Mega Zoé
Estudio #0580Iglesia en las casas

Me vigilaré a mí mismo para así recibir mi recompensa

Me vigilaré a mí mismo para así recibir mi recompensa enseña a perseverar en la oración y buscar la bendición de Dios.

Nuevo Testamento2 JuanSEMANA DEL 24 DE FEBRERO @ 2 DE MARZO DE 20095 min lectura

Mirad por nosotros mismos. Cada uno debe vigilar por sí mismo. Quien mantiene la iglesia limpia somos nosotros los que nos congregamos. Si hemos decidido estar en una iglesia es nuestro deber y responsabilidad mantenerla limpia porque es el lugar donde recibimos toda bendición. Mientras más mantenemos la iglesia limpia más Dios nos defiende y más bienestar tenemos. Tenemos una larga vida para siempre estar luchando, manteniendo la iglesia y trabajando en lo de Dios. La iglesia es el lugar que le pertenece a Dios. Así como no es grato ir a una casa sucia tampoco es grato que la Iglesia esté sucia. Nosotros nos congregamos por amor; ayudamos, protegemos y oramos por el hermano por amor. En la oración velamos porque es aquello que nos lleva más allá de lo que la naturaleza humana nos limita. No es bueno esconder las cosas por miedo a que se vea lo malo. La casa de Dios es para limpiar nuestra vida hacia la santidad.

2 Crónicas 33:7 El no tomar medidas conlleva mucho que sufrir. Manasés hizo todo lo malo ante los ojos de Jehová. Fácil se nos va de la mente que el Dios de los cielos nos está mirando. Manasés comenzó a hacer las abominaciones delante de Jehová, se le olvidó la historia del pueblo. David conquistó no teniendo un ejército poderoso con fuerzas de hombre sino con las fuerzas de Jehová Dios. En la vida no todo está hecho, por eso necesitamos a Dios para mañana, hoy y siempre. A veces, como Dios nos ha dado salvación nos echamos para atrás a no hacer nada, pero el mañana es incierto. Por eso, tenemos que vivir una vida para nuestro Dios. Aquel rey llevó a todo el pueblo a pecar. Tomó todo el mal de aquellas naciones. Si de algo debemos estar conscientes es que Jehová es el que llama y si Él llama responderá y saldrá a nuestro favor. Nos tenemos que esforzar no en nuestra naturaleza humana, sino en descansar en que nuestra fuerza y sustento viene de Dios. Mientras más grande Él se hace en nuestro día malo, más fe nos viene.

Jeremías 7:30 Jeremías sabía muy claro que cuando se hace lo malo Dios está viendo. No es lo que hablamos, sino que nuestro corazón tiene tantas intenciones escondidas. No nos podemos esconder de Dios quien nos observa y ve nuestros pasos, ve nuestras intenciones. Por eso, nos tenemos que mantener limpios y vigilándonos nosotros mismos. Tenemos que conocer y vigilar por nosotros mismos, porque nuestros pasos Dios los pesa y los juzga. De acuerdo a lo que Dios ve en nuestras vidas serán nuestras recompensas y bendiciones. Dios ve las cosas claras y precisas, en Él no hay engaño ni nunca se turba.

Ezequiel 8:17 Para aquel rey hacer abominación fue leve, ligero, de poca importancia. Aquel a quien Dios había escogido le fue liviano el pecado. El problema del pecado es que nos vamos acostumbrando y pensamos que nos es nada, tomamos el pecado como liviano, ligero y Dios ve que hemos dejado pasar las cosas como poco importantes. Nosotros santificamos el lugar donde estemos aunque éste sea impío. Cuando decidimos tener como liviano el mal nos contaminamos. Nosotros nos debemos a un Dios poderoso. Cuando se peca se irrita, se molesta a Dios y eso no es bueno para nadie. Dios había llamado a Israel para que fuera su pueblo. A Dios le molestaba cuando estaba en pecado. Lo que hay en una persona se transmite de una persona a otra. Una iglesia se tiene que cuidar porque las caídas todas son iguales. ¿Qué excusa hay para el mal, para que haya abominación? No tenemos por qué aceptar de nadie ninguna enseñanza que venga con doble intención para hacer mal a alguien. Debemos abrir la boca y decirlo, pero nos satisface a veces saberlo y no decir nada.

Salmos 72:1,2 Si el justo cae sabe que la ira de Dios viene sobre él solo, pero el malo contamina a otros. Cuando el pueblo peca y no se ha vigilado lo de Dios, entonces vienen las tragedias. Necesitamos que Dios venga a nuestro favor, proteja y pase sobre nuestra cabeza sus juicios. Miremos por nosotros mismos, no estemos tan tranquilos. Hemos visto y conocido nuestro ánimo que es variable, porque hoy tenemos mucha fe y mañana no. Nuestra posición es que Cristo llegó a nuestras vidas y nuestro estado de ánimo lo debemos luchar. Cuando somos sensatos somos equilibrados, de buen juicio, cuerdos, sabemos lo que hablamos. Mantengámonos firmes a la verdad tocante a nuestro Señor Jesucristo de modo que nuestra labor no sea en vano. Si no velamos, entonces sí nuestra labor podría haber sido en vano y no podemos echarle la culpa a nadie.

Nos tenemos que vigilar para poder recibir plena recompensa. Velemos que nadie nos robe sino seamos capaces de velarnos día a día. Nosotros le pertenecemos al soberano Dios, al Poderoso que nos liberta, sana y ama como ningún hombre de esta tierra. El que se extravía es el que se excede y va demasiado lejos no de acuerdo a la sana doctrina de Cristo. Este no tiene a Dios. Piensan que su conocimiento, su enseñanza es mayor a la de los humildes fieles de Cristo. Es necesaria la mansedumbre, pero también la intransigencia en los principios. El no ceder a algo no nos quita la mansedumbre. ¡Cómo ceder a lo que se ha conservado por siglos!

Tenemos que ir detrás de la verdad que hemos conocido aun con nuestra propia vida. O somos solidarios o somos cómplices. Cuando les damos la bienvenida a los enemigos de Cristo nos convertimos en sus cómplices. Sería deslealtad a Cristo entablar amistad con éstos. Seamos fieles al evangelio de Cristo. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz