Es un crimen no hacer la voluntad de Dios y ser ignorante a ella. A veces los supuestos creyentes juegan
a la iglesia y se les olvida la voluntad de Dios. Seremos medidos como criminales si no hacemos la voluntad de
Dios. El impío no es el que lleva más azotes sino aquel al que más se le ha dado porque al que más se le ha dado
más se le pedirá. Cuando pensamos que vamos a la iglesia y que la pastora no nos coloca en el lugar donde
queremos estar, eso es diabólico. A unos más y a otros menos, pero a todos, Dios en nuestro corazón nos ha dicho
lo que tenemos que hacer. Pero, muchas cosas nos pueden sacar de la voluntad de Dios. Si tenemos un corazón
para Dios debemos saber que es en éste donde Dios trabaja y está en nosotros mantenernos sensibles y no tercos.
Mientras más duro tenemos nuestro corazón, más lejos estamos de hacer la voluntad de Dios y si no la hacemos,
entonces habrá más azotes para nosotros que para el impío.
A veces pensamos que la voluntad de Dios es una posición en la iglesia o estar cerca de la Pastora.
Nuestros cuerpos los escoge Dios para hacer su voluntad en la tierra y la voluntad de Dios es pesada no liviana y
se hace con peso y amor en el corazón. Lo que Dios quiere hacer en la tierra lo quiere hacer a través de nosotros,
que somos inseguros, a veces apáticos, etc. Pero su poder se perfecciona en nosotros cuando Él ve que estamos
dispuestos a hacerla. La voluntad de Dios es meternos en Él; pensar, querer, amar como Dios y eso no es para
cualquiera ni para uno que vive en la carne. Amar como Dios no es buscar un lugar sino que hay mucho que
hacer, es amarlo con toda nuestras fuerzas. Por eso le obedecemos y amamos.
El tener una posición hace feliz a los personas, pero eso no es necesariamente la voluntad de Dios. Cuanto
mayor sea el privilegio de hacer su voluntad tanto mayor es la responsabilidad. La responsabilidad de llegar a la
casa de Dios debe ser como se nos exige. La iglesia no es un entretenimiento y mucho menos un lugar de
actividades. Cuando Dios nos escoge tendremos que desprogramarnos de lo que es este mundo. Dios escoge a
cada uno de acuerdo a como lo planificó Él. Hay azotes en la tierra y en el cielo. Los delincuentes y los que
transgredían la ley en los tiempos de los judíos, se les daban no más de 40 azotes.
El sentido de la responsabilidad es algo muy violento. Cuando hay cosas que suceden y Dios nos colocó
en nuestro lugar, nuestra responsabilidad nos hace actuar inmediatamente en aquello que se nos dio. Nosotros no
podemos tener nada que de Dios no venga. A veces no somos cumplidores por la falta de responsabilidad. De
acuerdo a la capacidad que Dios nos dé, Él nos va a dotar y a llenar. Así que nadie puede decir que se le ponga
en un lugar o en otro. A cada cual lo que le toque, lo que es la voluntad de Dios y si algo debemos estar claros, es
en cual es la voluntad de Dios para nuestras vidas. Conocer la voluntad de Dios es muy grande y es un gran
peligro el no hacerla. Dios nos mete en procesos. Cuando estamos lejos de la voluntad de Dios en nuestras
vidas, será entonces para probar de los azotes de Jehová. Cuando nos molestamos y no queremos hacerla es un
gran peligro para aquel que conociendo la voluntad de Dios no se prepara, porque donde más azotes se pueden
llevar es en la iglesia. Estamos en la casa de Dios porque hemos tomado la decisión de santificarnos.
Hay amenazas para aquel que no se preparó y dejó de hacer. Hacer la voluntad de Dios es santificarse,
amar la iglesia, ser un ofrendador, diezmador, ayunar, orar, leer la Palabra de Dios, etc. Cuando el Espíritu Santo
quiere entrar en nuestras vidas nada de nosotros le va a estorbar. A veces queremos hacer cosas, pero no estamos
preparados, no somos dignos de hacerlo. El Padre no va a desobedecer lo que ya Él ha establecido ni va a
destrozar lo que ya Él escribió. Su regla para nosotros es el ayuno y la oración. Si no oramos, ¿cómo vamos a
tener guía del Espíritu Santo? Uno se prepara orando, buscando así una defensa para el día difícil. Si no nos
preparamos, ¿cómo entonces está nuestra responsabilidad?
Por conocer nuestra obligación sobre la voluntad de Dios y luego no cumplirla, eso se convierte en una
circunstancia agravante de nuestro pecado y eso mismo es lo que nos prepara para nuestros azotes. Si pensamos
que al no prepararnos podríamos dar excusas, es de saber que hay castigo, porque servirle al Señor no es cosa
ligera. ¿Qué es lo que nos toca hacer? En el silencio, en nuestra preparación, en la oración y en el ayuno Dios
nos dará lo que nos corresponde. La voluntad de Dios nos provoca darle servicio. La voluntad de Dios en
nuestras vidas es hacerle bien al hombre en la tierra. Más grande podemos ser mientras más en secreto nos
preparamos con Dios.
¡Cuánto Dios nos ha dado! Entonces mucho se nos demandará. En muchas ocasiones lo que está a
nuestro alrededor nos quiere confundir para no hacer la voluntad de Dios. Las cosas se hacen porque nuestra
preparación es el amor, tolerando, viviendo, soportando. Ser hallado culpable en ese tiempo eran ochenta azotes.
Si algo debemos saber es que si nosotros hemos llegado a conocer la voluntad de Dios estamos en una gran
responsabilidad de obedecer.
A veces la obediencia se recibe en la iglesia, pero luego no. La obediencia fue lo que llevó a Jesús a la
cruz y a hacer la voluntad de Dios. El hacer su voluntad nos hace conquistar terreno y establecer lo que Dios
tiene para nuestras vidas. Cuando nos vamos lejos de la voluntad de Dios y no entendemos que es divina, que es
del cielo y si no oramos, ¿cómo la conoceremos? Por eso, entonces viene el castigo. Cada uno debe conocer lo
que es la voluntad de Dios en su vida. Por eso cada uno dará cuenta.
Al que mucho se le da mucho se le demandará. En muchas ocasiones la ignorancia de nuestra obligación
nos hace no entender lo que Dios nos ha dado. Al hacer la voluntad de Dios en nuestras vidas decidimos cual
será nuestra recompensa. Hay personas que no saben bien cual es la voluntad de Dios por eso recibirán pocos
azotes, pero los recibirán. Es un deber conocer mejor la voluntad de Dios. Preocupémonos en conocer la
voluntad de Dios porque con severidad será castigado el que no la haga. Tenemos un tiempo que nos es prestado
y la vida no nos pertenece para hacer con ella lo que bien nos parece, sino para que nos preparemos para la
eternidad. Saber hacer lo bueno y no hacerlo, demuestra en la persona cuanta altivez, soberbia, orgullo hay y eso
es pecado. Porque mientras más tiene más serán los ajustes y las cuentas que tendremos que dar. Hagamos el
bien y seamos fieles en Su voluntad. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Conocer Nuestra Obligación Sobre La Voluntad De Dios Y Cumplirla
Lucas 12:47,48
“Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes.”
Es un crimen no hacer la voluntad de Dios y ser ignorante a ella. No es el impío el que lleva más azotes, sino aquel a quien más se le ha dado, porque al que más se le ha dado más se le pedirá. Estos son los puntos para la semana.
- A todos, a unos más y a otros menos, Dios nos ha dicho en el corazón lo que tenemos que hacer. Está en nosotros mantenernos sensibles y no tercos: mientras más duro el corazón, más lejos estamos de su voluntad.
- La voluntad de Dios no es una posición en la iglesia. Es pesada, no liviana, y se hace con peso y amor en el corazón: meternos en Él, pensar, querer y amar como Dios.
- Cuanto mayor es el privilegio, mayor es la responsabilidad. La iglesia no es un entretenimiento ni un lugar de actividades; cuando Dios nos escoge, tenemos que desprogramarnos de este mundo.
- Hacer la voluntad de Dios es santificarse, amar la iglesia, ofrendar, diezmar, ayunar, orar y leer la Palabra. Uno se prepara orando, buscando una defensa para el día difícil.
- Conocer nuestra obligación y no cumplirla agrava nuestro pecado y nos prepara para los azotes. Servirle al Señor no es cosa ligera, y no valen las excusas del que no se preparó.
- La obediencia llevó a Jesús a la cruz. Hacer la voluntad de Dios nos hace conquistar terreno; el que no la conoce bien recibirá pocos azotes, pero los recibirá, y cada uno dará cuenta.
- La vida no nos pertenece para hacer lo que bien nos parece, sino para prepararnos para la eternidad. Saber hacer lo bueno y no hacerlo muestra altivez y orgullo, y eso es pecado.
Escribe lo que Dios ya te ha dicho que hagas y que has ido dejando, y cúmplelo esta semana, preparándote en oración y ayuno.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Siervo Sin Prepararse
Lucas 12:47,48
Para leer en voz alta con los niños
“Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: el ayudante que sabía lo que su jefe quería y no lo hizo recibió un castigo grande. Jesús contó de un siervo que sabía muy bien lo que tenía que hacer, pero se quedó sin prepararse, y cuando su señor llegó, no tenía nada listo.
- Dios ya te ha dicho muchas cosas que Él quiere: que obedezcas, que digas la verdad, que ores y que ames a los demás.
- Saber lo que Dios quiere es un regalo grande. Pero mientras más sabes, más te toca obedecer.
- El que sabe lo bueno y no lo hace tiene más castigo que el que no sabía. Hacerse el que no sabe no sirve con Dios.
- La iglesia no es solo para pasarla bien. Vamos a la casa de Dios para aprender de Él y para ayudar a los demás.
- Un corazón duro no quiere escuchar. Un corazón blandito escucha a Dios y hace lo que Él dice enseguida.
- Jesús obedeció a su Padre hasta la cruz. Cuando tú obedeces, te pareces a Jesús.
¿Qué cosa sabes que Dios quiere que hagas y todavía no la haces?
Esta semana hazla todos los días sin que nadie te lo tenga que recordar.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
