Mega Zoé
Estudio #0609Iglesia en las casas

Dios Me Usa Si Estoy Dispuesto A Ser Un Arma Poderosa En Sus Manos

Dios Me Usa Si Estoy Dispuesto A Ser Un Arma Poderosa En Sus Manos llama a vivir en santidad y caminar con sabiduría espiritual.

Antiguo Testamento2 ReyesSEMANA DEL 15 @ 21 DE SEPTIEMBRE DE 20094 min lectura

Siempre se evalúa a las personas por lo que tienen. En el caso de Elías y Eliseo fue así también. Eliseo por obligación tenía que pedir la doble porción de Elías si era él el profeta que iba a suplantarlo. La persona que tiene mucho espíritu es una persona dispuesta a hacer lo que hay que hacer. El espíritu del hombre es lo que va a Dios y ese espíritu humano tiene comunión con el Espíritu Santo, por eso hay que desarrollarlo. Pero, lo que sucede es que lo que se desarrolla es el alma la cual parece que siempre vive angustiada y desesperada. Ella se hace muy amiga de la carne y esto no nos conviene a ninguno de nosotros los que servimos al Señor. Elías fue un hombre que hizo mucho bien. Se enfrentó a Acab, el peor rey que hubo en Israel. Elías fue un arma poderosa en las manos de Dios para defensa y cuidado de un pueblo. Cuanto más cobarde es una persona es porque así mismo carece de fe. A Elías le vino mucha persecución, pero nadie le quitó el ánimo de ser el profeta de Dios, un arma poderosa de Dios para librar a un pueblo perdido.

Jehová le provee al que llama, porque el hombre poderoso en Dios es aquel que a su vasija nunca le faltará alimento. Es así porque su fe mueve a Dios que está en el cielo. Dios nos quiere usar cuando estamos dispuestos a ser un arma poderosa en sus manos. O nos convertimos en armas poderosas en sus manos o seguimos arrastrando nuestros pies. Nosotros movemos a Dios llevando nuestras súplicas y ruegos para que Él mueva su mano a favor de otros. A veces, lo que gusta a algunos es lamentarse en lugar de mover a Dios. Dios había escogido a Elías, pero ya se acababa su ministerio, habían terminado sus deberes, su trabajo, su mover y entonces Israel carecería de hombres que pudiesen trabajar a favor de ellos.

Nosotros estamos para librar a nuestro pueblo, a nuestro país y trabajar por todo aquello que Dios encomiende en nuestras manos, pero tenemos que saber que ni las difíciles circunstancias ni nadie nos pueden sacar de la defensa de nuestro pueblo. Por eso debemos estar siempre claros en el espíritu para hacer esa defensa de un pueblo. Hemos sido llamados a ser defensa de un pueblo y no para lucir un liderazgo, porque donde viene el poder es por la boca. Elías sabía que necesitaba aprovechar todo el mínimo tiempo que tenía para enseñarle a Eliseo. Aquel pueblo estaba destruido en todas las cosas porque no había temor de Dios en ellos, por eso se quedaría Eliseo para enseñarles el temor a Dios. Tengamos cuidado y nunca olvidemos que somos esas personas como Elías y Eliseo, armas útiles en las manos de Dios.

En estos tiempos que vivimos estamos para la defensa de un pueblo, por eso debemos estar dispuestos a hacer lo que Dios pide. Somos armas poderosas, útiles para Dios los siete días a la semana, las 24 horas del día, en quienes siempre more el Espíritu Santo. Temerle a Dios es lo mejor para nosotros. Somos nosotros los que hemos de continuar el seguimiento de lo que Dios ha dado para hacer en la tierra. Los únicos que pueden evitar la sentencia de Jehová son los hombres de fe que son armas poderosas en Dios. De lo que no hemos hecho ni trabajado no hay tesoro, pero de lo que hemos hecho y trabajado sí tenemos tesoro.

Elías estaba probando a Eliseo para saber si era el arma poderosa para defensa de aquel pueblo. Todavía algunos no han alcanzado, por eso tenemos que luchar. Hay cosas que nos entretienen para no ser esas armas poderosas en Dios, entonces se queda mucha gente sin defensa. El diablo entretiene y no podemos estar estancados, porque luego se ríe de nosotros. Ahora a Eliseo no le interesaba la tierra para cultivarla. Deseaba edificarse todo el tiempo con su maestro hasta que éste se fuera.

Lo máximo en nuestras vidas es el amor, no lo que poseemos, ni lo brillante que puedan ser nuestras circunstancias. ¡Cuánto podemos alcanzar siendo esas armas poderosas en Dios! Si amáramos cada día más entenderíamos que somos armas poderosas en Dios y más entenderíamos cuanto bien tenemos que hacer. Tenemos que ser valientes. El valiente no huye sino que enfrenta lo que sea. Eliseo no tenía el empeño de perder a Elías porque entonces sería un egoísta y ahí no hubiese estado Dios. El corazón de Eliseo estaba triste porque no quería separarse. En ese camino a la despedida, Eliseo se convertiría en esa arma poderosa en Jehová para ser la defensa de Israel y Dios todo se lo revelaría a él. En Elías no había dolor porque no iba a ver la muerte, sino que fue arrebatado en gloria donde mora Dios. En muchas ocasiones seremos despreciados de muchos, pero si esto no nos gusta no seremos armas poderosas en Dios. Eliseo pidió una doble porción del espíritu de Elías porque lo iba a necesitar. Somos equipamos para servir a Dios y a la generación en la que nos ha tocado vivir. Que haya en nosotros ese deseo para servir a Dios y a nuestras generaciones como lo hubo en Eliseo. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz