Mega Zoé
Estudio #0552Iglesia en las casas

La Obra La Lleva El Espíritu Santo

La Obra La Lleva El Espíritu Santo enseña a perseverar en la oración y vivir en santidad.

Antiguo TestamentoEzequielSEMANA DEL 5 @ 11 DE AGOSTO DE 20086 min lectura

Podemos estar metidos en una iglesia y no estar llenos del Espíritu Santo. Podemos decir que somos salvos, pero no vivir una vida por el Espíritu Santo. Nuestros problemas, nuestras dificultades no se resuelven ni con consejería, ni con el apoyo de nadie, sino que se resuelven en oración. En ocasiones queremos dones, ministerios, y eso es bueno, pero no puede haber en nosotros otras motivaciones para tener el mover del Espíritu Santo. Hoy buscamos al Espíritu Santo porque queremos que nos santifique, que nos dirija. Cada día debemos depender del Espíritu Santo para lo que es nuestra forma de vivir y de movernos.

El vivir en el Espíritu trae como consecuencia el tropezar con muchas personas, porque el vivir en la carne es la norma del que no le tiene y hay cosas que a ellos no le gustan. Podemos contar muchas maravillas de todo lo que el Espíritu Santo ha estado haciendo cada día. Podemos hablar de esa obra que Él hace sobre la Tierra. Vemos que es una obra muy perfecta. El Espíritu Santo trabaja en el norte, el sur, este y oeste de la Tierra. Él no ha dejado la Tierra, porque si la suelta de su mano y poder se destruye. Nadie puede defender a las naciones si no es el Espíritu Santo, porque si Él no estuviera ya se hubiesen destruido una a la otra. Entonces, si por el hombre fuera, ya la Tierra estuviera destruida hace rato. Gloria a Dios por el poder del Espíritu Santo y su sabiduría.

Cada día podemos ver vidas cambiadas. El que trabaja de norte a sur y de este a oeste es el Espíritu Santo. Porque el Padre hace planes y el Espíritu Santo los ejecuta. El mover del Espíritu Santo es tan fuerte que en muchas ocasiones hay personas que no lo pueden resistir, es el poderoso mover del Espíritu en nuestras vidas. Hemos visto vidas transformadas por el Espíritu Santo. Él se encarga de hacer lo que es necesario que se haga. Es por eso que cuando el Espíritu Santo esta trabajando en nuestras vidas podemos ver soluciones rápidas, podemos ver que no hay que volverse loco. Porque lo que no es, no es. No nos matemos nosotros mismos del corazón, porque el que hace es el Espíritu Santo. Entonces, ¿por qué esforzar las cosas? Cuando el Espíritu Santo va hacer, nunca nos deja a nosotros hacer nada. Solamente, uno lo que tiene que hacer es ir caminando detrás del Espíritu Santo porque Él hace antes de que tú llegues. Sobre lo que nos desespera o preocupa, descansemos en Dios. El mundo vive bajo mucho desespero, nosotros no tenemos que vivir así.

El Espíritu Santo no es solamente para hablar lenguas, benditos todos los que pueden hablarlas, danzar, etc. Él obra todavía más. Y si uno ama la obra de Dios, va amando lo que el Padre preparó y organizó. Hay que amar la obra de Dios con fuerzas. Lo que hace que interrumpas el amor tuyo por la obra, es que te alejaste y el Espíritu Santo no ha seguido poniendo en ti el querer como el hacer. Pues para hacer la obra de Dios hay que estar lleno del Espíritu Santo. No solamente para la unción y para orar por los enfermos, sino que hay un gran trabajo en la obra que es muy sagrado. Es todo aquello que el Espíritu Santo está haciendo sobre toda la Tierra. El mismo Espíritu Santo es el que revela cual es el trabajo en la Tierra para que pongamos todo nuestro empeño en ello.

El Padre decidió y envió al Espíritu Santo para que se mueva sobre esta Tierra. Él viene y ordena la Tierra, lo vemos en el libro de Génesis. La Tierra estaba desordenada y vacía y el Espíritu Santo se movía sobre las aguas. El Padre está en el tercer cielo, no baja a la Tierra, pues Dios vino en Jesús y El Padre manda a su Espíritu para que ordene la Tierra. La Tierra está cuidada por el Espíritu Santo y también cuida del universo para que todo se mantenga en su lugar. Satanás no puede tocar nada porque el Espíritu Santo cuida el Norte, Sur, Este y Oeste. Para cuidar la Tierra, también necesita a hombres y a mujeres. ¿Eres uno de ellos?

Dios ha hecho un plan, Su voluntad para cada uno de nosotros y para la iglesia. ¿Cuántos entienden que Dios los llamó? Él busca hombres y mujeres para que lo glorifiquen. Cuando Ezequiel dijo las palabras del Cáp. 37: 9, fue porque aquel pueblo estaba derrotado porque había venido Nabucodonosor con sus ejércitos y los tomó cautivos. Los habían engañado y los esclavizaban. Se los llevaron bajo latigazos y golpes. Se llevaron cautiva una nación que Dios escogió desde mucho antes y que querían hacerse grandes. Israel lo tenía todo y Dios quería mantenerlos como su pueblo para Él, pero se alejaron del bien, se alejaron de Él y por eso se convirtieron en un valle de huesos secos. Es horrible dejar a Dios. Por eso les comenzaron los días malos.

En Génesis 3: 17, vemos que la Tierra está bajo maldición. La maldijo Dios. El único que puede obrar sobre esa maldición es el Espíritu Santo. El obrar quiere decir, hacer un trabajo en contra de una palabra que Dios ya ha dicho. El único que lo hace es el Espíritu Santo. Tú y yo no podemos ir en contra de la maldición del Padre. El único que redime la Tierra es el Espíritu Santo. Él es el que puede dar vida y detiene la maldición. Después de una maldición hay muerte. Nosotros convencemos al Padre en la oración para que nos libre. Si hay un pueblo que clama, el Espíritu Santo ha de controlar a los terroristas. ¿Quién controla la Tierra sino es el Espíritu Santo? Dios quiere llenarnos del Espíritu y quiere que sepamos vivir en Él. El Espíritu santo sopla y deja ver que hay vida y que está para trabajar en la Tierra y para hacer bien. Amemos a esta Tierra y al Espíritu Santo.

Cuando nos llenamos del Espíritu Santo todo lo que está a nuestro alrededor progresa. Tenemos que ser instrumentos del Espíritu Santo y así Él te va a guiar a todo lo que es tu verdadero caminar. No nos confundamos. No somos administradores del Espíritu Santo sino que es el Espíritu Santo quien nos administra como hijos del Reino y como iglesia. Nos guía y nos lleva. El sopla de los cuatro vientos, tiene todo bajo control, no es limitado, no se le puede ocultar nada, Él lo ve todo, y conoce los corazones. Al soplar de los cuatro vientos comienza a hacer en mí aquello para lo que fui enviado a esta Tierra. Por eso, Dios busca a hombres y mujeres que hagan la voluntad del Espíritu Santo en la Tierra. Dios llama a esos hombres y mujeres porque actualmente también hay muchos "huesos secos", como lo fue Israel en aquel tiempo del profeta Ezequiel.

Así que, tenemos que vivir conforme a la obra del Espíritu Santo. La tierra está como muerta y si nada te mueve el corazón, ten cuidado porque tú también puedes estar muerto. Debemos libertar a los demás, predicándoles del Señor. Estamos para soplar aliento del Espíritu Santo, no estamos para echar a otros al Infierno, sino para que el Espíritu Santo nos guíe y así liberte a los hombres de esta Tierra. AMEN.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz