Es nuestro gran problema cuando nos vienen los tropiezos y las aflicciones y pensamos que ha sido porque hicimos algo malo. La verdad es que estamos ajenos a las aflicciones que nos tocan vivir. Tengamos cuidado, porque lo que se puede convertir para nosotros en un tropiezo nos puede hacer perder la fe para luchar con lo que es propio de la vida. No hay que argumentar el por qué de la aflicción, sino luchar para salir bien de ella. La vida personal no es para verla como un mal que nos quiere acabar, sino que Dios quiere que viviéndola aprendamos y que estemos descansados en el poder que hay en Él. A veces, nos pasan cosas que pensamos que son injustas. Por ejemplo, el salmista en este salmo 73 no puede entender la prosperidad de los inicuos y las aflicciones del piadoso. Cuidado, se convierte en una tentación de rebeldía cuando uno se pregunta por qué el impío prospera.
El alma no es nuestra mejor guía en la vida. Ella busca y razona de acuerdo a lo que ve y siente. Ese es el problema de nuestra alma, de nuestros sentimientos. Tengamos cuidado con nuestro razonamiento sentimental, pues es peligroso. Se puede llegar a pensar equivocadamente que hemos luchado y purificado nuestro corazón en vano. Que no gobierne en nosotros el ¿por qué? El corazón se une con el alma y todo esto se convierte en un gran problema. Por eso, al alma hay que educarla y llevarla a un conocimiento justo para que no razone según lo que está viendo, sino mediante un conocimiento pleno de un Dios Todopoderoso. No olvidemos que el fin de cada hombre debe ser seguir el camino de Dios. En ocasiones, Dios hace silencio, pero Él está presente. No solo está presente, sino que CIERTAMENTE, ES BUENO Dios. Nuestras pruebas no nos pueden arrastrar. De momento, ellas nos vienen como tormentas y torbellinos que nos abaten y amenazan para nuestra destrucción. Pero, Dios es el SOBERANO Dios y además, Él es bueno.
Las voces amenazadoras nos hacen temblar y los torbellinos. Entonces, se nos puede ir el pensamiento de que CIERTAMENTE Dios ES BUENO. Las pruebas nos arrastran y nos parece ver que Dios nos está castigando, pero a Dios no se le ha turbado el camino. Es que la aflicción nos hace temblar y hablar con falta de fe. Por turbados que estemos nunca debemos pensar mal del Señor, porque ahí es donde está el peligro. No nos metamos con Dios. Aunque sepamos que para nuestras vidas hay amenaza de destrucción, CIERTAMENTE, ES BUENO Dios. Nunca dejemos de creer en Dios, porque entonces su mano no se moverá y dejaremos de ver sus milagros. Dios es bueno para aquellos que Él ha hecho buenos y justos por el sacrificio expiatorio de nuestro Señor Jesucristo y a quienes les ha renovado el corazón. Un corazón que ha sido renovado por Dios está siempre como un blanco de nuestros enemigos. Pero, Dios saldrá a nuestro favor para justicia. A veces, parece que somos prisioneros del enemigo y por nuestras fuerzas sabemos que no podemos librarnos, pero bueno es Dios con nosotros, Él nos librará.
No hay bien para el hombre malo, el bien es para el justo. No queramos pasar la vida rápidamente por causa de las aflicciones. Aunque la aflicción nos salude y cada mañana al despertar esté con nosotros y la tribulación nos acompañe en la noche, a pesar de todo esto, Dios ES BUENO. Aunque las tentaciones sean tan terribles que destrocen nuestro espíritu, Dios ES BUENO. Dios siempre saldrá a favor de aquel al que le ha limpiado el corazón. En ocasiones, las pruebas nos traen desconfianza. Cuando vemos tanto exceso de pruebas queremos echar a pérdida lo que Dios nos ha dado. No debe ser así, tenemos que ver que Dios es bueno. Sigamos haciendo nuestras obras. Aunque nos vengan las pruebas, hay una labor en nuestras manos que no la podemos dejar de hacer. El que confía en Dios sabe que cuando uno pasa y sale de las pruebas queremos dar un grito de victoria a grandes voces y con intensa pasión diciendo que hemos obtenido la victoria. Por mucho que el diablo y sus secuaces trabajen para engañarnos debemos decirles que no les creemos; temámosle a lo que Dios nos dice. Creamos a Dios y no al diablo que es un mentiroso.
A veces, estamos tan llenos de temores y de desconfianza. Dios es poderoso para hacer. Nuestra alma tiene una gran batalla pues empezó un maratón espiritual corriéndolo para ganar y no para perder. Aunque parezcamos medio vencidos, al final está nuestra victoria. Si comenzamos a mirar de un lado a otro las cosas del mundo, se nos hará difícil sostenernos en el día de la prueba y entonces caeremos. Cuidado con el mundo que no tiene nada para nosotros. Cuando los pies se deslizan los errores del corazón y la cabeza afectarán la conducta. Cuando un hombre duda de Dios sus pies comienzan a caminar mal, su integridad tambalea. Hay una relación íntima entre el corazón y los pies y son éstos los que dicen lo que hay en el corazón. Podemos estar al borde de la tentación, pero Dios nos sostiene y cuida de nosotros.
A veces, la envidia azota cuando se ve la prosperidad del impío. Debemos cuidarnos. Lo que a veces aflige al justo es la prosperidad de los malos. Por eso, las personas descuidadas se endurecen. Cuando envidiamos lo que no nos corresponde nuestro rostro no es feliz. Cuando no entendemos envidiamos y pensamos que Dios no es justo. A veces, nos destruimos pensando que el pecador prospera y nosotros no. El impío se mofa, se jacta y habla con altanería, pero lo vemos y lo envidiamos. En el cielo vamos a disfrutar por mucho, pero ahora en la tierra vamos a luchar. Vivamos sabiendo que Dios ha sido bueno para con nosotros. A veces, miramos para aquí y para allá y con esto asfixiamos el poder de Dios, nos falta la fe y nos olvidamos que CIERTAMENTE, EL QUE HA SIDO BUENO CON NOSOTROS ES Dios.
Debemos vivir satisfechos de lo que somos. Dios ha sido bueno y nos ha dado lo mejor. El razonamiento no funciona cuando hay envidia. El problema es que se turban nuestros pies por lo que nuestro corazón piensa. Nunca nuestro corazón se debe revelar lamentándonos de que en vano hemos limpiado nuestro camino. De este modo tan necio, discute el más sabio cuando la fe le tambalea. Asaf no pudo darse cuenta de cómo la razón le abandonaba y se quedaba en la oscuridad. Así nos puede pasar a nosotros. Aprendamos de este salmo y cuidémonos de los vanos e impropios razonamientos. Cuando el pensamiento incorrecto nos agarra comenzamos a lamentarnos. Y no debe ser así, cuando sabemos que CIERTAMENTE, ES BUENO Dios. Por lo tanto, aprendamos a vivir con fe y gozo por lo recibido en nuestras vidas, pues como el salmista aprendió digamos, CIERTAMENTE, ES BUENO Dios. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
