientras el enemigo trata de que nos entretengamos Dios no puede poner lo que Él quiere en nosotros. No podemos hacer lo que hay en el corazón de Dios si en nuestro corazón hay vagancia, se resiste, se ha enfermado o hay mala intención. Nuestro corazón tiene que estar sano. Tenemos que ser guiados por el corazón de Dios en todo. La vagancia es enemiga de Dios. Cuando un corazón se ha enfermado es bien peligroso porque está bien lejos de Dios. La dureza no es buena. En el corazón de Dios estaba terminar con la casa de Acab y Jehú hizo en el momento, pero Dios quería que estuviera dispuesto siempre. Debemos cuidar el corazón para no llevar el pecado de Jeroboan. Jehú estaba en los planes de Dios para hacer lo que Dios quería. Al cumplir y hacer, vamos a ver mucho bien. Por eso Eliseo duró muchos años haciendo la voluntad de Dios. Jehú no se cuidó de andar en la ley de Dios. Cumplió lo que tenía que hacer, pero no se cuidó de andar en la ley de Jehová con todo su corazón. Cuando cuidamos nuestro corazón es cuando estamos dispuestos a dejarlo todo. Lucas 18:23 Cuando deseamos que Dios ponga su corazón en nuestro corazón, lo mismo que Él siente, tenemos que entregarnos a Él por completo. Cuando estamos dispuestos a dejarlo todo para confiar completamente en Dios, entonces Él saldrá siempre a nuestro favor. Quitemos nuestros temores de nosotros, porque Él será el que proveerá todo. En el corazón de Dios está usarnos y ponernos lo que hay en Él en nosotros, pero ¿cuán dispuestos estamos? Cuando uno tiene otras fuentes, otras formas de trabajar, no hacen falta los milagros. Si caminamos en Él tenemos que cuidar nuestro corazón. Él quiere ver cosas hechas y lo vamos a hacer nosotros. Cuando en nosotros hay temores éstos nos hacen levantar ídolos, como los becerros de Jeroboam. Dios quiere hacer grandes cosas cuando somos capaces de creerle. A veces Dios nos dice que vendamos lo que tenemos y le sigamos, pero nuestros miedos nos hacen hacer planes, pero lo que Dios quiere lo hace Él. Dios dio promesas para Jeroboan, pero éste las cambió mediante su idolatría. No cambiemos, sino vendamos lo que tengamos que vender. Jehú se quedó con el pecado de Jeroboan, adoró también a los becerros. Quitemos todo lo que hay en nuestro corazón para que estemos limpios. Dios no está en lo que trama el hombre que tiene miedo. No podemos seguir buscando lo propio sino unirnos a Dios. Por que Dios tiene muchas cosas que hacer y es a través de nosotros que las quiere hacer, y las hará. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Cuidaré Mi Corazón Del Miedo Y No Haré Mis Propios Planes
2 Reyes 10:30,31
“Mas Jehú no cuidó de andar en la ley de Jehová Dios de Israel con todo su corazón, ni se apartó de los pecados de Jeroboam, el que había hecho pecar a Israel.”
El temor de Jeroboam lo hizo pecar y levantar becerros, y Jehú, que cumplió lo que Dios le mandó, no cuidó de andar en su ley con todo el corazón. Cuando hay miedo, el corazón hace sus propios planes. Estos son los puntos para la semana.
- El temor nos deja sin entendimiento y no nos deja caminar con cordura. Dios le había dado grandes promesas a Jeroboam, y no había razón para temer: con Dios las llevamos todas a ganar.
- Cuando hay temor, el corazón busca con sus propios medios, aunque sean pecaminosos, y no piensa que esos medios lo echan fuera de Dios. Las consecuencias no son solo para uno, sino para los de alrededor.
- El poder vuelve locos a los seres humanos y los hace planificar imprudentemente. Cuando Dios quiere bendecirnos nos pone reglas, y mientras más humildes somos, más nos va a usar.
- El corazón es engañoso y perverso, y engaña al que se lo permite. No dejemos que esté escondido, pudriéndose: no se puede hacer lo que hay en el corazón de Dios con vagancia, resistencia o mala intención.
- Jehú hizo con la casa de Acab lo que estaba en el corazón de Dios, pero no se cuidó de andar en su ley con todo el corazón y se quedó con los becerros de Jeroboam.
- Cuidar el corazón es estar dispuesto a dejarlo todo. A veces Dios nos dice que vendamos lo que tenemos y le sigamos, pero el miedo nos hace hacer planes; al que se entrega por completo, Dios lo respalda.
- Los temores nos hacen levantar ídolos, como los becerros de Jeroboam. Dios no está en lo que trama el hombre que tiene miedo, y quiere hacer grandes cosas a través de nosotros cuando le creemos.
Identifica un plan que estás haciendo por miedo y entrégaselo a Dios en oración esta semana, dispuesto a hacerlo a su manera y no a la tuya.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Los Becerros de Jeroboam
2 Reyes 10:30,31
Para leer en voz alta con los niños
“Mas Jehú no cuidó de andar en la ley de Jehová Dios de Israel con todo su corazón, ni se apartó de los pecados de Jeroboam, el que había hecho pecar a Israel.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: el rey Jehú hizo algunas cosas buenas, pero no obedeció a Dios con todo su corazón y siguió en el mismo pecado de Jeroboam. Jeroboam, por miedo, hizo unos becerros para que el pueblo los adorara en vez de adorar a Dios.
- Dios le había hecho grandes promesas a Jeroboam. Pero a Jeroboam le dio miedo perder su reino, y ese miedo lo llevó a hacer cosas malas.
- Cuando tenemos miedo, a veces hacemos nuestros propios planes: mentimos, escondemos algo o hacemos trampa. Eso nos aleja de Dios y también hace daño a otros.
- Jeroboam hizo becerros para que el pueblo los adorara. Cualquier cosa que ponemos antes que Dios se convierte en un ídolo, aunque no sea de oro.
- Jehú obedeció a Dios en una cosa grande, pero no con todo su corazón, y siguió con los becerros. A Dios no se le obedece a medias: Él ve todo el corazón.
- Tu corazón es como un cuarto: si escondes algo malo ahí, se va dañando. Déjale a Dios entrar y limpiar todo, aunque te dé vergüenza.
- No tienes que tener miedo, porque Dios cuida de ti. Cuando confías en Él, no necesitas hacer planes a escondidas.
¿Qué cosa te da miedo y te hace querer esconderte o mentir?
Esta semana, cuando sientas ese miedo, cuéntaselo a Dios y a tus papás en vez de esconderlo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
