Mega Zoé
Estudio #0624Iglesia en las casas

Lo Que Dios Demanda De Mí Es Que Me Humille Como Un Niño

Lo Que Dios Demanda De Mí Es Que Me Humille Como Un Niño enseña a servir con humildad y permanecer como discípulos de Jesús.

Nuevo TestamentoMateo6 min lectura

Nuestro "yo" es muy ambicioso y lo es en todo. Nuestros actos dejan ver que cada cual busca lo suyo propio, todo lo contrario al reino de Dios. Filipenses 2:21 Como ciudadanos del reino de Dios tenemos que tener mucho cuidado de cómo ese "yo" va creciendo o muriendo en nosotros. Estas ambiciones torturan y deforman nuestro ser. Hoy día los ciudadanos del reino de Dios lo menos que hacen es olvidarse de ellos mismos para darle paso a los planes de Dios. Siempre es nuestra persona la que está al frente. Busquemos lograr borrar el "yo", consumirlo tanto como nos sea posible para vivir una vida que se proponga dedicarse al servicio de Dios constantemente. No nos dediquemos a buscar la gloria y el poder personal porque el "yo" nos demanda muchas cosas y eso es muy peligroso.

Los que estaban alrededor de Jesús estaban preparando su "yo" en lo que podría ser el poder personal y no apuntando al reino espiritual. Cuando uno considera su persona como la cosa más importante del mundo, es porque se está de espaldas al reino de Dios y lo que se busca es el poder y no el servicio. Nosotros venimos para servir. Debemos estar de espaldas al mundo y de frente al Rey. El "yo" es muy sensible. Mientras estemos de frente al reino de Dios es que nos hemos convertido en humildes. A veces, según van pasando los años en vez de seguir creciendo en humildad se crece en orgullo. Jesús sabe perfectamente cómo es el hombre. No es del ser humano ser humilde sino que lo que le gusta es vanagloriarse. Seamos como niños, un niño nunca está buscando aparentar a los demás, un niño es tal como es.

Nosotros comenzamos el camino de Cristo, un camino donde está la verdad que nos trae mucho bien. Jesús quería hacerles entender a sus discípulos que en su interior debían asumir la posición de humildes, como es un niño pequeño. Parece imposible que nos podamos humillar como niños. Hoy día todo lo importante es el puesto que se ocupa, la alta posición ante la gente. Pero, humillarnos como un niño es lo que Dios demanda de nosotros. En el mundo vemos que el más listo es el que se sale con la suya y es el de más ventaja, pero en el reino del Señor no es así. En nosotros debe estar lo que es el pensamiento de Cristo. El Señor siempre estaba buscando servir. Hoy día nuestro pensamiento no parece ser como el de Jesús ni como el de un niño sino que hay mucha deformidad. En un niño vemos las cualidades que deben caracterizar al reino de Dios. El niño hace silencio y no pretende nada pues depende de sus padres. Así también nosotros debemos depender totalmente de Dios. Difícil se nos hace en este siglo vivir como niños. El niño tiene la capacidad de perdonar aun toda crueldad hacia él. Un niño tiene tanta inmadurez, pero es feliz.

Aunque llevemos azotes debemos llorar y conservar el corazón, no permitir que ningún odio o mal nos entre. La posición de la iglesia debe ser como la de un niño. Ser humilde es bien difícil y aun de aceptar. Pero, nosotros buscamos el reino de los cielos. Es mejor ser humilde porque cuando uno no lo es se habla con amargura. Un niño nunca pensaría en destrucción para otros, por eso Dios quiere que bajemos nuestro pensamiento al nivel del de un niño y actuemos como ellos. El que sea capaz de humillarse como un niño, de ése es el reino de los cielos. Si no acabamos con el deseo de la grandeza este destruirá amistades y muchas otras cosas. ¿Dónde está la gloria del ser humano, si hoy lo hacemos bien y mañana no? Al fin y al cabo lo nuestro es servir.

Ese deseo de grandeza nos destruye, se opone a lo que es el servicio. El deseo de grandeza destruye la vida a muchos buenos líderes. Que nos atraiga el servir. El niño no pretende de nada, sino que pasa por inadvertido. Nosotros debemos aprender a pasar por inadvertidos. El reino es para el que no pretende. El niño queda en las sombras no busca ser prominente. Mejor es estar en las sombras que pretender ser grande, pues es Dios quien nos ve y nos recompensa si lo hacemos bien. Lo que debemos conservar es un corazón humilde. Hay un reino que nos toca y ese es el que hay que luchar porque será para los que se conserven como niños.

Hoy día se vive en un mundo competitivo con la lucha feroz de los premios y los primeros lugares. Se ha dejado atrás la humildad que se debe tener. Siempre se está buscando el primer lugar. El niño, por el contrario depende de los demás, eso es propio de él. El Padre quiere que tengamos la posición de niños pues nos quiere formar como tales, pero no lo puede hacer si luchamos por sobresalir como adultos. Mientras tomemos la posición de un niño vamos a depender de Dios y vamos a tener el reino de los cielos para nosotros. Ser humildes es tener el reino de Dios. El que se humilla será ensalzado. No hay gloria más grande en un hombre que la humillación; no es la defensa que haga. El creyente más humilde es el mejor cristiano y el más semejante a Cristo. Hoy día la persona adulta no confía, no le gusta que se le aconseje ni que se le guíe.

El niño es la manifestación completa de la palabra humildad. Eso es lo que Dios quiere para nuestras vidas. Dejémonos de tantas listerias. Mientras más seamos como niños más útiles vamos a ser en la obra. Entonces, vamos a actuar bien con los demás. A nosotros se nos escogió para el reino de los cielos. ¿Por qué tenemos que estar siempre opinando, cuando lo mejor es caminar hacia adelante? El adulto todo lo sospecha, el niño todo lo cree. Es difícil vivir en tanta desconfianza. A veces, creemos que sobresalir es lo más grande. Seamos como niños y apreciemos el valor que tenemos cada uno. Seamos capaces de amar con mucha intensidad. Cuando otro sobresale, el niño aplaude, pero cuando el adulto sobresale nos hacemos pequeños. En ocasiones, nos sentamos a que se nos sirva pensando que somos más grandes y nos lo merecemos, pero en el reino no vamos a subir por grandes que seamos, sino por lo pequeños que seamos. Nuestro servicio demanda entrega. Jesús se dedicó a servir, seamos como Él y ganaremos mucho para el reino de Dios. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz