Según van pasando los años es que vamos conociendo este Camino más y más. Jesús estaba enseñando sobre el reino de Dios, el cual es el mismo reino ayer y hoy. Por más hostil que haya sido el diablo peleando en contra de la Palabra de Dios tratando de impedir que ésta lleve su fruto, no ha podido. La Palabra es la que nos trae el bienestar de una salvación tan grande. Por eso no la podemos descuidar. La cizaña de la que habla Jesús en la parábola es una hierba venenosa que crece entrelazada con el trigo y muy difícil de arrancar. La espiga de la cizaña es amarga y ligeramente venenosa, causa en el cuerpo un efecto violento y dañino, contrario al trigo que es un excelente alimento. La Palabra dice que al final del tiempo Dios enviará a sus ángeles a separar el trigo de la cizaña. El que siembra la buena semilla es Jesús, el Hijo de Dios y es el que siembra en nuestras vidas. Jesús sembró directamente durante su ministerio terrenal y ha estado sembrando, enseñándonos por medio de sus siervos durante las edades. La Palabra, que es simbolizada aquí por el trigo, es la palabra viva que tiene poder. Toda buena semilla que hay en el mundo viene de nuestro amado Jesucristo. Los ministros son los instrumentos en las manos de Dios para sembrar la buena semilla de la Palabra. Ella enseña de Cristo de quien viene la verdad. La Palabra enseña lo que Jesús habló, enseña la gracia y la santidad. El campo es el mundo, entonces la cizaña es del mundo. Lo que Cristo quiere es que se siembre la semilla de la verdad, su Palabra.
I Timoteo 2:4 Jesús quiere que todo el mundo sea salvo y que los hombres y mujeres de esta tierra procedan al arrepentimiento. Es de lamentar que siendo el mundo un campo tan grande sea relativamente en pocos donde se siembra la Palabra. Porque muchos no quieren tener buen fruto en sus vidas. El campo es el mundo, no es la iglesia. La buena semilla son los hijos del reino. Jesús estuvo constantemente sembrando durante sus años de ministerio en la tierra. Nosotros hemos llegado a la iglesia por el amor y la misericordia de Dios. Debemos conocer que la cizaña representa a los hijos del maligno. El Señor levantó un gran imperio luego que partió al cielo, sembró y dejó discípulos que fueron hombres leales. Nosotros enseñamos lo que ensenó Jesús, no añadiéndole ni quitándole nada a sus enseñanzas. El diablo es un ladrón, tiene una falsificación para cada realidad divina; siembra entre el trigo su cizaña con gente que tienen una manera de hablar parecida a los cristianos y una apariencia semejante a los discípulos. La cizaña, enviada a ser sembrada entre el trigo no son seguidores genuinos del Rey. Son del enemigo, que es Satanás. Nosotros tenemos que ser buenos y leales en lo que enseñamos o decimos. Y tenemos que velar todo el tiempo.
I Pedro 5:8 El diablo anda como león rugiente buscando a quien devorar, pero para no ser devorados hay que velar. Aunque el hacerlo nos ponga en tensión, esa es nuestra obligación en medio de un reino que se hace fuerte y que solo los violentos lo arrebatan. La ciega es el fin del siglo y los segadores son los ángeles. La vida nos será de más lucha si dejamos de velar, porque luego habrá consecuencias por las cuales tendremos que llorar mucho. Seamos sobrios, prudentes, vigilemos, estemos pendientes. Un enemigo sembró la cizaña en el campo. Seamos sabios, abramos bien los ojos para ver. Cuando más daño está haciendo el diablo más trata de pasar inadvertido. El llega cuando se está durmiendo, en el momento de descanso. Para que prospere el mal basta con que se haya sembrado la cizaña. El mal es como la mala raíz que se propaga por sí misma fácilmente, mientras que la buena semilla necesita un cuidado constante para que no se eche a perder. Si no se vela es porque estamos pendientes a otras cosas. No lo hagamos, ésta es nuestra gran oportunidad de ser salvos y reinar con Jesús. El corazón es perverso, la maldad logra esconderse por mucho tiempo y cuando llega el día de la prueba se revela dando paso a la pasión violenta. Por el fruto se queda manifiesto el carácter de la persona. Jesús lo dijo, "por sus frutos los conoceréis" En la vida las cosas nunca están bajo control, por eso tenemos que velar constantemente. Cuando el enemigo trae su mala cizaña comienza el día malo. Somos soldados del reino, somos los atalayas, velemos y combatamos el mal.
Mateo 4:11 y 26:53 Los ángeles son servidores. Mateo 24:31 Apocalipsis 20:10 Los malos, quienes son la cizaña serán echados por los ángeles al horno de fuego. Apocalipsis 19: 20 A nosotros, los ángeles nos arrebatarán y nos elevarán con Cristo. Por eso, nosotros no podemos estar en un dormitar sino velando muy atentos cuando el enemigo trae la cizaña, porque ésta le pertenece al mundo y no a nosotros. Debemos saber muy bien el camino que hemos seleccionado. Si alguien no sirve para ser trigo será paja, allí será el fuego, el lloro y el crujir de dientes. Caerán bajo la ira perpetua de Dios los que no lo quisieron recibir; en el fuego que no se apaga. Tendrán un remordimiento del que nadie los podrá aliviar y una compañía indeseable en un lugar de tormento. En cambio, es en el cielo donde tienen los siervos de Dios su ciudadanía. Participarán de grandes recompensas en el paraíso de Dios. Apocalipsis 2:7 Vemos, que la cizaña no es para el pueblo. Somos trigo y por eso luchamos para serle agradables al que nos escogió. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
