Job era un hombre amador de la perfección con Dios, era justo y temeroso. Era alguien que cumplía con todo, vivió conforme a lo que Dios quería para él, pero le llegó el día de la gran prueba feroz que le arrancó todo lo que tenía. Nosotros siempre esperamos el bienestar porque de Dios viene, pero nos llega el día de la prueba y a Job le llegó ese día. No había en él ninguna razón por la que se le pudiese decir que eran los juicios de Dios sobre él, como necesarios para destruir su mal. Porque de la misma boca de Dios salió que era un varón perfecto, temeroso de Dios y apartado del mal. Dios conoce la intención de todos, del diablo, de cada hecho nuestro y sabía por lo que el diablo se presentaría delante de él. Job estaba completamente ajeno a lo que le tocaba vivir en aquel terrible momento de prueba. Satanás incitó a Dios para probar la fe y fidelidad de Job y Dios se lo permitió. A veces cuando estamos en pruebas tratamos de buscar la causa de éstas. A Job se le quitó todo, su ganado, sus hijos y también le vino su enfermedad, la cual no se la envió Dios sino el diablo. Su cuerpo estaba siendo destruído completamente por una sarna maligna que le cubría desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza. Job 2: 7 Había comenzado sobre él su grande aflicción. En las aflicciones, el gran porciento de la gente sale corriendo y molesto con Dios. Lo que habla de lo que hay en nosotros es la concupiscencia, el deseo desordenado, la inclinación pecaminosa que está metida dentro del hombre y eso es lo que sale de su boca. Solo con la ayuda del Espíritu Santo es que podemos vencer nuestra concupiscencia.
Cuando estamos en las pruebas no las entendemos ni tampoco su propósito. Lo menos que nuestra mente está preparada es para recibir y pasar las pruebas. No entendemos que son las pruebas las que nos van a enseñar o a limpiar del mal, porque nuestro pensamiento es vivir como justos. Pero, hay que tener en cuenta que lo que está en el pensamiento de Satanás es lanzar sus ataques buscando la forma cómo destruirnos día tras día, constantemente. Dios ha tenido muchas justificadas razones para eliminarnos de su reino, porque nosotros le hemos dado en ocasiones esos motivos, pero el Señor no lo hace sino que recibimos de Él su gran misericordia. ¡Gloria a Dios! ¿Cómo se justificará el hombre delante de Dios? Esta es la gran pregunta que se hacen los hombres a raíz de la experiencia de Job. Pero, Job logró entender claramente la pecaminosidad del hombre y la pecaminosidad suya. La condición del hombre es una tendencia al pecado y si Dios no tratara con nosotros como lo hace, sino que hiciera como merecen nuestros pecados, entonces ¡qué sería de nosoros! Lo menos que debemos hacer es contender con el Hacedor. Porque cuando lo hacemos lo llevamos todo a perder. Dios es el que tiene todo el derecho sobre nosotros, sus criaturas y lo que debemos pedirle a Él es misercordia. Es ridículo contender con Dios, porque no le podríamos responder ni una entre mil preguntas que nos hiciera, tal como le sucedió a Job cuando fue confrontado por el Omnipotente.
En Job Caps. 38 y 39 podemos leer que Dios tiene control de todo. Entonces, ¿de qué tememos?, ¿qué nos preocupa? Dios sí que nos puede acusar de mil ofensas y nosotros no podemos responderle para acusarlo a Él. Ni mucho menos acusarle de una sola ofensa porque Él nunca las ha hecho. Él es el soberano, sabio y todopoderoso, Dios justo y perfecto. Como el Señor lo controla y cuida todo así mismo cuidará de nuestras vidas. Entendamos que contender con Dios es un grave error. De la contienda no se saca ningún provecho sino malestar, amargura y odio. Dios es sabio de corazón y poderoso en fuerza. Por eso, nosotros no podemos responderle a nada. Dios tiene su ley, sus reglas. Es imposible luchar contra Él.
El diablo lo que querَia era que Job maldijera a Dios y le quitara todo la honra, pero le dio toda la honra a Dios y lo puso en alto. La amargura enferma nuestro cuerpo cuando nos endurecemos contra Dios y viene mucho mal. Al hombre lleno de ira contra Dios le va muy mal, porque en el día malo, ¿a quien le orará? Y en el momento de la muerte, ¿qué hará cuando los demonios vengan a llevarle al infierno? Porque ya Jehová no será su escudo, todo lo ha perdido. Dios es el creador, dependemos de Él para todo. A Dios nadie puede pedirle cuentas o resistirle. Entendamos, que por su inmenso amor todo lo que Dios hace es para bien de nuestras vidas.
Romanos 8:28 A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Mejor entendamos esto y callemos. A veces, las cosas que nos suceden no se entienden, pero para nuestro bien han sido. Satanás pide para zarandearnos, pero el detalle importante es, cuánto resistamos y cómo conservemos nuestro corazón. Job en su desespero por tener el favor de Dios lo único que pudo hacer fue suspirar delante de Dios. Y así somos nosotros, porque de Él es nuestro favor. Aun cuando busquemos palabras bien escogidas no podemos justificarnos delante de Dios. Será dicho por nosotros mismos con nuestros actos, con la forma en que vivimos, quienes somos. No es con nuestra boca que hablamos lo que queremos que la gente escuche, porque en verdad el momento difícil es el que dice lo que somos. Job estaba siendo azotado sin causa por la maldad del diablo.
Antes de toda esta prueba Job estaba excesivamente cómodo, bendecido y cercado por Dios. Para Dios era un hombre perfecto, íntegro, apartado del mal. Job desconocía lo que el diablo estaba haciendo en contra suya y pensaba que era Dios. A veces, aunque se puedan ver las contestaciones de las oraciones no las vemos, porque nuestra alma está muy turbada. Job tenía en su cuerpo una gran tempestad y se turbó por ello. Él no era un pecador y fue atacado sin causa. Pero, al final pudo entender mucho sobre sí mismo y sobre su Dios. Aprendió que la ayuda se debe esperar de Dios. Aprendamos esta gran lección para nuestra vidas y permanezcamos siempre fieles a quien creemos y amamos, a nuestro maravilloso Dios. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Las Pruebas Son Las Que Me Van A Enseñar y a Limpiar Del Mal
Job 9:1-17
“El es sabio de corazón, y poderoso en fuerzas; ¿Quién se endureció contra él, y le fue bien?”
Job era justo, temeroso de Dios y apartado del mal, y aun así le llegó el día de la gran prueba. No entendemos las pruebas ni su propósito, pero son ellas las que nos enseñan y nos limpian del mal. Estos son los puntos para la semana.
- Las pruebas de Job no eran juicios de Dios contra su pecado: Satanás pidió probar su fe y Dios lo permitió. Le quitó el ganado, los hijos y la salud, y el mal vino del diablo.
- En la aflicción la mayoría sale corriendo, molesta con Dios, y de su boca sale lo que hay dentro. Solo con la ayuda del Espíritu Santo podemos vencer nuestra concupiscencia.
- Dios ha tenido muchas razones justificadas para eliminarnos de su reino, pero en vez de eso recibimos su misericordia. Lo que debemos pedirle es misericordia, no contender con Él.
- Es ridículo contender con Dios: no le podríamos responder una entre mil. Él es sabio de corazón y poderoso en fuerzas, tiene control de todo, y así cuidará de nuestras vidas.
- El diablo quería que Job maldijera a Dios, pero Job le dio la honra. Al que se endurece contra Dios le va mal: la amargura enferma el cuerpo, y en el día malo ¿a quién le orará?
- A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. No nos justificamos con palabras escogidas: el momento difícil es el que dice lo que somos.
- Job no sabía lo que el diablo hacía contra él y pensaba que era Dios. Al final entendió mucho de sí mismo y de su Dios, y aprendió que la ayuda se espera de Dios.
Si esta semana llega una prueba, en vez de quejarte o contender con Dios, pídele misericordia y dale la honra en voz alta.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Dios Camina Sobre las Olas
Job 9:1-17
Para leer en voz alta con los niños
“El es sabio de corazón, y poderoso en fuerzas; ¿Quién se endureció contra él, y le fue bien?”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios es el más sabio y el más fuerte, y al que pelea contra Él no le va bien. Job dijo que Dios manda al sol, pone las estrellas y camina sobre las olas del mar: nada se le escapa de las manos.
- Job amaba a Dios y hacía lo correcto. Aun así, un día perdió sus animales, sus hijos y su salud. Las pruebas también les llegan a los que aman a Dios.
- Esas cosas malas no se las mandó Dios: fue el diablo quien las hizo, porque quería que Job se enojara con Dios y lo dejara.
- Cuando algo sale mal, es fácil quejarse y enojarse con Dios. Pero lo que sale de tu boca en el momento difícil muestra lo que hay en tu corazón.
- Pelear con Dios no sirve de nada. Él sabe todo y puede todo. El que se pone duro contra Dios se llena de amargura y le va mal.
- Job no se rindió. En vez de maldecir a Dios, lo honró. Y Dios usó esa prueba para enseñarle cosas que antes no sabía.
- La Biblia dice que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien. Aunque no entiendas lo que pasa, Dios te está cuidando.
¿Qué haces cuando algo te sale mal?
Esta semana, cuando pase algo que no te gusta, en vez de quejarte, dile a Dios: «Confío en ti».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
