Tenemos un gran privilegio de que Dios nos llame para Él y eso no es pasajero; el llamado de Dios no dejará de ser sino que es eterno aquí y en el cielo. Bienaventurado el que responde a este llamado que Dios ha dado, porque es el mayor bien que nos hacemos a nosotros mismos. A veces, pensamos que es una carga muy difícil y en verdad lo es. Porque el mundo vive a sus anchas, pero nosotros vivimos conforme a la voluntad de Dios. Es un temor que siempre nos inquieta, responder bien a ese llamado. Nosotros los cristianos vamos más allá de lo que es el día o lo que cualquiera otra persona pueda hacer. Nuestra vida es para caminar todo un camino hacia la perfección.
Cuando el Señor llamó a Leví, de inmediato éste se levantó y le siguió. Tenemos el privilegio de que Dios nos llame. Pocos desean obedecer a Su llamado. Cuando Dios llama es para bien sobre bien, pero que se responda a ese llamado es otra cosa. El llamado de Dios es un bien que nadie puede darnos. Hay circunstancias en nuestras vidas que el mortal no puede resolver, el único que puede hacer en nosotros de forma sobrenatural es Dios. Entonces, tenemos que responder a su llamado yendo tras Él. Nosotros nunca podemos caminar delante del Él, ni hombro a hombro. Como Leví, solamente caminaremos detrás de Él en una actitud de humildad. Tenemos que estar siempre de rodillas ante Dios, rendidos sabiendo que Él nos llamó. Él es el poderoso Dios que se manifiesta, que busca hombres y mujeres que estén dispuestos a seguirle. Nunca podremos responderle al llamado viviendo una vida a medias, entre el mundo y lo de Dios o conforme al alma, porque ésta abate y confunde. El que mantiene el llamado lo hace en el día malo, en el día bueno, en la abundancia y en la escasez; siempre se esfuerza. No es cosa de iglesia ni de hombres sino que Dios llama, nos escoge. Dios es santo y busca hombres y mujeres santos para Él.
Mateo, Leví era un cobrador de impuestos, tal vez no era el más justo ni honesto por ocupar esa posición. Era despreciado por los hombres. Hoy día, de igual manera nuestras vidas son depreciadas por muchos. Pero, tenemos como Mateo un llamado para seguirle. Siendo ese hombre odiado por los de su tiempo, podemos conocer el amor de Jesús por él. Cuando Mateo miró, lo que vio fue la mirada transformadora de Jesús que quedó penetrada en él. ¡Nunca olvidaría aquello! Tampoco a nosotros se nos debe olvidar cuando Jesús nos llamó. Ese cobrador de impuestos le sacaba todo lo que podía a la gente llenándose sus bolsillos de lo extra que les cobraba. Pero, Jesús mira lo profundo de nuestro ser. Dios quiere hacer en nosotros y somos nosotros los que le respondemos. Entonces, Él hará su obra en nosotros.
Mateo no tenía ninguna cualidad buena, pero Jesús quiso al que nadie quería. Dios está las 24 horas escuchando lo que nuestras bocas hablan y está pendiente de nosotros porque, como a Mateo nos escogió. Jesús le dio su amistad al que todos se hubieran avergonzado de tenerlo como amigo. Siendo "un publicano" se convirtió en amigo de Jesús. (Marcos 2: 16) El se hizo nuestro amigo aun siendo nosotros pecadores. (Romanos 5: 8) Cuando Jesús le presentó su amistad, Mateo se convirtió en una nueva persona, Jesús lo hizo nuevo. Cuando Jesús llega nos hace nuevos, nos da de su paz, nos da gozo, nos lo entrega todo. Así lo hace para que en nosotros esté la disposición de responder siempre al llamado. Nosotros nos preparamos mientras vamos caminando en el camino que Él nos escogió. Aquellos fariseos nunca verían a Mateo como antes. No cualificaba para ser un rabino porque era un publicano, pero para Jesús sí cualificaba para que fuera su discípulo. Para muchos, nosotros no cualificamos para nada, pero para Jesús sí. Para aquella élite religiosa de aquellos tiempos Mateo no cualificaba siendo un inmundo, pero delante del trono de Dios él era el que iba a ser llamado y de eso debemos gozarnos nosotros también.
Mateo fue el que renunció más que algunos otros, porque hizo una rápida decisión. Dios es el proveedor del que Él llama y eso nosotros lo tenemos que creer y vivir. Debemos responder con una firme y rápida decisión al llamado que Dios nos ha dado, en obediencia instantánea e incondicional como Mateo. Con condiciones Dios no trabaja, porque Él sabe de lo que tenemos necesidad y nos da más abundantemente de lo que pensamos. No debe haber ninguna condición para seguir a Jesús. Leví preparó un gran banquete en su casa para presentar a su Maestro a sus amigos los pecadores, pero allí estaban los fariseos para acusar a Jesús. Mateo quería dejar ver que ahora él seguiría a Jesús y su vida sería de ahí en adelante conforme al llamado que Él le había hecho. Si alguien está claro de que tenemos que cumplir el llamado, es Dios. Debemos luchar por el llamado. Si nos entretienen no podemos responder a nuestro llamado, tengamos cuidado.
Jesús no vino a llamar a justos sino a pecadores. Cuando tomamos la decisión de seguir a Jesús, Él nos limpia y podemos mirar a la cara a todos, como lo hizo Leví. Él tomó la decisión de ser pobre y terminar con sus comodidades para ser un hombre limpio. Para eso, su mente estaba en paz para mirar a todo el mundo. Lo perdió todo pero encontró algo mejor. Mateo vivió detrás de Jesús escribiendo todo, nunca dejó su pluma. Dejó de ser un impío para escribir la historia de nuestro Señor Jesucristo. Fue capaz de escribir todo con muchos detalles y precisión. Mejor que ser un cobrador de impuestos, responder al llamado del Señor le trajo una fama inmortal y universal. Dios nunca se queda corto con el que se juega todo por Él. ¿Estás dispuesto?
El que se niega al llamado de Jesús será recordado solo por un momento. Mateo, de una profesión despreciable fue admirado por el mundo entero por llegar a ser el escritor de un maravilloso libro sobre su Maestro. Al igual que aquel varón, respondamos nosotros también al llamado nuestro y como él veremos la gloria de Dios. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Bienaventurado Soy Cuando Respondo Al Llamado Que Dios Me Ha Dado
Marcos 2:13-17
“Y al pasar, vio a Leví hijo de Alfeo, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y levantándose, le siguió.”
Tenemos el gran privilegio de que Dios nos llame, y ese llamado no es pasajero: es eterno, aquí y en el cielo. Bienaventurado el que responde, porque es el mayor bien que se hace a sí mismo. Estos son los puntos para esta semana.
- Responder al llamado es una carga difícil, porque el mundo vive a sus anchas y nosotros vivimos conforme a la voluntad de Dios. Nuestra vida es para caminar todo un camino hacia la perfección.
- Nunca caminamos delante de Jesús ni hombro a hombro con Él; como Leví, caminamos detrás, en humildad y de rodillas. No se responde al llamado viviendo a medias, entre el mundo y lo de Dios.
- Mateo era cobrador de impuestos, despreciado y sin ninguna cualidad buena, pero Jesús quiso al que nadie quería. Lo que Mateo vio fue la mirada transformadora de Jesús, que va a lo profundo de nuestro ser.
- Jesús le dio su amistad al que todos se hubieran avergonzado de tener por amigo, y lo hizo nuevo. Para muchos no cualificamos para nada, pero para Jesús sí, y de eso debemos gozarnos.
- Mateo respondió con una decisión firme y rápida, en obediencia instantánea e incondicional. Con condiciones Dios no trabaja. Si nos dejamos entretener, no podremos responder al llamado.
- Leví hizo un banquete para presentarle su Maestro a sus amigos pecadores. Jesús no vino a llamar a justos, sino a pecadores; cuando lo seguimos, Él nos limpia y podemos mirar a todos a la cara.
- Mateo lo perdió todo pero encontró algo mejor: dejó la mesa de cobros y nunca soltó la pluma, escribiendo la historia del Señor. Dios nunca se queda corto con el que se juega todo por Él.
Identifica lo que te está entreteniendo y no te deja responder al llamado de Dios, y esta semana déjalo a un lado sin ponerle condiciones.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Leví Se Levanta del Banco
Marcos 2:13-17
Para leer en voz alta con los niños
“Y al pasar, vio a Leví hijo de Alfeo, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y levantándose, le siguió.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Jesús vio a Leví sentado en su mesa de cobrar impuestos, le dijo «sígueme», y Leví se levantó enseguida y lo siguió. Nadie quería a Leví, pero Jesús lo llamó y lo hizo su amigo.
- Leví, que también se llamaba Mateo, cobraba impuestos y se quedaba con dinero de más. La gente no lo quería. Pero Jesús miró lo profundo de su corazón.
- Jesús quiso al que nadie quería. Aunque otros piensen que no sirves para nada, para Jesús sí sirves, y Él te llama a seguirlo.
- Cuando Jesús lo llamó, Leví no dijo «después» ni «déjame pensarlo». Se levantó en ese mismo momento. Así se obedece a Dios: rápido y sin poner condiciones.
- A Jesús no se le camina delante ni al lado, sino detrás, con humildad. Y cuidado: si te entretienes con otras cosas, no vas a escuchar cuando Dios te llama.
- Leví hizo una gran fiesta para que sus amigos conocieran a Jesús. Jesús vino a buscar a los que se portaban mal, para limpiarlos y hacerlos nuevos.
- Leví dejó su mesa de dinero y tomó una pluma. Escribió el libro de Mateo en la Biblia, que hoy leemos en el mundo entero.
¿Qué hubiera pasado si Leví se quedaba sentado en su mesa?
Esta semana, cuando papá o mamá te llamen, levántate a la primera, sin decir «ahorita».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
