La fe en su poder es lo que debe estar presente en nosotros todo el tiempo. Cuanto más creamos, más Dios va a hacer. La tierra está limitada y Dios es el único que no tiene límites. Jairo quería un milagro. Su hija estaba en un estado de gravedad. Le quedaban solo unas gotas de vida. Por eso Jairo quería un milagro y sabía que solamente el poder estaba en Jesús. La fe es lo que mueve a Dios. Cuando tenemos fe es porque le creemos a Dios. Porque el problema del ser humano es su incredulidad. Por eso le tenemos que decir a Dios que nos ayude a nuestra incredulidad. Porque a veces pensamos que Dios no puede hacer en nuestras vidas y la fe es creer que Dios puede hacer la cosas más allá de lo que nosotros pensamos y entendemos.
Tenemos inquietudes y preocupaciones, pero no podemos meternos en el hoyo de la desesperación, sino creerle a Dios. El poder está en Dios y con nuestra fe movemos su mano porque le creemos. Cuando uno reconoce que Dios es más que todos nuestros esfuerzos, más que los médicos y que cualquier cosa de la tierra, entonces nuestra fe es lo que da paso a Dios. Damos paso a su grandeza y poder. Nuestra fe es lo que abre el camino para que Dios se meta. Mientras más le creamos a Dios, más fe tendremos y vamos a ver a Dios a obrar a favor nuestro. La fe es lo que da paso a aquello que no se ha efectuado o hecho presente. Es lo que ha de preparar ese camino para que sea hecho lo que estamos pidiendo. Vendrá aquello que no hemos logrado, nos superaremos sobre lo que estábamos amarrados y no podíamos hacer nada. Eso, mediante la fe.
Hay muchas cosas en nuestras vidas en las que nos vemos atados, por eso tenemos que ejercitar y conocer la fe. Debemos tener conocimiento pleno de lo que es la fe. A veces, siendo la fe tan vital y tan importante en nuestra vida diaria, es algo a lo que no le damos importancia. Es que vivimos el día y nos vamos arrastrando por él. Pero, el creyente para todo tiene que tener fe. La fe debe estar activa en nosotros siempre, porque nos prepara el camino para que el buen Padre entre y haga lo que necesitamos y no podemos hacer. Dios puede hacer lo que nosotros no podemos. En él hay buena voluntad para hacerlo. Él lo hará.
A la palabra fe Jesús le fue dando fuerza, por eso, luego la siguieron hablando los discípulos. Y de igual manera, Pablo hasta el día de hoy. Jesús la deja entender más claro que nunca y nosotros tenemos el privilegio de tener claro para nosotros también, esa palabra, fe. El trato de Dios en nuestras vidas es a través de Jesús en el conocimiento de la plenitud de la fe.
Jairo era el presidente de la sinagoga. Para muchos de aquellos judíos la fe en Jesús no estaba, no disfrutaban de esa fe. Pero Jairo sí, porque era un escogido para disfrutar la fe. Bienaventurados somos que Dios nos haya escogido y Él ha de hacerlo por nosotros. Lo que pasa es que tenemos que saber que somos escogidos. Cuando nos coloquemos donde tenemos que estar, entonces vamos a entender que Dios nos escogió. Jairo había escuchado de Jesús y cuando se le acercó había de estar pensando que ya su hija estaba muerta. Jesús va a llegar porque nuestra fe es lo que hace que Él llegue. Nuestro sufrir, nuestros problemas y nuestro padecer Jesús también lo siente. Porque estamos en Él. Nuestra fe mueve a Jesús. Nosotros, por la falta de fe nos alejamos de Él. Pero, todo lo que tenemos que hacer lo haremos por fe. Jairo quería de Jesús un milagro para su hija. Jesús podía sanar a aquella niña estando presente o a distancia. Jesús no ahorra esfuerzos y fue con Jairo a su casa cuando pudo haber enviado solamente la palabra. Nosotros tenemos que tener fe para ser activada por Jesús donde quiera que estemos. Tenemos que aprender a no perecer por falta de conocimiento.
Jairo fue a Jesús porque alguien tuvo que haberle dicho que Jesús había llegado a la ciudad y fue directamente a su presencia. Jesús no tiene problemas, Jesús no se deprime, pero nosotros sí. Y Él nos puede librar. El poder de Jesús está disponible para lo que nosotros estamos viviendo. Cuando necesitamos un milagro, necesitamos ir delante de Dios. Nadie debe ir delante de Dios por nosotros, sino nosotros mismos. Un hijo va al padre. No es de un hijo de Dios depender de otro, sino que debe ir delante de Dios por sí mismo. Jairo se postró delante de Jesús, se humilló sinceramente delante de Dios, se le había ido de sus manos la vida de su hija y no podía hacer nada con su poder, ni con su liderazgo. Pero, Jesús sí podía.
Mateo 9:19 Una confianza ilimitada en el poder de Jesús para que a Jairo le sea concedida su petición. Tenemos que ver que Jesús está dispuesto a hacer muchos milagros. La necesidad es la que nos hace ir y esforzarnos. El problema es cuando nos quedamos renegando de Dios sin fe. Jesús estaba metido entre la multitud así que no pensemos que Él es solamente para nosotros, por eso tenemos que esforzarnos en llegar a Él. Fácil no se obtiene nada, lo que sucede es que no nos gustan los esfuerzos. El milagro está presto de parte de Dios y lo que vale es nuestro esfuerzo. Jesús es el único que nos puede librar de todo mal y ayudarnos.
Jairo tuvo que esperar pacientemente porque aquella mujer del flujo de sangre se atravesó en medio de su súplica. Eso nos pasa a nosotros. La fe de aquella mujer fue lo que hizo que tocara a Jesús y nuestra fe es la que toca a Jesús. Mientras más nos lamentemos Jesús no puede hacer. Si tenemos fe tocamos a Dios y tendremos milagros. Aquella mujer tímida y en silencio detuvo a Jesús y tocó el borde de su manto. Nuestra fe es lo que toca a Jesús y abre camino para que Él haga el milagro que nosotros necesitamos. A Jesús lo que lo hacía detenerse y eso le encantaba era encontrar hombres y mujeres llenos de fe. Jesús nunca tiene prisa. No le pidamos a Jesús como si Él se estuviera volviendo loco por nuestro problema, sino que pueda ver la fe nuestra en Él. Aquel milagro que se iba a hacer era para que la multitud escuchara y nosotros escucháramos que Él está vivo. Esa fe libró a esa mujer de la condenación, enfermedad y de todo mal que podía experimentar. Jairo creció más en fe allí porque Jesús lo animó. El siempre tiene palabras hermosas para nuestras vidas.
Cuando estamos clamando por algo lo más terrible es el temor. El temor nos provoca crisis. La fe es por que estamos convencidos internamente de lo que esperamos. La convicción tiene que ser de adentro esperando lo que Dios va a hacer. Jesús no iba a quedar ridiculizado en la resurrección de aquella niña ni tampoco en el milagro que nosotros necesitamos. Él nunca queda mal ni nos hace quedar mal a nosotros. Nuestra fe tiene que ser en Jesús porque de Él es quien sale el poder, no de ningún hombre en la tierra. Jesús estaba pendiente de todo. Gracias damos a Jesús por su amor y poder disponible para los que creemos en Él. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
