El que es dirigido por Dios no es para ser torpe ni para tropezar, pues ha sido escogido para andar en los caminos de Dios. Dios conoce muy bien nuestra justicia, nuestro rostro y nuestras peticiones. Debe saber que amamos a Jesús y que nos hemos separado para Él. Pero, el cielo también sabe cuando decaemos y nos paralizamos; Dios lo sabe todo. Nosotros los santos seremos los que acompañaremos a Jesús en caballos a su regreso a la tierra. Apocalipsis 19:14 Todo está bien planificado para nosotros. Hemos de venir con Jesús y para siempre viviremos con Él. Se ha de recorrer la tierra como el que la recorre a caballo. Zacarías 1:8 El profeta debía comunicarle al pueblo que Dios los había de prosperar, mas habría de levantarles templo y levantarlos de nuevo. Agradezcamos nosotros a Dios siempre de que tenemos un techo donde vivir y donde adorarle. Había una necesidad en el pueblo de Israel y el profeta Isaías lo había visto porque Dios se lo había revelado. Nosotros somos llamados para librar a los pueblos del mal. Hay un mundo desolado completamente. Es tiempo de movernos y ser guiados por Dios para ser libertadores en nombre del Señor.
Nehemías 2:12 1:2-4 La carga que Dios había puesto en el corazón de Nehemías por el pueblo es la misma que Dios ha puesto en nuestros corazones por nuestro pueblo. Nosotros vinimos a la tierra para estar cabalgando por ella toda la vida como hizo Nehemías, mirando y observando la necesidad de sus moradores. Dios quiere poner en nuestro corazón lo mismo que puso en el corazón de aquel varón, Nehemías. Lo que sucede es que hemos perdido la sensibilidad al dolor, pues es el dolor por el pueblo lo que nos provoca a hablar, a orar y a ayunar. Y eso es lo que Dios quiere que hagamos. Dios quiere poner en nuestro corazón su sentir para que se haga lo que Él quiere y no lo que queremos nosotros y nos ha placido durante años.
Había un pueblo que estaba en mal, tenía afrenta, era una burla, estaba humillado por completo y se necesitaba a alguien que se levantara, que tuviera la preocupación para hacer algo y actuar a favor de ellos. En el dolor era de la única forma en que Nehemías iba a ser guiado por Dios. De la única forma que podemos ser guiados por Dios es que en nuestro corazón haya carga y compasión. Eso lo pone Dios para guiarnos, pero tenemos que permitírselo. Debemos abrir nuestro corazón y no cerrarlo. Para ser guiados por Dios tenemos que sentir lo mismo que Dios siente. Ya basta con lo que nosotros queremos para nosotros mismos. Hemos sido muy egoístas en la vida, así vive el mundo que nos rodea. Hay que orar, leer la Palabra y ayunar para ser sensibles y para que Jehová nos pueda hablar. En el orar es donde se puede oír la voz de Dios y obtener así su guía. Con nuestras lágrimas y temor acercamos el mundo a Dios. Eso es lo que nos toca a nosotros sus escogidos, ser guiados por Dios.
Nehemías 2:11, 12 Nehemías salió a cabalgar para ver la desolación y destrucción que había en Jerusalén. Eso hizo que se levantara y motivara a otros para reedificar la ciudad amada por él y por Dios. Luchemos también nosotros, cabalguemos, lamentémonos por lo que está mal, miremos a nuestro alrededor y veamos la destrucción y la desolación que han hecho los enemigos de la justicia. Santifiquémonos para que nadie nos confunda o que el diablo nos robe. Para Dios hacer la obra en Jerusalén necesitaba a un hombre justo y para Dios acercar a los hombres de esta tierra nos necesita a nosotros. No es hacer las cosas a la ligera sin tener el corazón en lo que se hace, sino tener compasión y dolor, que todo nuestro ser sea invadido por aquello que a Dios le duele. Que a nosotros nos duela como le dolía a Nehemías la destrucción que veía y que el amor nos consuma en una pasión que nos lleva a actuar.
Génesis 12:1 Dios llamó a Abraham. Tenía un plan para él y para la nación que levantaría de sus lomos. También nos ha querido levantar a nosotros porque somos un pueblo para él. Efesios 2: 12-14 Lo mejor es responder al llamado de nuestro Dios. Debemos tener la seguridad que en el día malo Él saldrá por nosotros. Pero, algo pide el Señor de nosotros y es que renunciemos al egoísmo y dejemos todo atrás y le sigamos a Él conforme al llamado que nos ha hecho. Cuando Dios nos llama debemos entender que no es cómodo ni fácil cumplir con su llamado, su camino es angosto no es un camino ancho y fácil como el que llevábamos antes; ahora hay una lucha y hasta una agonía constante para cumplir con lo que Dios quiere hacer en la vida nuestra. Nuestro llamado es como el de Nehemías. Para lo que Dios quiere hacer necesita hombres y mujeres de verdad, entonces no ha de ser fácil, no será con mucha alegría y fiesta, ni tampoco lograremos las cosas rápido sino lentamente. Pero, como Nehemías siempre tendremos su poder y respaldo.
Éxodo 3:10 Al igual que Nehemías, también Dios había llamado a Moisés para enviarlo a Egipto a libertar a su pueblo de la esclavitud. Cuando Moisés fue llamado se asustó y creyó que no podía cumplir con el pedido de Dios. Pero, Dios nos dice que vayamos a Él en días de clamor y ayuno. Al orar, ayunar y clamar a Dios no quiere decir necesariamente que vamos a ver al Señor, pero sí de seguro que tendremos su guía para todo. Para Dios sacar y libertar al cautivo con sus grandes fuerzas, nos necesita a nosotros que estemos rendidos en sus manos y dispuestos para que fluya su poder. Dios nos promete que estará con nosotros por siempre y no nos dejará.
I Reyes 18:1 Otro ejemplo del llamado de Dios al hombre es Elías. En aquel tiempo la tierra estaba seca pues no había llovido en tres largos años. Elías fue llamado por el Señor para que orara y Dios respondería enviándoles lluvia al pueblo sediento. Pero, Elías había tenido mucho miedo de sus enemigos. Nuestra cara dice cuando estamos asustados, escondidos, en terror, en retiro. Pero, fue a Elías a quien Dios llamó en aquel tiempo y ahora en nuestro tiempo es a nosotros a quienes Dios llama. Respondamos con valor. La tierra está seca y es hora de salir del retiro, del lamento, de la queja para ver que hay una necesidad y que debe haber compasión en nuestras vidas por lo que hay a nuestro alrededor. Dios pide que nos mostremos y demos frente a lo que sea y hagamos. Se seca la tierra porque escasean los hombres de Dios que muevan Su mano. Seamos los valientes y esforzados, seamos los sensibles. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Nosotros Somos Llamados Para Librar A Los Pueblos Del Mal
Isaías 63:13,14
“El Espíritu de Jehová los pastoreó, como a una bestia que desciende al valle; así pastoreaste a tu pueblo, para hacerte nombre glorioso.”
El que es dirigido por Dios no es para ser torpe ni para tropezar: ha sido escogido para andar en sus caminos. Hay un mundo desolado, y es tiempo de movernos, guiados por Dios, para ser libertadores en su nombre. Estos son los puntos para la semana.
- Dios conoce nuestra justicia, nuestro rostro y nuestras peticiones, pero también sabe cuando decaemos y nos paralizamos. Nosotros somos llamados para librar a los pueblos del mal.
- La carga que Dios puso en el corazón de Nehemías por su pueblo es la misma que pone hoy en nosotros. Hemos perdido la sensibilidad al dolor, y ese dolor es lo que nos mueve a hablar, orar y ayunar.
- Solo podemos ser guiados por Dios si en el corazón hay carga y compasión. Para eso hay que dejar el egoísmo, orar, leer la Palabra y ayunar, y sentir lo mismo que Dios siente.
- Nehemías salió a cabalgar para ver la desolación de Jerusalén, y eso lo levantó a él y a otros a reedificar. Que nos duela lo que a Dios le duele, y que ese amor nos lleve a actuar.
- Como a Abraham, Dios nos llama a renunciar al egoísmo y a dejarlo todo atrás. Su camino es angosto: no será cómodo, fácil ni rápido, pero tendremos su poder y respaldo.
- Moisés se asustó cuando Dios lo llamó a libertar a su pueblo. Para sacar al cautivo, Dios nos necesita rendidos en sus manos, en días de clamor y ayuno, y promete estar con nosotros siempre.
- Elías tuvo miedo, pero Dios lo llamó a orar por lluvia sobre una tierra seca. Se seca la tierra porque escasean los hombres de Dios que muevan su mano: salgamos del retiro y la queja con valor.
Haz como Nehemías: recorre con los ojos abiertos tu calle, tu trabajo o tu familia, escoge una necesidad concreta y preséntala a Dios en oración y ayuno esta semana.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Nehemías Cabalga Junto al Muro
Isaías 63:13,14
Para leer en voz alta con los niños
“El Espíritu de Jehová los pastoreó, como a una bestia que desciende al valle; así pastoreaste a tu pueblo, para hacerte nombre glorioso.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios guió a su pueblo con cuidado, como un pastor que lleva a su animal por el camino sin que se caiga. El estudio cuenta de Nehemías, que salió en su caballo a mirar los muros rotos de Jerusalén, y le dolió tanto que se levantó a arreglarlos.
- Nehemías no se quedó en su casa cómodo. Salió a ver con sus propios ojos lo que estaba mal en su ciudad.
- Le dolió ver a su pueblo triste y burlado. Ese dolor lo llevó a orar, a ayunar y después a trabajar con otros para reconstruir.
- Dios quiere que a ti también te importen los demás: el amigo que está solo, el vecino triste, el compañero que no conoce a Jesús.
- Cuidado con pensar solo en ti. Cuando alguien solo quiere lo suyo, no ve el dolor de los demás, y Dios sí lo ve.
- Moisés y Elías también tuvieron miedo cuando Dios los llamó. Pero Dios estuvo con ellos, y Elías oró y llegó la lluvia sobre la tierra seca.
- Ayudar no siempre es fácil ni rápido. Pero Dios te da fuerzas y nunca te deja solo.
¿Quién a tu alrededor necesita ayuda o está triste?
Esta semana, ora por esa persona todos los días y haz una cosa buena por ella.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
