Mega Zoé
Estudio #0582Iglesia en las casas

Mi Fortaleza Está En Quedarme Quieto Y Confiar En Mi Dios

Mi Fortaleza Está En Quedarme Quieto Y Confiar En Mi Dios enseña a permanecer firmes en las pruebas.

Antiguo TestamentoIsaíasSEMANA DEL 10 @ 16 DE MARZO DE 20096 min lectura

Nuestra fortaleza se ve en la quietud. En el día de nuestro problema y de nuestra tribulación debemos quedarnos quietos porque nuestra fortaleza es Jehová. En nuestra desesperación no podemos ver a Dios, no podemos ver que Él puede mover su mano a nuestro favor y es porque la fe nos abandona. Nuestros pies son muy ligeros y nos quieren guiar a la turbación. Poca gente amarra y aquieta sus pies en el momento malo. Nuestra ligereza en buscar resolver por nosotros mismos le deja ver a Dios que no confiamos en Él. Lo mejor es quedarnos quietecitos esperando en el Dios nuestro. Cuando estamos en problemas lo primero que viene a nuestra mente es que Jehová nos dejó y que nadie nos ama. Lo mejor es que en el día malo no tengamos a nadie a nuestro lado, sino a Jehová. No debemos permitir que a nuestra mente llegue todo lo que se le antoja, porque pueden venir hasta conclusiones muy injustas y luego, cuando se nos aclara el pensamiento, llega la vergüenza. Debemos saber que la cabeza y el alma están muy unidas, combinadas para que cometamos errores muy grandes, que luego nos traen vergüenza.

2 Corintios 5:10 Hay un tribunal al que cada uno va a tener que comparecer. Allí es donde vamos a recibir por lo que hayamos hecho estando en el cuerpo. Se nos pagará de acuerdo a lo malo o lo bueno que hicimos. ¡Ay, de los hijos que se apartan para escuchar a otros y no a Dios! Hoy día es muy fácil apartarse. El que ve al hombre apartado no somos nosotros, sino Dios. Se apartan de Dios porque ya no hay confianza en Él. Dios ve las cosas claras y nosotros tenemos que ver las cosas igual. Tenemos que verlas, cual precisas son, para que no haya confusión. Cuando uno se aparta es porque ya no quiere escuchar a Dios, luego viene la rebeldía.

Dios nos habla, escudriña nuestro secreto para hacernos conocer quién es Él. A muchos le molesta la voz de Dios a sus oídos, porque quieren caminar conforme a sus pensamientos llenos de pecado. Cuando llega el pecado ya no se quiere oír a Dios, sino que se quiere cubrir no con cosas del Espíritu sino con la carne. ¡Cuánto daño hace nuestra carne! ¡Cuánto hay que llorar cuando le damos lugar! Cuando la gente se aparta dice ser libre y no querer más a Dios, pero su cubierta es el pecado. El justo no hace eso, porque tiene un Señor mayor a quien servirle. Somos libres del pecado, pero esclavos de Dios. El creyente cuando se aparta de Jehová se encuentra amarrado, cubierto con la cobija que ha escogido, el pecado y ya se quiere la separación. Eso arrastra mucho dolor, mucha angustia. El que ama, ama la esencia, no la apariencia. El amor es hasta la eternidad, no deja de ser.

Salmos 125: 5 A los que se apartan, Dios los lleva donde hay iniquidad, porque al pecado se le añade más pecado. El problema es que cuando se vuelve al mundo, a la misma vez se baja del cielo. Dios nos ha dado muchas promesas y cuando estamos con Él estamos en el cielo. Se requiere la dirección de Dios, necesitamos Su dirección para todos los días de nuestras vidas. Cuando tenemos la dirección de Dios somos guiados por Él y toda nuestra voluntad es completamente de Él. Dios si sabe lo que necesitamos oír. Necesitamos escuchar lo que Dios tiene que decir. Un hombre o mujer espiritual necesita escuchar a Dios porque es una voz santa, pero cuando no hay pureza, esa esperanza es como una sombra que no tiene cuerpo o fuerza. Eso es lo que tiene aquel que se aparta de Dios, es como una sombra, es algo que está pero que no tiene vida. Esa sombra trae confusión. Se camina confuso, sin dirección ni protección, es una locura de la que se necesita liberación. Se turba el alma y los pies caminan con locura, se vive en una turbación total cuando se deja de escuchar la voz de Dios porque la carne se ha apoderado.

Luchemos contra lo que el diablo nos quiere traer. El único que se atreve a decir la verdad es el que ama con fuerzas. ¿Porqué confiar en el mundo que traerá oprobio, burla y vergüenza? El que se aparta entrega lo que es de Dios. Los caminos del mundo son muy peligrosos, que están ahí para devorar y destruir. Ahí están la tribulación, la angustia y la víbora para destruir. Debemos esperar la ayuda de nuestro Dios no del mundo, porque es de la única forma que podemos vencer. Nuestra fortaleza es quedarnos quietos. Es un rechazo descarado cuando se deja la ley de Jehová. El mundo es una muralla débil que la tumba cualquiera, pero a Jehová no lo tumba nadie. El mundo es débil para fortalecernos y en él no nos podemos refugiar. Nuestro Dios es fuerte, temible, Él es el que conquista y derriba las murallas. Por eso, nuestro refugio debe ser Él y no el mundo. Nuestro camino es de muchas pruebas y aflicciones. Hay que tener cuidado, los halagos sobornan y hacen callar la verdad, trayendo mucho mal. El apartarse no sirve como salida, se queda triturado, es ruina sobre ruina y ya nadie puede ayudar.

El que se aparta se quiebra como el vaso del alfarero y sin misericordia. Dios siempre le ha pedido al que Él llama que tenga descanso. Si algo Dios pide de nosotros es perseverar hasta el final. Nuestra fortaleza consiste en la quietud y confianza en Jehová Dios. La huida al mundo es muy peligrosa. Podemos hacer nuestra mejor huida, pero seremos más perseguidos más ligero y habrá que retroceder en pánico, dolor, vergüenza y horror. El que insiste en apartarse será perseguido por una fuerza mayor hasta que quede solo. Podía haber sido un triunfador en todo, porque Jehová hubiese salido a favor si le cree. Hay cosas que perdemos y nunca más las volveremos a tener. Por eso, velemos que nadie quite nuestra corona de vida. Por eso, nunca se puede volver al mundo, porque el diablo viene a destruir.

Isaías 32:1-8 Nosotros le servimos a un Dios justo y el justo ha de vivir con justicia. Aquel que es justo hace justicia. Servimos a un Dios que nos mira justamente y así hace el juicio. Donde nosotros servimos ponemos la esperanza. Si ponemos nuestra esperanza aquí en la tierra, al fin y al cabo, solamente el que es el mismo hoy y siempre es Dios. Al pasar los años, si ponemos nuestra esperanza en alguien, si ése nos falla nos frustramos. A quien tenemos que ver como justo es al Dios que nos llamó. El nos escogió a su tiempo y comenzó a hacer en nosotros su voluntad. El rey de nuestra vida es el Señor. Cuando ponemos nuestra confianza en una compañía, de momento se acabó todo. Disfrutemos en el día bueno como en el día de la escasez, porque hay un Dios que es justo en el que nosotros debemos descansar. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz