Mega Zoé
Estudio #0553Iglesia en las casas

David Consultó A Jehová Y Eso Es Lo Que Dios Quiere Que Yo Haga

David Consultó A Jehová Y Eso Es Lo Que Dios Quiere Que Yo Haga llama a perseverar en la oración y atender la Palabra de Dios.

Antiguo Testamento2 SamuelSEMANA DEL 12 @ 18 DE AGOSTO DE 20086 min lectura

Cuando en nuestras vidas mora la mansedumbre, dejamos ver una buena actitud para con Dios sometiéndonos al Señor. Lo que nos hará permanecer hasta su venida es si somos mansos para con Él. Así como seamos nosotros será el trato de Dios. Es que no siempre somos lo que aparentamos en nuestro ser exterior. Por esa razón es que donde Dios brega en nosotros es en lo profundo, en nuestro interior. Como Dios nos tiene que llevar a la perfección, Él tiene que trabajar en nosotros y lo mejor es en mansedumbre.

David sabía someterse a Dios, no era el hombre más perfecto, pero logró vencer. Sus lágrimas, ayuno y oraciones eran para quebrantar su carne. Fue ungido por Dios porque era un mandato y estaba seguro que Dios lo había llamado. Al pasar los años David fue conociendo más el temor de Dios. Mientras más nosotros somos conocedores de Dios más le vamos temiendo. Es un temor de no faltarle, de serle fiel y agradarle, es algo que nos invade siempre en nuestras vidas donde quiera que nos movamos. La altivez siempre va a traer mucho quebranto. David era un hombre que había luchado mucho, pero en ningún momento luchó por ser rey, porque para eso fue que Dios lo llamó. David entendió que la mansedumbre era mayor que esa corona o posición en la que iba a ser colocado. Nunca pensó que esa posición era suya ni la tomó, sino que consultó a Jehová.

Dios no mira de nosotros nuestro parecer, ni estatura. Pero, el que vive en mansedumbre estará en medio de la soledad. La naturaleza del hombre es mirar lo que está al frente. Pero, el hombre y la mujer que viven en mansedumbre no tienen por que prepararse para lo de mañana. David estando en la sencillez de su corazón, cuidando a sus ovejas fue alcanzado por Jehová. Quedó sellado para ser rey. Siempre vivió para adorar a Jehová. En mansedumbre el Espíritu Santo nos lleva, guía, enseña, nos llena y es mucho lo que hace en nuestras vidas. Lo menos que había en el corazón de David era tomar el lugar de Jonathan, tomar su corona. El Espíritu Santo tomó a David el día que fue llamado. Ya David tenía todo el derecho porque ya se le había ungido como rey y todo Israel sabía que le pertenecía el reinado, pero para nada convocó al pueblo para que le hicieran homenaje. No hizo que el pueblo le jurara sometérsele, pues cuando somos mansos no nos agarramos de nuestros derechos. David nunca buscó nada a la fuerza y no porque le faltaran porque era un guerrero.

Todo aquel que haya de gobernar con mansedumbre no subirá al poder usando violencia. David buscó todos los medios adecuados tanto divinos como humanos y consultó a Jehová quien le contestó la petición. Por otro lado, la prepotencia mató a Saúl de la forma más vil. Saúl no podía tener a su alrededor fruto de lo que nunca sembró. David consultó a Jehová y eso es lo que quiere Dios que nosotros hagamos. ¡Cuántas cosas hemos hecho sin consultar a Jehová! Luego el pago es horrible. David sabía su destino y que la providencia de Dios estaría con él. David estaba en ese momento pasando por una crisis y no quiso dar ningún paso sin antes consultar al Señor. Nuestros pies son muy ligeros, cuando no somos mansos nos quedamos paralizados y nunca sabemos lo que debemos hacer, no nos provoca ir y consultar a Jehová para que nos dirija y fortalezca. Lo más que le gusta a Dios es que le consultemos para dirigirnos y fortalecernos como a hijos.

Hebrón era una ciudad marcada desde hacía tiempo, porque allí Dios se le había mostrado a Abraham. Era el lugar más grande y mejor punto para gobernar, el punto medio de toda la tierra. David consultó a Dios porque Él si sabe hacer las cosas. No pretendamos hacer las cosas mejor que Dios. David sabía lo difícil de su trabajo. Cuando vayamos a hacer algo debemos consultar a Jehová. No hagamos cosas con los ojos cerrados y con el corazón engañado. No deseemos ministerios que no podemos cargar. El deber y la responsabilidad es algo muy fuerte. Cuando nuestros ojos están cerrados para con Dios luego viene el dolor, la tristeza.

I Samuel 10:5,6 Saúl iba a ser transformado por el Espíritu Santo. De la única forma que podemos hacer nuestro ministerio o labor es que Dios esté con nosotros y que sea la dirección del Espíritu Santo la que nos posea. Hay que estar llenos del Espíritu Santo en nuestras vidas para hacer lo que tenemos que hacer. Luchar por un pueblo con nuestras propias fuerzas es enterrarnos nosotros. Por eso el Espíritu Santo tiene que estar en nosotros con poder. Cuando Dios pone responsabilidades en nuestras manos necesitamos el poder del Espíritu Santo, necesitamos consultar al Padre y que nos hable el Espíritu Santo.

David estaba constantemente consultando a Dios aun en los peores momentos. Salmos 25:5 David sabía mucho, no se le puede restar a su capacidad intelectual, pero se daba cuenta de sus limitaciones y deseaba seguir en la escuela del Señor. La naturaleza del hombre es seguir sus propios métodos. En muchas decisiones de locura siempre se pierde algo en ese camino. En la Palabra de Dios hay mucho para buscar la propia verdad de Dios. Dios fue claro y nos lo deja ver en la Palabra. En Él no hay ninguna confusión. Ahí está todo claro y preciso para nosotros, para que no seamos engañados. Si de algo debemos estar solícitos es del Espíritu Santo para que nos dé entendimiento santo. Él no va a estar en ninguna contaminación ni impureza.

Aquel cuya alma es insaciable en la oración avanza, se acerca a Dios, gana algo y termina con el corazón más elevado porque más conoce a Dios. Viendo al Dios de gracia, viendo lo que hay en Él, nos acercamos al trono de la gracia pidiendo con oraciones sinceras y así movemos la mano de Dios. El que se acerca a Dios gana, no tiene nada que perder porque Dios tiene todo para nosotros ganar. Esperar en Dios es vivir una vida de deseo hacia Dios. No busquemos la aprobación de los demás sino consultemos con Dios. Si algo debemos aprender es a esperar la voz que nos habla en secreto porque consultamos y hablamos con Dios poniendo paz en nuestra conciencia. El Espíritu Santo en oración aviva nuestra obediencia. Mientras más consultamos con Dios más nos va a mover y avivar nuestra obediencia. Si somos esa persona de oración vamos a ver al Espíritu Santo sometiéndonos a la voluntad de Dios y apagando la rebeldía humana.

Salmos 143:10 El Espíritu Santo nos lleva a hacer la voluntad de Dios, pero para eso tenemos que tener un espíritu quebrantado que apague todo desafió en el que vivimos. Dios nos enseña por su Palabra, imprime su voluntad en nuestro corazón y nos somete a la obediencia, pero cuando el Espíritu no puede porque no le permitimos apagar el pecado de rebeldía, entonces somos azotados con muchos azotes (Lucas 12:47). Seamos obedientes, consultemos a Jehová y nos irá muy bien. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz