Mega Zoé
Estudio #0635Iglesia en las casas

Glorificar al Señor con nuestras vidas

Glorificar al Señor con nuestras vidas llama a permanecer como discípulos de Jesús y permanecer fieles en medio del sufrimiento.

Nuevo TestamentoJuan4 min lectura

Lo podemos ver en Filipenses 1:29 "Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo no solo que creáis en Él sino también que padezcáis por Él…" El ser desconocedor de lo de Dios trae grandes problemas. Fíjate, cuando uno predica le dice a las personas: "¡Ven a la iglesia!" Pero, estamos equivocados si le hacemos ver que el evangelio es como el resuelve de los problemas. Entonces las expectativas de las personas cuando vengan a la iglesia es, "Que me tienen que resolver lo que me hace falta, vengo para que me quiten los problemas que me he buscado por toda una vida." Y así no son las cosas.

Hemos creído en Cristo como nuestro Señor y Salvador personal. El creer en Él es nuestro privilegio, pero acuérdate que también te toca padecer por Él. Si fuera este el conocimiento de los que llegan por las puertas de la iglesia, entonces sabrían mejor qué es lo que les espera y se prepararían en ese amor para el Señor. Pero, cuando no conocen las cosas como son, entonces la mirada de las personas hacia el altar es de reclamo, de exigencia, es de una búsqueda para conseguir lo que se quiere. Fíjate, que cada uno actúa de acuerdo a lo que quiere. Por ejemplo, tienes peticiones y no puedes adorar, porque en tu extravagancia de exigencias a Dios se te olvida que también se te escogió para que padezcas por Él.

Está visto aquí en el pasaje bíblico un Pedro a quien Jesús le pregunta si lo ama. Es como si Jesús le dijera: "¡Ama lo que yo amo!" Por esto es que se padece. Se le dice que apaciente las ovejas. El amor de Pedro al Señor le trajo una gran tarea que realizar. Le impuso el Señor lo siguiente: ¡Pedro, dedica tu vida a pastorear las ovejas, a los corderos del rebaño!" No era que Pedro tendría las manos llenas para satisfacer sus antojos sino al contrario, para padecer. ¡Era para padecer! ¿Qué dirías tú? Algunos dirían, "No me digas eso porque me aparto" Pedro no debía esperar de su llamado comodidades ni honores sino sufrimientos y persecuciones. Mateo 5: 10, 11 Bueno, si padecer por Jesús fuera lo que el hombre buscara, entonces se prepararían más en el Señor y nada les fuera por sorpresa ni escándalo. Pero, hoy día muchos dicen que le sirven al Señor, pero en verdad buscan que Él sea el que sirva, conteste, haga y haga a favor de uno. Jesús le quería hacer ver a Pedro lo que le esperaba. Con sus palabras le adelanta o le predice a Pedro que había de morir en manos de un verdugo.

Una antigua tradición nos informa que Pedro fue crucificado en Roma bajo el gobierno de Nerón. Se dice que cuando Pedro se enteró de cómo iba a morir, de como sería ejecutado pidió el favor de que le crucificaran cabeza abajo, porque no se tenía por digno de imitar en la muerte al Salvador. En la juventud el hombre es prepotente, es falso haciendo alarde de grandes cosas, vive en vanidades de grandeza. Pero, al pasar los años todo eso desaparece. Pedro estaba dispuesto a morir en la cruz por la fe y honor a su Señor. El honor y la espectacularidad de la muerte en la cruz añaden muchos elementos de terror a la muerte en sí misma. La muerte violenta precedida con frecuencia de horribles torturas ha sido y es la suerte común de gran número de fieles discípulos de Cristo. Padecer como Pedro lo hizo por Cristo es un gran honor y una gracia especial, pero no por eso son menores los sufrimientos.

Gálatas 3:27 Cuando uno se viste de Cristo no quiere decir que se desnuda de nuestra naturaleza humana. Vemos en Mateo 26:39, 42 que el mismo Jesús pidió al Padre que pasara de Él aquella copa. Por nuestra naturaleza humana, podemos estar en contra de padecer el dolor y la muerte, especialmente en contra de padecer una muerte violenta, pero así también hay una sumisión a la santa voluntad de Dios para nuestras vidas. Pedro tenía libertad en su juventud la cual vivió sin una disciplina de Dios, su conducta en aquel tiempo era carente de discreción. Hacía lo que le daba la gana, era caprichoso en esa juventud. Ahora, era diferente, ahora con su muerte quería glorificar al Señor. Lo glorifica porque va donde Jesús lo lleva. Los perseguidores habían de llevarle con toda violencia al lugar de la ejecución. Con aquella violencia sufrida en su cuerpo glorificaría a Dios. Glorificaría al Señor, ya Pedro estaba para retirarse pacíficamente de este mundo. Dios le había de proteger de la furia de sus enemigos hasta que fuese viejo, porque todo esto era para que estuviese mejor dispuesto para los padecimientos y la iglesia pudiera disfrutar por más tiempo el ministerio de él. Cumplió la voluntad de Dios y por ser obediente y manso pudo en sus últimos momentos, en su trágica muerte glorificar a Dios. No renegó sino que lo puso en alto. Pedro creyó al Señor y lo glorificó en su muerte. ¿Y tú le gratificarás y honrarás en tus días de bienestares? Que como Pedro seamos amadores de Dios y estemos dispuestos no solo a creer en Él sino también a padecer por Él. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz