El ser humano vive abatido, turbado. Hay un Dios que nos llamó y quiere que nos enteremos de que Él es justo. Aquí en la tierra todo es muy frágil, todos estamos tan limitados y nos gastamos. Nosotros no somos fuertes sino el Señor, quien es como una fuente de donde siempre mana agua pura. Lo mejor de nuestras vidas es ir al Rey justo, que es fuerte, que nunca se ha de terminar. Él nos tomó para sí mismo, pero es justo. Aunque pasemos por agua y fuego nada nos pasará porque le servimos a un Dios justo y Él apaga el juego por su misericordia. Hasta la eternidad Él nos ha llamado, somos elegidos. Nosotros estamos en la mente de Dios y esto fue desde la eternidad. Estar en Dios es llevarlas todas a ganar porque Él no es un Dios fracasado sino justo. Somos eternos. ¡Cuán frágiles podemos ser como mortales! No sabemos quién nos ama o nos odia, quién tiene mal contra nosotros, pero no nos debe preocupar, porque el Dios justo tomó nuestra vida y le pertenecemos. Tenemos un Rey con toda autoridad, Él venció. Él nos cuidará como siempre lo ha hecho. Nadie puede destruir nuestras vidas jamás. Para justicia reinará nuestro Rey y donde hay justicia hay juicio.
Proverbios 21:3 A Jehová le es más agradable el hacer justicia y juicio que los sacrificios. Él es el Rey y el que le cree sabe que Él está en la tierra, en el cielo, estará en el Milenio y luego allí seguirá siendo nuestro Rey. Él será siempre el Rey justo. Las personas se quieren desentender, pero lo menos que el hombre debe hacer es olvidar que se le sirve a un Rey que hace justicia y juicio. Y como Él es nuestro rey, nuestras propias vidas trazarán el veredicto; inocentes o culpables. Lo más grande para nosotros debe ser el Señor. ¡En estos tiempos, el evangelio ha sido tan desacreditado! Cuando la gente se aparta, acusan a todo el mundo como los culpables, por eso debemos tener mucho cuidado con nuestras vidas. Al Rey a quien le servimos lo vamos a ver y siempre estará con nosotros. Tenemos un Dios que es poderoso y toda rodilla se doblará ante Él.
Si tenemos al Señor como rey sobre nuestras vidas, entonces somos soldados y a un soldado se le entrena. Nosotros estamos en un gran ejército y debemos ser valientes porque nuestras vidas son entrenadas en oración y en búsqueda. A los soldados se les da dirección y órdenes. A nosotros nos tienen que gustar las órdenes, pero la verdad es que no nos gustan por lo orgullosos que somos. Porque pensamos que sabemos hacer las cosas por nosotros mismos, pero si sabemos recibir órdenes seremos dirigidos por el gran Rey. Nuestro Rey no vive confundido, nosotros sí. ¡Aprendamos a recibir órdenes! Cuando decidimos recibir dirección, órdenes, entonces nuestro pensar será el del Rey y no el nuestro. Nosotros no tenemos la capacidad de dirigir nuestra vida, porque tropezamos. Pero cuando el Rey es el que lleva nuestras vidas, es que somos sumisos. Dios no puede tener un ejército que no sea sumiso. Hay que ser sumiso frente a un Dios vivo. El Rey a quien le servimos coronará nuestras vidas, nos traerá muchas bendiciones y nos librará de todas.
En la casa del justo no hay peste, porque el Rey se encargará de que no la haya, les traerá mucho bienestar a sus vidas. A nuestras vidas llegó su reino que es de gozo, paz y justicia. Para que Él sea nuestro Rey tenemos que ser sumisos. Él es el Rey que reina en justicia. Nadie aquí en la tierra puede tener las características de aquel varón que es escondedero contra el viento, refugio contra el turbión, arroyo en aguas de sequedad y sombra de gran peñasco en tierra calurosa. El ser humano puede comenzar muy bien, pero luego se hastía de la gente. El descanso del pueblo de Dios está en su Rey que no se cansa del fastidio nuestro, de que siempre le estamos pidiendo. Solamente nuestro amado Dios es el que da esa medida de grandeza para el alma turbada: le trae descanso, es escondedero contra el viento, refugio contra el turbión, arroyo de aguas en tierra de sequedad y sombra de gran peñasco en tierra calurosa. Él es nuestro refugio en el día de nuestro pesar. ¿Podría alguien más darnos este beneficio que nos da nuestro Rey? No lo puede dar nadie sino solamente Él.
Cuando las cosas están difíciles aparece una sombra para que nos refugiemos de parte del que provee a nuestras vidas. No nos quejemos ni nos lamentemos, Él saldrá por nosotros día y noche. Él es nuestro refugio, protección, refrigerio y sombra. No dejemos que el sol nos queme y nos destruya. La falta de fe es horrible, sea Dios nuestro Rey. El que tiene al Señor como Rey tendrá deseos de ser enseñado. Ninguno que le sirve y vive sumiso ante Él tiene razón para turbarse. Hay un poder más allá de lo que podemos estar viviendo. Por la falta de sumisión es que no logramos tener muchas cosas. Todo el que le sirve ha de abrir los ojos y los oídos para escuchar la palabra de Dios. El problema es que algunos cierran sus oídos para no escuchar y así ser obedientes.
El corazón de los necios entenderá para saber. El rey justo sale a nuestro rescate. Tendremos discernimiento y los que son tartamudos podrán expresarse con facilidad. El insensato no será honrado. En la venida de Cristo se sabrá la condición de los hombres. Hay muchas condiciones en los seres humanos, pueden engañar a todos, pero el día del Rapto solo se levantará el que en verdad sea un siervo del Rey. Cada cual va a determinar lo que será su vida. Por el Rapto habrá mucho dolor en la tierra. Procuremos ser sumisos para dar honor al Rey. Tenemos una morada en el cielo y la arreglamos de acuerdo a cómo caminemos y busquemos aquí en la tierra. Ese Rey nos construyó casa y nos dará nuestras coronas y las cosas se llamarán por su nombre. Nunca confundamos lo que es el bien y el mal. Cuando las cosas se comiencen a ver por su nombre, claro, preciso y entendamos lo que es bueno y lo que es malo, entonces nunca seremos confundidos por nadie. No podemos llamarle luz a las tinieblas y a las tinieblas luz. Ni el tramposo será llamado espléndido. Hay un Dios que nos libra cuando vemos las cosas como son en verdad. Las personas tramposas piensan que no pierden ninguna, que las llevan todas a ganar. El que hace lo malo no está en luz.
El hombre es estimado por su carácter moral no por lo que posee. El ruin y tramposo será expuesto y castigado. Unos viven a costa de crecer, prosperar, etc., pero Jehová es el que hace lazo. Despertemos a ver lo que es bueno y lo que es malo. Denunciemos el mal. Cuidado cuando nos quejamos y lamentamos tanto. Es uso común la tramposería y la ruindad. El generoso pensará con generosidad, es desprendido, por eso no se queja, lo pasa bien, porque Jehová será su proveedor. Será exaltado, se pone en alto, porque sabe en quien ha creído. Vivir una vida honrada es lo que nos debe sostener. El árbol se conoce por sus frutos. Llamemos las cosas por su nombre para no ser engañados. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
